Estenosis del conducto vertebral: causas, síntomas y tratamiento

La estenosis del conducto vertebral es una patología que se desarrolla con la edad y consiste en un estrechamiento del espacio por donde pasa la médula espinal. Un repaso de su naturaleza.
Estenosis conducto vertebral

El dolor de espalda es el tipo de dolor con mayor prevalencia a nivel mundial, pues se estima que del 60% al 80% de la población mundial lo sufrirán, al menos, una vez en toda su vida. Un tercio de las personas que padecen lumbalgia refieren un malestar considerable, en un valor superior a 5 si tuvieran que colocarlo en la escala de 1 al 10.

Dentro de este tipo de malestares, aproximadamente el 80-90% son agudos (transitorios), mientras que un 10-20% se presentan en los pacientes de forma crónica, es decir, continuada en el tiempo. Curiosamente, la prevalencia del dolor de espalda disminuye en el último tramo de la vida (a partir de los 70 años), presumiblemente por el “efecto superviviente” o porque otras patologías se adueñan de la sensación de dolor general.

Con todos estos datos, hemos querido dibujar un panorama general indiscutible: el dolor de espalda es algo extremadamente común en la sociedad general, sobre todo en personas de mediana-avanzada edad. Hoy venimos a traerte las causas, síntomas y tratamiento de la estenosis del conducto vertebral, una patología ligada al dolor de espalda con diversas particularidades clínicas.

¿Qué es una estenosis del conducto vertebral?

La estenosis del conducto vertebral (también conocida como estenosis del canal medular) se produce por un estrechamiento del espacio por donde pasan la médula espinal y las raíces nerviosas, encargadas de transmitir los impulsos nerviosos a los 31 pares de nervios raquídeos, los cuales comunican así el encéfalo con todo el resto del cuerpo. Esta patología abarca desde la zona occipito-cervical hasta la lumbo-sacra.

Un canal medular un poco más estrecho de lo habitual no tiene por qué generar síntomas, así que mucha gente lo presenta sin mostrar ningún tipo de signo clínico. Por desgracia, otros pacientes refieren dolores, hormigueos, entumecimientos y debilidad muscular prolongada. Se distinguen dos tipos de estenosis del conducto vertebral según su localización, y te los contamos de forma somera a continuación.

Estenosis

1. Estenosis a nivel lumbar o dorsal

Casi todas las personas del mundo experimentan dolor lumbar (en la parte baja de la espalda) en algún momento de su vida. Algunos de estos malestares encuentran su origen en una estenosis lumbar, cuando la estenosis propiamente dicha ocurre en la parte baja de la espalda. Esto es producto de una reducción del espacio que rodea a la médula espinal, generando presión en la propia médula y en los nervios raquídeos.

Generalmente, la estenosis lumbar es un producto natural del envejecimiento. Cuando las personas se hacen mayores, los tejidos blandos y los huesos en la columna pueden endurecerse o tener un crecimiento adicional. Estas degeneraciones de avance lento pero continuo pueden dar lugar a una estenosis, entre otras muchas patologías.

2. Estenosis cervical

En esta afección, el estrechamiento se produce en la parte de la columna vertebral alta, comprometiendo así estructuras como el cuello. De nuevo, suele producirse a causa del “abultamiento de discos” propio de la edad, así que es más común en pacientes a partir de los 50 años de edad.

Causas

Como hemos dicho, la estenosis tanto cervical como lumbar están ampliamente relacionadas con el proceso de envejecimiento normal, pero estas no tiene por qué ser las únicas causas posibles, aunque desde luego sí se tratan de las más comunes.

Por ejemplo, la estenosis puede ser congénita y presentarse desde el nacimiento, debido a alteraciones en los tejidos de la columna adquiridos durante el desarrollo fisiológico. También puede ser producto de un traumatismo directo, que ha dañado a los tejidos vertebrales y ha provocado alteraciones irreversibles en ellos. La última de las causas barajadas son las neoplasias, la formación de tumores en la columna vertebral, que “pinzan” a la médula espinal y a los nervios raquídeos de una forma similar a la que lo haría una estenosis degenerativa.

Síntomas

Los síntomas de la estenosis varían ligeramente dependiendo de si se trata de una cervical o una lumbar, pero podemos aunarlos en los siguientes signos clínicos significativos:

  • Entumecimiento y hormigueo en la mano, brazo, pie o pierna.
  • Debilidad en ciertas extremidades.
  • Dificultades al caminar y pérdida de equilibrio.
  • Dolor de cuello.

Como podrás imaginar, la estenosis cervical compromete de forma más directa a los brazos, cuello y manos, mientras que la dorsal provoca más problemas en la marcha y las piernas. De todas formas, ambas están muy correlacionadas, pues las contracturas musculares generadas por el desajuste pueden causar malestar más allá de la zona de la estenosis.

No todos los pacientes son sintomáticos, y los que sí que presentan síntomas, suelen hacerlo lentamente a lo largo de meses o años. Por otro lado, si la causa es un traumatismo, naturalmente, su aparición será mucho más repentina.

Estenosis síntomas

Tratamiento

En muchos casos, pasar por quirófano no se contempla en primera instancia, pues suele ser la última de las opciones cuando el resto de tratamientos no funcionan. Además, existen ciertos cambios en la rutina diaria que pueden ayudar al paciente a sobrellevar su dolor: hacer ejercicio, acudir a fisioterapia y cambiar la forma de hacer las actividades físicas para reducir el dolor suelen ser pequeñas adiciones que hacen la sintomatología algo más tolerable.

Desde luego, no todo se trata de voluntad individual. Si el dolor impide la funcionalidad del paciente, el profesional pertinente le recetará analgésicos, anticonvulsivos, opioides e incluso antidepresivos, todo con el fin de paliar el malestar crónico que puede llegar a generar la estenosis. Se contempla incluso la inyección de esteroides en el área afectada, pues estos pueden reducir la inflamación de la raíz nerviosa comprometida si otros tratamientos resultan ineficaces.

Fisioterapia

Si nada de esto funciona, toca acudir a una cirugía. La laminectomía descompresiva es el procedimiento más utilizado en estos casos, pues se basa en extraer tejido óseo vertebral y engrosados sobrantes con el fin de evitar la compresión e irritación de la médula espinal y los nervios implicados. 3 meses después de la operación comienzan a observarse mejoras claras y el dolor disminuye considerablemente por, al menos, 4 años tras la intervención.

De todas formas, hay que tener en cuenta que toda cirugía implica riesgos, sobre todo si esta se realiza en un paciente mayor (como es el caso de muchos de los que presentan estenosis). Algunas de las complicaciones en la sala de operaciones o después de ella pueden ser las siguientes: infecciones profundas en la herida quirúrgica, formación de coágulos de sangre, lesiones nerviosas, desgarros del tejido fibroso e incluso dolor crónico permanente. Si bien la mayoría de las personas no experimentan estos eventos, es necesario informar sobre ellos.

Pronóstico

El pronóstico de la estenosis del conducto vertebral depende completamente de la gravedad de la misma y de la causa subyacente. Normalmente, la severidad de una estenosis se vincula de forma inversa a la distancia de marcha que puede recorrer el paciente sin padecer dolor: se considera grave si el malestar se presenta a los 200 metros de camino y muy grave si este valor disminuye a 50.

Por desgracia, la cirugía para la estenosis no asegura que el paciente se vaya a olvidar de ella para el resto de su vida. Es posible que esta se presente en otra parte de la columna vertebral, que el propio procedimiento no logre paliar los síntomas del todo o que se vuelva a producir un engrosamiento de los tejidos previamente abordados. En este caso, no queda otra que volver a someterse a un procedimiento quirúrgico y esperar que los efectos sean más duraderos.

Resumen

Como habrás podido comprobar, el abordaje de una estenosis del conducto vertebral es delicado, pues la operación no está exenta de riesgos y el tratamiento requiere de una integración interdisciplinar de materias: psicología, fisioterapia y medicina se fusionan para intentar que el paciente aprenda a manejar su dolor y a su vez lograr disminuirlo. Si este malestar se cronifica y no mejora con las opciones previamente descritas, la cirugía es la única opción restante.

Por desgracia, la estenosis es un fenómeno inevitable que se presenta en muchas personas por el simple paso del tiempo. Esta se puede atajar con ciertos cambios en la rutina y fármacos, pero es posible que el paciente deba acostumbrarse a un relativo malestar en la espalda en los años de vida venideros. A veces, luchar contra el paso del tiempo no es una opción muy viable si los posibles riesgos de una intervención superan a los beneficios.

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