¿Existe el karma? Las 12 leyes del karma

El karma es un concepto etéreo que hace referencia a una energía basada en el principio de acción-reacción. Si haces cosas malas, seguramente atraerás al mal. Exploramos el karma y sus leyes.
Existe el karma

La idea de que las acciones de un ser humano (sobre todo aquellas vinculadas a la ética y moral) llevan al individuo a experimentar resultados concordantes con ellas es un componente muy común de las religiones que se extienden por todo el globo. Sin ir más lejos, el propio Jesús, en la Biblia, expone una postulación similar: “de la misma manera que juzgues, así serás juzgado, y la misma medida que uses para los demás, será usada para ti” (Mateo 7, 1-2).

Podríamos citar muchos más pasajes de la Biblia y otros escritos religiosos que se adhieren a esta idea, pero la premisa queda clara: no hagas lo que no quieras que te hagan, trata a los demás como te gustaría que te traten a tí o, mejor dicho, trata al resto como ellos quieran ser tratados. Sea esta fuerza de acción delimitada por la idea de una deidad o una forma de concebir la existencia y la forma de dirigirse al mundo, está claro que toda acción tiene una consecuencia.

Con base en estas premisas tan interesantes, hoy venimos a mostrarte todo lo que debes saber sobre el karma y sus disciplinas, o lo que es lo mismo, la creencia en una energía trascendente que se genera a partir de los actos de las personas. No te lo pierdas.

¿Qué es el karma?

A grandes rasgos, el karma se puede definir como la creencia basada en que toda acción tiene una fuerza dinámica que se expresa e influye en las sucesivas existencias del individuo. Para los más científicos, esto no se diferencia mucho de la tercera ley de Newton, postulada en su obra magna “Philosophiæ naturalis principia mathematica”, en 1687:

"Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria: quiere decir que las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentido opuesto."

Cada acción tiene una reacción, y esto es irrefutable a nivel físico. La energía no se crea ni se destruye, se transforma, así que cada acto, por inocuo que sea, tiene un efecto mayor o menor sobre el entorno o el propio medio interno del individuo. Todos los seres vivos somos sistemas abiertos y, como tales, influenciamos (y nos influencian), queramos o no.

El término “karma” está compuesto por varias acepciones interrelacionadas pero no intercambiables: este concepto no solo hace referencia a las acciones físicas, sino que también se tienen en cuenta las palabras, los pensamientos y los sentimientos, por ejemplo. El karma concibe una acción ejecutada como consecuencia de una actividad, pero también las intenciones del actor detrás de la acción (o de su planeado). Una buena acción crea buen karma, pues la intención es honesta y pura. Una mala acción crea mal karma, ya que la intención es mala, ya sea en pensamiento, desarrollo o ejecución. Así de simple.

qué es karma

¿Existe el karma?

El karma es una idea, creencia y disciplina filosófica, o lo que es lo mismo, un constructo. Como no se puede ver ni cuantificar mediante parámetros numéricos, es muy difícil afirmar o desmentir la existencia de una energía trascendente, invisible e inmensurable que se genera a partir de los actos de las personas.

De todas formas, artículos científicos cómo “Does Karma Exist?: Buddhism, Social Cognition, and the Evidence for Karma” nos otorgan puntos de vista muy interesantes. Por ejemplo, los autores de este paper estipulan que, al ser animales sociales, casi todas nuestras acciones tienen connotaciones de esta índole y, por ende, son percibidas como de importancia crítica para el desarrollo personal y común. Además, una actividad ejercida por parte de un ser humano suele generar una respuesta de la misma intensidad por otro: está comprobado que la agresividad suele responderse con más agresividad.

Por ejemplo, estudios que exploran estas ideas han descubierto que la violencia dentro de las parejas de adolescentes se responde con violencia por la otra parte en el 83% de los casos. La interacción negativa genera negatividad, el enfado genera conflicto y la violencia suele responderse con violencia. Somos animales y tenemos patrones de pensamiento (e instintos) dentro de unos límites comunes, así que no es arriesgado generalizar en lo que a esta temática se refiere.

Por ello, puede que el karma no exista como una fuerza omnipotente y etérea, y quizá tampoco sea una deidad todopoderosa (como Dios) quien la ejerza, pero sí que está claro que una acción social suele conllevar una respuesta de intensidades y connotaciones similares. Por ello, a nivel evolutivo, sí que se puede afirmar que, estadísticamente, “a los seres que hacen el mal les pasarán cosas malas a largo plazo”.

¿Cuáles son las 12 leyes del karma?

Más allá de reflexiones evolutivas y filosóficas, siempre viene bien conocer las bases de cualquier creencia o disciplina, ya sea por simple conocimiento o por interés espiritual. Por ello, a continuación te resumimos, de forma somera, las 12 leyes del karma. No te lo pierdas.

1. La gran ley del karma

La que nos viene a todos a la mente cuando pensamos en este concepto tan complejo. Todo pensamiento o acción que un ser humano construya se traduce en una devolución del mismo tipo. El bien genera bien, el mal genera mal.

2. La ley de la creación

La vida requiere participación activa por parte del que la experimenta. El poder para crear la realidad ideal que cada uno concibe radica en las acciones y pensamientos que se llevan a cabo para alcanzarla.

3. La ley de la humildad

Si se niega la responsabilidad ante un acto, se promueve que este continúe ocurriendo de forma invariable en el tiempo. Hay que ser lo suficientemente humilde para reconocer que la realidad actual es producto de las acciones pasadas, es decir, tomar sentido de la responsabilidad con respecto a lo que nos rodea.

4. La ley del crecimiento

Para poder cambiar el mundo a mejor, primero se debe experimentar un crecimiento personal positivo. Del mismo modo, para alcanzar grandes metas, es necesario tomar control de lo que está a mano, o lo que es lo mismo, de uno mismo y del entorno inmediato.

5. La ley de la responsabilidad

Todo lo que nos ocurre es, en parte o en su totalidad, responsabilidad nuestra. No podemos modular siempre lo que nos pasa, pero sí interpretarlo y tomar un curso de acción concreto. Cómo somos los únicos responsables de nuestros actos, también lo seremos de los desenlaces que se produzcan a raíz de ellos.

Leyes karma

6. La ley de la conexión

Como si de un efecto mariposa se tratase, el pasado, presente y futuro del individuo están interconectados de forma inequívoca. Somos el resultado de nuestras acciones pasadas, y nuestro yo futuro será el fruto de lo que hacemos a día de hoy.

7. La ley del enfoque

Focalizar la atención en muchas cosas al mismo tiempo puede traducirse en fracaso, desasosiego y negatividad. Como dice el refrán popular: el que mucho abarca poco aprieta, así que mejor canalizar la energía en un ámbito concreto cada vez.

8. La ley de dar y la hospitalidad

Algo muy similar a lo estipulado en la gran ley del karma: si crees en la igualdad en el mundo, debes otorgar igualdad en tu entorno y practicar todo lo que puedas los actos que la promuevan. Si crees en algo, ponlo en práctica y lucha por ello.

9. La ley de aquí y el ahora

Focalizar la atención en el pasado impide el presente, pues estar estancado en los errores que ya han sucedido propicia que vuelvan a ocurrir. Este punto es esencial para el bienestar personal más allá del karma, pues la atención ”en el aquí y el ahora” se busca mucho en las terapias cognitivo-conductuales de la psicología moderna.

10. La ley del cambio

“Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener resultados diferentes. Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, dijo el famoso y sabio Albert Einstein en su día. La ley del cambio descansa en esta premisa: si quieres que las cosas cambien, varía tu forma de actuar y explora otros horizontes.

11. La ley de la paciencia y la recompensa

Para generar un cambio en el futuro y obtener lo buscado, hay que ser perseverante con las obligaciones kármicas del hoy.

12. La ley de la significancia y la inspiración

Todos los seres humanos somos igual de esenciales para el desarrollo de la sociedad, seamos capaces de percibirlos o no. A pesar de que muchos actos pasen inadvertidos y parezcan anecdóticos, conviene no olvidar, una vez más, que toda acción tiene una reacción.

Resumen

Como habrás podido comprobar, las leyes kármicas se aplican en muchos momentos del día a día sin que nos demos cuenta, desde que le aconsejamos a un amigo que sea paciente hasta cuando acudimos al psicólogo y nos recomienda centrarnos en el hoy. Muchas de las técnicas de mindfulness y métodos terapéuticos tienen como bases algunas de estas premisas y, por ello, no cuesta estar de acuerdo con la mayoría.

Puede que el karma como una energía propia no exista (o sí), pero lo que es seguro es lo siguiente: cuanto más mal hagas, más posible es que te pase algo malo. Los seres humanos somos entes con patrones de pensamiento y reacción compartidos, así que si alguien nos ataca, es posible que se lo devolvamos de un modo u otro, pero con una intensidad y mecanismos similares.

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