Cultura

¿Por dónde van los Reyes Magos? Mapa de su ruta

La noche de Reyes es uno de los acontecimientos más mágicos del año. Hoy te contamos su ruta original.
Por dónde van reyes magos

Ya falta menos para que los Reyes Magos vengan a nuestros hogares a llevarnos algún regalo. De bien seguro que los niños ya están pensado en escribir su carta y que los mayores cruzan los dedos para que les llegue aquella ansiada posesión que tantas veces ha salido en las conversas conyugales.

Para estos últimos, los más grandecitos, ya sabéis: nunca está de más verbalizar aquello que nos hace verdadera ilusión que nos regalen. Os evitaréis muchas desilusiones. Y si no, ya sabéis, siempre podéis cambiar el regalo haciendo uso del ticket de compra (que no os de vergüenza pedirlo, ya sabemos que las suegras suelen tener mal gusto).

¿Cuál es el trayecto de los Reyes Magos?

Sea como sea, la tradición de los Reyes Magos viene de lejos y ellos también. Todos sabemos que vienen de Oriente, ¿pero cuál fue su ruta para adorar al niño Jesús? Lo cierto es que no hay unanimidad y los historiadores de la Biblia se debaten entre cuatro posibles rutas. La investigación gira en torno un cuadro, los astrónomos chinos y el evangelio de San Mateo.

Si os preguntáis cuál es la ruta que emprenden cada año los reyes. Sus pajes nos impiden revelarlo pues en su secreto se halla su magia y no queremos que nos traigan carbón. Lo que sí que podemos hacer es contaros cómo fue el primer viaje que emprendieron estos hombres barbudos y con corona.

San Mateo nos da unas pistas

La única referencia bíblica de este mágico acontecimiento, parece, queda resumido en varios versículos de San Mateo. En uno de ellos, narra lo siguiente “Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle”.

En estas líneas se explica que había tres reyes que procedían de Oriente y que gracias a una gran estrella, que les hacía de guía, habían podido encontrar el camino hacia el que sería el rey de los judios acto que requería una gran adoración. Por este motivo, llevaban consigo regalos como oro, incienso y mirra.

“Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviandolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore”. Parece que Herodes les pidió un pequeño favorcillo pues quería conocer cuál era el paradero del niño Jesús ya que él también lo quería venerar. Sin embargo, sus intenciones eran más bien opuestas, pues quería acabar con la vida del retoño que acababa de nacer. Suerte de un ángel, que caído del cielo, previno a los Reyes Magos de las malas intenciones de Herodes.

Todo acabó bien y Melchor, Gaspar y Baltasar entregaron sus regalos sin avisar al maléfico rey. Habiendo adorado al niño regresaron tranquilamente a sus reinos. Cuenta la leyenda que existió un cuarto Rey Mago, Artabán, que por hacer obras de caridad no se llegó a reunir con los otros tres. De hecho, si nos remitimos a Mateo, tampoco se puede conocer cuántos reyes había ya que a este no se le hace referencia. La cultura popular ha acabado diciendo que existen tres por el número de regalos que hicieron (oro, incienso, mirra). Sin embargo, hay quien dice que fueron muchos más, hasta llegar al número de doce reyes. Menos mal, de ser así las cabalgadas serían interminables.

Pero, ¿estos señores eran realmente magos? La verdad es que tenemos una percepción un tanto distinta a lo que eran. El término Mago, en la antigüedad se otorgaba a aquellas personas que tenían grandes conocimientos en ciencia y nuestros carismáticos personajes eran astrónomos. Si la respuesta os ha dejado un poco fríos tratad de hacer una visualización del espacio y las estrellas y de bien seguro que os parecerá un fenómeno mágico también. Reyes sí que eran puesto que reinaban en tierras de Persia, Arabia e India, lugares que fueron pioneros en la ciencia y la astronomía.

Siguiendo con las explicaciones de Mateo, su gran viaje culmina en Belén y es posible que no se lo encontraran en un establo, pues él describe una casa. Además, algunos teólogos también deducen que la estancia de José y María podría haber sido más larga de lo que hoy entendemos. Esta deducción surge de que el rey Herodes ordenó la masacre de todos aquellos niños que fueran menores de dos años. Esto hace surgir la duda de si Jesús era justo un recién nacido. Que María y José estuvieran por un periodo más largo en Belén pudo haber facilitado la visita de estos tres sabios pues el trayecto era largo y a camello.

Reyes magos

¿De dónde partieron?

Hay dos teorías que que vuelven a enfrentarse cuando se divaga sobre su posible origen. Bien está entendido que procedían de Oriente, pero este puede ser muy grande. Hay posturas que defienden que eran persas mientras que hay otras que opinan que eran árabes.

Hay teólogos que están convencidos de que provinieron de Persia ya que “Arabia” antes era entendido como el antiguo reino nabateo en el que se encontraba Damasco situado al este de Perea y Judea. Sin embargo, el detalle histórico que hace decantar la balanza hacia el su origen Persa es el siguiente: En el año 614, los persas en el marco de su invasión a Tierra Santa no destruyeron la iglesia de Belén. Parece ser que lo que los hizo recular fue que en ella encontraron un cuadro de la natividad con tres sabios (los tres reyes adorando al niño Jesús) vestidos con atuendos típicos de su país.

¿Cúal fue su ruta?

Una vez los reyes vislumbraron la estrella, emprendieron su camino. A día de hoy se estima que pudieron haber emprendido tres rutas diferentes. Además, en el año 2000 se hizo una prueba que propuso una cuarta ruta.

La inusual comprobación surgió de un grupo de 60 expedicionarios de distintas religiones que recreó un itinerario que hubieran podido seguir los Reyes Magos. Tardaron ni más ni menos que 83 días y recorrieron la distancia de 1.600 kilómetros. En su trayecto, atravesaron Irak, Siria, Jordania y Cisjordania. Con ello demostraron que con una correcta preparación el viaje de los tres sabios era posible.

Dejando de lado las comprobaciones, se pensó que los Reyes habían podido escoger la Ruta del Incienso, una vía comercial que servía para transitar entre Egipto y la India a través de la península Arábiga. Esta teoría los hace partir desde el norte del actual Yemen de una ciudad llamada Hadramaut. Atravesaron la península Arábiga para llegar a Egipto, punto que usaron para adentrarse hacia Judea hasta Belén. Se trataba de una vía segura que se usaba de forma común.

La segunda teoría apunta que pudieron haber partido de Persépolis, en el actual Irán y se hubieran dirigido hasta Babilònia, dicho de forma más concreta hasta la ciudad de Mosul que se encuentra en Irak. Posteriormente atravesaron Siria, Líbano y Palestina hasta llegar a Belén. Esta ruta suma un total de 2.000 kilómetros y ha ganado muchos adeptos en los últimos años.

Finalmente, hay la tercera ruta que contempla que hubieran salido de la antigua Babilonia y que emprendieron un camino donde siguieron el río Éufrates y atravesaron ciudades como Tadmur, Damasco, Amán y Jerusalén para llegar a su ansiado destino: Belén.

La estrella de Belén

La primera explicación para este fenómeno que guió a los Reyes Magos la dio el Astrónomo alemán Kepler que determinó una serie de 105 conjunciones de los planetas Júpiter y Saturno (hecho que pasa con muy poca frecuencia) durante el año 7 antes de Cristo. Kepler relacionó este hecho con la estrella de Belén. Sin embargo, cálculos posteriores han demostrado que estos dos planetas no se acercaron lo suficiente como para dar tanta luz estelar.

Otra teoría dice que lo que iluminó su camino no fue un cometa (de aquí que la estrella tenga cola), sino una estrella muy brillante que astrónomos chinos y coreanos constatan que se encontraba en el cielo en el año 5 a.C..

Es aquí donde entra en juego Grant Mathews, un científico que lleva más de diez años estudiando este enigma. Mathews ha hecho un análisis de registros históricos, bíblicos y astronómicos e indica que dicha estrella podría ser producto de un alineamiento planetario muy extraño que ocurrió en el cielo en el año 6 a.C. Esta hipótesis descarta que fuera una estrella y apuesta por un fenómeno visual que pudo ocasionar tal alineamiento planetario.

En este alineamiento, el Sol, Júpiter, la Luna y Saturno se hallaban en la constelación de Aries. La presencia de Júpiter y la Luna significaba el nacimiento de un líder con un destino especial. Además, que el alineamiento se encontrara en Aries podría dar información de que alguien muy especial acababa de llegar. Puede ser que los magos visualizarán este fenómeno y reconocieran que aquello significaba el nacimiento de un gran líder en Judea.

Sea como sea, fuera cual fuera la estrella e independientemente de su ruta, los reyes magos cada año llegan a las casas para hacer regalos a los más pequeños. De bien seguro que ya fantasean con el gran día y no hay nada mejor que ver a un niño sonreír. A ver qué nos depara el próximo 6 de enero.

Estrella Belén

Referencias bibliográficas

  • Mark Kidger. (1999). “The Star of Bethlehem”. Princeton University Press.
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