Los 6 tipos de memoria (y sus características)

La memoria es una de las habilidades más importantes para la humanidad. Y esta puede clasificarse según el tiempo por el que se almacena la información y su propósito.
Tipos memoria

La memoria es una de las funciones cerebrales que nos hace humanos, pues nos permite almacenar, codificar y recuperar la información del pasado, con el fin de promover una persistencia del aprendizaje a lo largo de la vida del individuo (y de la sociedad).

A pesar de que diversos portales divulgativos recogen la poderosa memoria de elefantes, peces, perros, delfines, abejas y otros muchos animales, ninguna de estas funciones cerebrales ha sido sometida a escrutinio tan extensamente como la del ser humano, pues los homínidos presentamos la estructura cerebral más compleja de toda la escala evolutiva.

Sumérgete con nosotros en este apasionante mundo de recuerdos y neurobiología, pues con más de 86.000 millones de neuronas cerebrales y 100 billones de sinapsis entre estas, sujetamos el estandarte de la persistencia cultural a lo largo de los siglos gracias a la memoria.

¿Qué es la memoria?

Según la Real Academia Española de la Lengua (RAE), la memoria se define como la facultad psíquica por medio de la cual se retiene y recuerda el pasado. Ciertas teorías afirman que la memoria se produce como resultado de las conexiones sinápticas repetitivas entre las neuronas, lo que crea redes neuronales. Por sorprendente que pueda parecer, esta hipótesis se ha podido probar en múltiples grupos animales a lo largo de la historia, pero no lo suficiente en el ser humano (por razones éticas obvias).

La memoria no es una “cosa”, ni un almacén, ni una biblioteca ni una cámara fotográfica: se trata de una facultad que se conserva, entrena y elabora a lo largo de la vida del individuo. Desde un punto de vista filosófico estamos ante una herramienta esencial para la vida, pues nos permite “ser”, “estar” y configurar las respuestas pertinentes en base a nuestros sentimientos y experiencias pasadas.

Como apunte final en lo que a la definición de la memoria se refiere, debemos apuntar que existen tres etapas que nos permiten recordar. Te las contamos de forma somera:

  • Codificación: transformación de lo que sentimos o recibimos como estímulos en una representación mental. Depende ampliamente de la atención y concentración.
  • Almacenamiento: retener los datos en la memoria para utilizarlos en ocasiones posteriores. Este almacenamiento puede ser de unos segundos a toda la vida.
  • Recuperación: localización y reactualización de la memoria almacenada. Algo así como “acudir a los recuerdos”.

En estos tres pilares se basa la memoria y, gracias a ella, sabemos quienes somos como entes individuales y avanzamos en pos de una sociedad más sofisticada, pues cada grano de arena puesto en el pasado forma parte de la playa de conocimiento que conservamos hoy en día.

¿Cómo se clasifican las formas de memorizar?

Una vez hemos definido el término memoria y sus bases, es hora de sumergirnos, sin más dilación, en los 6 tipos de memoria. Los dividiremos en tres grandes bloques, según se produzcan a corto o largo plazo. Vamos a ello.

1. Memoria sensorial

La memoria sensorial es la capacidad de registrar las sensaciones percibidas a través de los sentidos. Se caracteriza por procesar una gran cantidad de información a la vez, pero durante muy poco tiempo, aproximadamente unos 250 milisegundos. Existen diversos tipos dentro de esta categoría.

Memoria sensorial

1.1 Memoria icónica

El registro de la memoria sensorial relacionado con el sentido de la vista. En este tipo, la información visual se almacena aproximadamente durante un tercio de segundo y únicamente se seleccionan y fijan aquellos elementos a los que el individuo preste atención.

1.2 Memoria ecoica

Este tipo de memoria se encarga de retener los estímulos percibidos por el sistema auditivo. La información auditiva se almacena durante 3-4 segundos y la imagen sonora permanece activa en la mente durante este intervalo, razón por la cual el individuo puede reproducirla.

1.3 Memoria háptica

Este concepto trabaja con la información de tipo táctil y, por tanto, con sensaciones tan comunes como el dolor, cosquilleo, calor, picor o vibración. En este caso la información se almacena por un poco más de tiempo (unos 8 segundos) y nos permite examinar objetos mediante el tacto e interactuar con ellos.

Resulta interesante plantear el dilema del resto de sentidos, pues ciertos portales divulgativos colocan la memoria gustativa y la olfativa como subtipos de la memoria sensorial, pero otros no los tienen en cuenta. Estamos ante dos sentidos mucho menos desarrollados en el ser humano que en otros seres vivos y, por tanto, categorizar estos dos últimos tipos de memoria al mismo nivel que la ecoica o icónica sería, cuanto menos, extraño.

2. Memoria a corto plazo

La memoria a corto plazo (MCP) se puede definir como el mecanismo de memoria que nos permite retener una cantidad limitada de información durante un periodo corto de tiempo. Se calcula que la cantidad de información que se puede retener en este intervalo es de 7 elementos (2 arriba o abajo) durante unos 30 segundos como máximo.

Podemos percibir la memoria a corto plazo como una puerta de acceso a la memoria a largo plazo o, en su defecto, un “almacén” que permite al individuo retener información que es relevante en un momento concreto, pero que no va a necesitar utilizar en un futuro.

3. Memoria a largo plazo

La memoria a largo plazo es el concepto con el que más familiarizados estamos los seres humanos, pues es la que nos permite recordar conscientemente los elementos del pasado que codifican nuestras acciones, pensamientos y sentimientos. Al contrario que la memoria a corto plazo, esta variante puede albergar una cantidad de información indefinida por un tiempo ilimitado (hasta que muera el individuo), al menos teóricamente hablando.

Es hora de agarrarse al asiento, pues vienen curvas. Dentro de esta categoría encontramos una tipología compleja y un poco más extensa que lo presentado hasta ahora. Trataremos de resumirla en unas pocas líneas.

Memoria largo plazo

3.1 Memoria explícita (declarativa)

La memoria explícita es aquella que entra en juego cuando el individuo quiere recordar algo de forma intencionada, es decir, los hechos son evocados de forma consciente y voluntaria. El ejemplo más claro es el de un estudiante recordando la materia para un examen, pero lo cierto es que los seres humanos utilizamos la memoria declarativa continuamente: aquella cita con el médico, recordar la clave del WiFi, no olvidar de tomarse una pastilla y otros muchísimos más ejemplos son casos de la puesta en práctica de la memoria explícita.

Cabe destacar que dentro de esta categoría la memoria puede ser semántica (recordar conceptos que no están vinculados a experiencias concretas, como fechas, números o nombres) y episódica (rememorar hechos, momentos o autobiográficos, es decir, que el individuo ha vivido).

3.2 Memoria implícita (no declarativa o procedimental)

La memoria procedimental es aquella que, como su propio nombre indica, almacena la información relacionada con procedimientos y estrategias que nos permiten interactuar con el medio que nos rodea de forma consecuente. Dicho de otra manera, es el tipo que participa en el recuerdo de las habilidades motoras y ejecutivas necesarias para realizar una tarea.

Según expertos, este tipo de memoria no requiere de un esfuerzo consciente (como sí lo es recordar una fecha) y el aprendizaje se adquiere de forma gradual, a través de la ejecución de la tarea que se está aprendiendo y un proceso de retroalimentación. La velocidad de ejecución de la tarea, tal y como dicta la Ley de la práctica, sufre un aumento exponencial durante las primeras repeticiones. Es tan simple como afirmar que, cuanto más hacemos algo, más rápido nos sale.

Cabe destacar que esta serie de repertorios motores o estrategias cognitivas son inconscientes, es decir, que desarrollamos y ponemos en práctica sin darnos cuenta. Ejemplos “de libro” de la memoria implícita pueden ser escribir, montar en bicicleta o conducir: no estamos pensando en la forma más eficiente de realizar estos eventos o recordando cuáles eran los pasos para llevarlos a cabo, pues simplemente los hacemos “sin pensar”.

Resumen

Como hemos podido ver en estas líneas, el mundo de la memoria está lleno de términos, consideraciones e intervalos temporales. Desde la memoria icónica (que no dura más de un tercio de segundo) hasta la memoria implícita (que nos puede acompañar toda la vida), existe un abanico de tipos con sus características y funcionalidades claras.

Por desgracia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que hasta el 8 % de la población de más de 60 años sufrirá demencia a lo largo de su vida, es decir, olvidará gran parte de todo lo almacenado en su historia vital. Dediquemos estas últimas líneas a apreciar la capacidad de recordar, pues no todos los seres humanos tienen ese privilegio.

Referencias bibliográficas

  • ¿Qué es la memoria a corto plazo? Cognifit.com. Recogido a 12 de noviembre en https://www.cognifit.com/es/habilidad-cognitiva/memoria-a-corto-plazo
  • ¿Qué es la memoria sensorial? Cerebrodigital.org. Recogido a 12 de noviembre en https://cerebrodigital.org/post/Que-es-la-memoria-sensorial
  • Demencia, Organización Mundial de la Salud (OMS). Recogido a 12 de noviembre en https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/dementia#:~:text=La%20demencia%20es%20un%20s%C3%ADndrome,actividades%20de%20la%20vida%20diaria.&text=La%20enfermedad%20de%20Alzheimer%2C%20que,un%2070%25%20de%20los%20casos.
  • Tema 4, la memoria, licenciatura de humanidades, Universidad de Alicante. Recogido a 12 de noviembre en https://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/4298/4/TEMA%204.LA%20MEMORIA.pdf
Samuel Antonio Sánchez Amador

Samuel Antonio Sánchez Amador

Biólogo y divulgador científico

Graduado en Biología por la Universidad de Alcalá de Henares (2018). Máster en Zoología en la Universidad Complutense de Madrid (2019). A lo largo de su trayectoria profesional, permaneció dos años en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) en el departamento de biología evolutiva, donde realizó estudios genéticos y poblacionales en pequeños mamíferos. Esto le otorgó amplio conocimiento en cuestiones de heredabilidad, genes y patrones filogenéticos diversos. Desde febrero del año 2020 se dedica a tiempo completo a la divulgación científica, redactando temas tanto de índole científica basal como salud humana y bienestar animal.