Epigastralgia: causas y síntomas de este dolor abdominal

Explicamos en qué consiste esta afectación relacionada con el reflujo esofágico.
Epigastralgia

¿Has oído a hablar alguna vez de la epigastralgia? Quizás incluso la hayas padecido en alguna ocasión.

La epigastralgia se trata de un dolor abdominal agudo muy localizado, de variable intensidad, producido principalmente por una indigestión. Sin embargo, sus causas pueden ser otras.

En este artículo te contamos qué es la epigastralgia, cuáles son sus causas más frecuentes, los síntomas que la acompañan y qué posibles tratamientos a aplicar existen.

Epigastralgia: ¿qué es?

La epigastralgia es el dolor que se produce en una zona del estómago, el epigastrio (la boca del estómago). Concretamente, el epigastrio es la zona superior del abdomen, que se extiende desde la punta del esternón hasta el ombligo.

Así, la epigastralgia consiste, fundamentalmente, en un dolor estomacal, dolor abdominal o, en un lenguaje más común, dolor de barriga. Se trata pues de un dolor bastante localizado, que suele ser agudo.

De hecho, la CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades) cataloga la “epigastralgia” como “dolor en el epigastrio”.

Esta condición médica se relaciona con el reflujo esofágico, una alteración(enfermedad) que conlleva algunos síntomas gastrointestinales, tales como acidez y molestias.

La epigastralgia en sí no es grave, si bien es cierto que puede ser el síntoma de alguna otra enfermedad, como por ejemplo la anteriormente mencionada (flujo esofágico). Así, en cada caso se deberán analizar las posibles causas subyacentes de la epigastralgia.

Síntomas

Como hemos visto, la epigastralgia puede aparecer de forma aislada, o junto con otros síntomas propios de determinadas alteraciones, condiciones médicas o enfermedades (relacionadas con el estómago).

De esta manera, la epigastralgia en sí ya es un síntoma. Pero, ¿qué síntomas suelen acompañar la epigastralgia? Algunos de los más frecuentes son los siguientes:

  • Incomodidad/malestar estomacal
  • Sensación de “hinchazón” (sobre todo después de comer)
  • Eructos (con o sin regurgitación de comida)
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Hinchazón de estómago
  • Pérdida de apetito
  • Flatulencias
  • Acidez o ardor estomacal
  • Estreñimiento
  • Diarrea
  • Insomnio (asociado a los síntomas anteriores)

Causas

Las causas de la epigastralgia son diversas. Aunque la mayoría se relacionen con alteraciones del estómago, también pueden ser alteraciones o enfermedades en otras zonas o partes del cuerpo.

Sin embargo, aquí solo mencionaremos sus causas más frecuentes (pero no las únicas). Estas causas de las que hablamos suelen producir una epigastralgia banal, es decir, no grave. Lo importante, pero, es siempre acudir a un profesional médico que pueda descartarnos una causa más grave.

1. Reflujo esofágico (enfermedad)

Esta enfermedad conlleva que el ácido que tenemos en el estómago se redirija hacia el esófago, la estructura que conecta garganta y estómago. Estas estructuras, al no estar recubiertas por la mucosa estomacal, son dañadas por el ácido.

La epigastralgia es uno de los síntomas del reflujo esofágico, aunque pueden aparecer más, tales como: tos, dolor en el pecho, dificultades para tragar y/o respirar, acidez de estómago, molestias estomacales, etc.

2. Gastritis

La gastritis es otra de las posibles causas de la epigastralgia. Se trata de la inflamación de la mucosa gástrica; esta mucosa, en condiciones normales, tiene la función de proteger el estómago del ácido digestivo.

La gastritis causa la famosa “acidez” (es decir, sensación de quemazón en el estómago). A su vez, las causas de la gastritis pueden ser varias; alimentación deficitaria, estrés, infecciones, abuso de sustancias, etc.

3. Indigestión

La indigestión alimenticia, también denominada, de forma más global, “dispepsia”, implica ciertas alteraciones y síntomas estomacales, tales como la epigastralgia. Concretamente, la “dispepsia” es todo aquel trastorno de la digestión.

Así, la dispepsia provoca síntomas como la epigastralgia pero también otros: acidez, vómitos, náuseas, hinchazón de estómago, flatulencias, etc.

Las causas de la indigestión varían, pudiendo ser estas: una mala alimentación (es decir, poco saludable), tomar algo en mal estado, comer demasiado rápido o en una postura inadecuada, comer en exceso, etc.

Cabe mencionar que la indigestión es la causa más frecuente de epigastralgia. Esta se puede combatir sencillamente cambiando nuestra dieta alimentaria, como veremos más adelante.

4. Embarazo

Curiosamente, el embarazo es otra posible causa de la epigastralgia. Concretamente, lo que puede causar este síntoma es el propio feto, al oprimir las paredes del abdomen de la mujer.

Por otro lado, al existir muchos cambios hormonales durante el embarazo, estos también pueden producir síntomas como el reflujo gástrico, incluyendo entre sus síntomas la epigastralgia.

5. Úlcera péptica

Otra posible causa de epigastralgia es una úlcera péptica. Estas son lesiones de la mucosa que recubre nuestro estómago, que se originan cuando las defensas de nuestro sistema digestivo son deficitarias o insuficientes.

Esta insuficiencia de las defensas hace que el propio sistema digestivo no pueda combatir los agentes que le dañan (por ejemplo bacterias).

6. Gastroenteritis aguda

Otra posible causa de la epigastralgia es la gastroenteritis. El dolor en el estómago que origina la gastroenteritis suele variar en intensidad. Además, puede acompañarse de otros síntomas, tales como náuseas, vómitos, diarreas e incluso fiebre.

Generalmente, la causa de la misma es una infección vírica (aunque pueden existir otras causas). Lo ideal para combatir una gastroenteritis es mucha hidratación (zumos, agua…) y una dieta astringente.

Tratamientos

¿Cómo combatir la epigastralgia? ¿Qué tratamientos existen para ello? Todo dependerá de la causa de la misma.

Sin embargo, de forma genérica podemos decir que las principales indicaciones que se transmiten en casos de epigastralgia van en la línea de cambiar nuestra alimentación, haciendo que esta sea más saludable; lo que se suele recomendar es una reducción del consumo de grasas, así como una disminución de la cantidad de comida que ingerimos. El objetivo es “cuidar” nuestro estómago, evitando que se “empache” o que sufra con determinados alimentos, generalmente no saludables.

Por otro lado, cuando las pautas alimentarias son insuficientes, un posible tratamiento es la intervención quirúrgica. Esta se recomienda, siempre por parte del profesional médico, en casos graves de epigastralgia (cuando el dolor asociado es muy intenso), o cuando la causa de la misma es una enfermedad subyacente, como el reflujo esofágico o una úlcera péptica.

En cuanto al tratamiento farmacológico para la epigastralgia, se suelen pautar protectores de estómago, como por ejemplo el omeprazol. Este y otros fármacos disminuyen la producción de ácido gástrico y alivian los síntomas de las alteraciones gastrointestinales descritas.

En ocasiones, también se receta ibuprofeno junto a otros antiinflamatorios (siempre deberá recetarlo un médico), si bien es cierto que este tipo de medicamentos pueden resultar agresivos para el estómago. Siempre es mejor consultar con el médico de cabecera.

Referencias bibliográficas

  • Millham, F.H. (2016). Acute abdominal pain. In: Feldman M, Friedman LS, Brandt LJ, eds. Sleisenger and Fordtran's Gastrointestinal and Liver Disease. 10th ed. Philadelphia, PA: Elsevier Saunders; 2016:chap 11.

  • Principios de Medicina Interna. (1998). Harrison (15ª Edición). Y Compendio (14ª Edición)

  • Rodríguez-Lago, I. y Cabriada, J.L. (2016). Protocolo diagnóstico de la epigastralgia aguda. Medicine-Programa de Formación Médica, 12(2): 92-95.

  • Sánchez, T., Moreno, I. y García, E. (2010). Epigastralgia aguda. Libro electrónico de Temas de Urgencia: Digestivas y quirúrgicas. Servicio Navarro de Salud.

Laura Ruiz Mitjana (Barcelona, 1993) es graduada en Psicología por la Universitat de Barcelona, con Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universitat Autònoma de Barcelona. Se especializó en Trastornos del Neurodesarrollo. Actualmente trabaja como Psicóloga infantil en la Associació Catalana del Síndrome X Frágil y es redactora de contenidos de psicología y neurociencias en portales como AZSalud y Psicología y Mente.