Las 5 diferencias entre carillas de porcelana y de resina (y sus beneficios)

Las carillas pueden ser una buena opción para aquellas personas que no están a gusto con su sonrisa. Existen dos tipos, con distintos beneficios y desventajas.
Diferencias carillas porcelana resina

La sonrisa dice muchísimo del individuo que la porta, pues nos otorga información directa sobre su estado socioeconómico, salud e higiene general, entre otros parámetros de índole tanto física como psicológica. A nivel biológico, los seres humanos solemos mostrar reticencia a las proporciones asimétricas en la boca y cara (además de malos olores como la halitosis), pues pueden ser indicativo de ciertas patologías subyacentes.

Un ser humano adulto sonríe, de media, unas 25 veces por día, pues se trata de un gesto comunicativo extremadamente efectivo en un entorno social. Es por ello que nuestros dientes no solo son órganos anatómicos enfocados en morder y despiezar el alimento, sino que se tratan de un componente estético esencial para lograr una armonía facial y aspecto pulcro de cara a la sociedad.

Por suerte, existen una serie de elementos de sencilla colocación que ayudan a disimular los efectos estéticos presentes en los dientes, logrando así una sonrisa ideal desde un punto de vista tradicional. Estas son las carillas, y hoy te presentamos la diferencia entre las carillas de porcelana y las de resina. No te lo pierdas.

¿Qué es una carilla?

Una carilla se define como una lámina fina que cubre la parte frontal de los dientes. Así se modifica de forma artificial su aspecto en cuanto a anatomía, color, posición, textura y apariencia general, sin necesidad de acudir a procedimientos quirúrgicos complejos y costosos. Aun así, las carillas están contraindicadas en ciertos escenarios, como por ejemplo, ante un diente casi destruido o piezas dentales con un esmalte demasiado degradado. Se trata de una solución estética, y cuando la boca supone un riesgo para la salud, toca ponerse en manos de profesionales sanitarios.

Para colocar las carillas (en este caso, las de porcelana), es necesario que el especialista realice un proceso de tallado sobre el diente, el cual puede ser ligeramente molesto para el paciente y, por ello, se suele aplicar una anestesia general o local antes del procedimiento. Una vez fijada la estructura a la pieza dental, es normal que el individuo note cierto dolor o disconfort, pero debería desaparecer en unos pocos días.

A nivel general (sean de porcelana o de resina), portales relacionados con la salud dental citan una serie de beneficios generales de las carillas en el paciente. Entre ellos, encontramos los siguientes:

  • No se necesita un tallado total del diente, lo que reduce las probabilidades de una infección bucal durante el proceso.
  • Ambos tipos están relacionados con una óptima durabilidad, con un mínimo de 5 años.
  • No existe rechazo por parte del tejido gingival, así que quedan fuera respuestas inflamatorias y otras desventajas de implantes.
  • Reflejan la luz y son capaces de transmitir translucidez.
  • Se trata de un tratamiento simple, rápido y no provoca dolor en el paciente.
Carillas

¿En qué se diferencian las carillas de porcelana y las carillas de resina?

Las carillas pueden estar compuestas por dos materiales: resina (también denominada composite) y porcelana. Ambos elementos son muy diferentes, razón por la cual se tratan de dos procedimientos con colocación y resultados diversos. Te presentamos las diferencias entre ambas en las líneas posteriores.

1. Existen 2 tipos de carillas de porcelana, mientras que las de resina son únicas

Las carillas de porcelana se distinguen en dos categorías: las ultrafinas y las de zirconio. Por otro lado, las de resina son simples y no permiten una variabilidad tan obvia.

Según portales especializados, las ultrafinas son las más efectivas de todas, pues su confección se realiza a base de porcelana inyectada, un material resistente y de apariencia muy natural. Se tratan de láminas de un grosor muy fino, pues este oscila entre los 0,3 y 1 milímetros, algo similar a una lentilla. Además de sus beneficios, se confeccionan muy rápido, pues en un periodo de 72 horas un paciente puede obtener unas carillas ultrafinas personalizadas en base a un escáner bucal previo.

Por otro lado, las carillas de zirconio son más gruesas y opacas que las ultrafinas, así que su resistencia general es mayor. Esta variedad no es de uso muy común, pues solo se contempla ante modificaciones fisiológicas del diente que no pueden ser revertidas a la hora de su colocación.

En última instancia tenemos a las carillas de resina, que no están divididas en dos categorías distintas, como sí es el caso en las de porcelana.

Carillas porcelana

2. Métodos de colocación diferentes

Las carillas de porcelana son de colocación más lenta y costosa, pues se necesitan varias visitas al odontólogo para planificar el procedimiento. Se necesita un examen extenso de la zona a tratar, un molde del aparato bucal del paciente y diversos vídeos y fotografías para que la forma de las carillas se adapte a las necesidades individuales. Debes tener en cuenta que, al ser confeccionadas por un técnico de laboratorio, el proceso es más costoso tanto temporal como monetariamente.

Por otro lado, las carillas de resina se colocan directamente sobre el diente, sin necesidad de darles forma previa ni de recogida de moldes y fotografías. En este caso, se extiende la resina de forma directa sobre el diente y se le da la forma adecuada, razón por la cual se trata de un procedimiento mucho más rápido y barato que el necesario para la colocación de las carillas de porcelana.

3. Las carillas de porcelana son mucho más duraderas

El tiempo de colocación y procedimiento para las carillas de cerámica es más costoso, sí (3 visitas al odontólogo mínimo), pero es que estas duran mucho más. Se estima que una carilla de porcelana puede aguantar en su sitio por hasta 20 años, mientras que las de resina se fracturan más rápido y su vida útil se reduce a los 5-8 años, momento a partir del cual suelen necesitar nuevos retoques.

Por esta razón, solo se recomienda el uso de carillas de resina a las personas que no se puedan permitir las de porcelana, cuando la corrección a realizar es especialmente sencilla o cuando el paciente es muy joven. Recalcamos la realidad de las personas jóvenes, pues aquí no se necesita un tallado del diente para modificarlo, así que se trata de un tratamiento reversible. Para la mayoría de la población adulta, la variante de cerámica es siempre más indicada.

4. Las carillas de resina son más fácilmente degradables

La resina es un material que, por sus características químicas, tiende a degradarse y adquirir tonos amarillentos más rápido, razón por la cual es necesaria una revisión odontológica periódica cada 6-12 meses.

Por otro lado, las carillas de porcelana se mantienen prístinas y la fractura es mucho más compleja, ya que el material que las forma es muy resistente a las inclemencias bucales y el paso del tiempo. Aun así, se recomiendan visitas al odontólogo de forma anual, pues no hay que descuidarlas a pesar de su dureza.

Carillas duraderas

5. Cuestión de precio

Como podrás imaginar, las carillas de porcelana son más caras que las de resina. Según los portales que hemos consultado, el precio de la variante de resina ronda los 150 euros, mientras que las de porcelana alcanzan sin problema los 325. Es decir, la colocación de unas carillas de porcelana es, como mínimo, el doble de cara. Esto entra en consonancia con su funcionalidad y resistencia, pues duran más del doble que las de resina.

Consideraciones

El hecho de colocarse unas carillas no implica que la salud dental deba descuidarse. Debes tener en cuenta que sigues teniendo unos dientes biológicos por debajo de las láminas artificiales y, por tanto, tu boca sigue siendo susceptible a la acumulación de sarro y presencia de bacterias, con las consecuentes gingivitis y periodontitis causadas por este cuadro clínico.

Por ello, se sigue aconsejando a los pacientes cepillarse los dientes 3 veces al día y aplicar seda dental siempre que sea posible, con el fin de que las carillas (y los dientes que están debajo de ellas) se presenten lo más limpios y sanos posibles. También hay que evitar morder elementos demasiado duros como huesos o semillas grandes, pues las carillas se pueden romper, tal y como lo haría un diente natural.

Resumen

Para colocar las carillas de porcelana, es necesario que el profesional haga un tallado del diente, el cual es irreversible y supone un compromiso definitivo a la colocación de las láminas. Por otro lado, las carillas de resina se colocan de forma directa sobre el diente en una sola sesión, así que se puede revertir el proceso.

Por este único motivo se suele recomendar a las personas jóvenes que acudan a las carillas de resina. En todo el resto de casos, debido a su aspecto más natural, su mayor duración y su tendencia baja al descoloramiento y fractura, las carillas de porcelana suelen ser la opción más segura y efectiva, aunque cueste más dinero.

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