¿Qué son las neuronas espejo y para qué sirven?

Los humanos son seres sociales por naturaleza. Hoy hablaremos de las neuronas espejo, aquellas neuronas que nos permiten empatizar y sentir el dolor ajeno.
Neuronas espejo

Las emociones son contagiosas. Basta con observar a una madre con su bebé en brazos. Cuando la madre sonríe su hijo también lo hace. Lo mismo sucede con los aficionados del fútbol cuando su equipo marca un gol: el estadio se llena de alegría y el alboroto se dispersa a través de las gradas.

Las emociones, a pesar de ser invisibles, se contagian como si de virus se tratasen. Es un proceso primitivo que actúa con sincronía con todos los que nos rodean y que nos adapta a vivir en sociedad, pues los seres humanos somos seres sociales por naturaleza. Durante muchos años, han sido muchos los científicos que se han preguntado el porqué se establecen estas conexiones tan “perfectas” entre humanos.

Las neuronas espejo parece que pueden tener la respuesta a todo esto. Son un tipo de neuronas que están estrictamente relacionadas con la capacidad de empatía y comunicación interpersonal. Ya hace más de 20 años que se descubrieron y con ellas se pudieron establecer unas bases científicas que permitían identificar y comprender por qué las emociones pueden ser tan contagiosas.

El conocimiento de las neuronas espejo ha creado un antes y un después en el campo de la neurociencia y psicología. No es de extrañar, pues parece que detrás de ellas se esconden las claves para entender mejor como funciona y aprende el cerebro. En el artículo de hoy os presentaremos las neuronas espejo con el objetivo de entender qué funciones realizan.

¿Qué son las neuronas?

Nuestro sistema nervioso está compuesto principalmente por las neuronas, unas células muy especializadas que se encargan de transmitir información mediante impulsos eléctricos. De hecho, sólo en un 1 milímetro cúbico de tejido cerebral, que equivaldría a un grano de sal gruesa, hay hasta un millón. Las neuronas no están aisladas; justo al contrario, establecen una extensa red tridimensional llena de contactos y ramificaciones por todo el cuerpo

Una neurona típica está formada por un cuerpo celular, en el cual se encuentra el núcleo con el material genético. El cuerpo celular tiene una serie de prolongaciones muy cortas y numerosas llamadas dendritas. Estas, que le dan a la neurona una apariencia de árbol con muchas ramas, le permiten establecer conexiones con otras neuronas. Por otro lado, del mismo cuerpo celular surge una prolongación muy larga: el axón, el cual posibilita que una neurona se pueda conectar con las dendritas de otra neurona.

Como las dendritas conforman una red muy ramificada, cada neurona puede recibir muchos axones, y, en consecuencia, estar conectada a muchas otras neuronas. Estas conexiones se llaman sinapsis y se estima que cada neurona, de mediana, puede establecer sinapsis con 1.000 neuronas más. Si se extrapolan los datos, el cómputo total de conexiones neuronales en nuestro cerebro puede ascender a la elevada cifra de unos cuantos billones, las cuales constituyen la base de las complicadas redes neuronales que construyen nuestra mente.

Neurona morfología

En el cuerpo, existen diferentes tipos de neuronas según su morfología, ubicación o la función que realizan. Hoy hablaremos de un grupo de neuronas: las neuronas espejo, las cuales juegan un rol fundamental en el aprendizaje, la empatía y las relaciones sociales.

Y las neuronas espejo... ¿Qué son?

Era el año 1995 y el equipo de investigación de Giacomo Rizzolatti, un reconocido neurobiólogo italiano, estaba estudiando el funcionamiento de las neuronas motoras de los macacos cuando hizo un sorprendente hallazgo. El objetivo del experimento era evaluar los impulsos eléctricos de las neuronas motoras cuando estos simios pelaban y se comían un plátano.

Según explican, en un momento dado, a un investigador le entró hambre y se comió un plátano. La sorpresa fue grande. En el cerebro del macaco se activaron las mismas rutas que se le activaban cuando era él quien se comía el plátano. Es decir, reflejaban con toda precisión aquello que veía hacer al investigador como si lo estuviera haciendo él. Fue así como descubrieron las neuronas espejo, que decidieron llamarlas así por su capacidad de reflejar las acciones de los otros.

Por lo tanto, las neuronas espejo son una tipología de neuronas que se activan cuando llevamos a cabo una acción, pero también cuando observamos a alguien haciendo o sintiendo algo. Ante esta situación, éstas se activan en nuestra mente, reflejando como si nosotros estuviésemos llevando a cabo esa acción o teniendo ese sentimiento.

Por ejemplo, se ha observado que cuando, en una conferencia, el orador está contando una historia con un componente emocional muy alto, las neuronas espejo hacen que las personas conecten de una manera muy estrecha con la historia, haciendo que el nivel de atención de los espectadores se dispare también.

Neurona cerebro

¿Qué funciones tienen las neuronas espejo?

En las personas, estas neuronas están distribuidas por muchas regiones del cerebro, especialmente en la corteza motora, pero también en zonas que gestionan la empatía, la toma de decisiones, el control emocional y la motivación. Son también presentes en zonas vitales para el lenguaje y para el desarrollo de conductas imitativas. Así, su activación nos permite deducir lo que demás piensan, sienten o hacen, ya que están especializadas en comprender no solo nuestra conducta, sino la de los demás.

1. Nos permiten anticiparnos a las acciones

Somos seres sociales, por lo tanto, entender y aprender de las acciones de los demás es esencial. En primer lugar, las neuronas espejo nos permiten transformar la información visual en conocimiento sobre la intención que hay en las acciones de los otros.

Es decir, si nuestro cerebro se activa de la misma manera cuando hacemos una acción que cuando la vemos hacer en otra persona, solo viendo un trozo de la acción podemos deducir cómo acabará y nos podemos anticipar a sus intenciones finales. Por lo tanto, las neuronas espejo permiten entender que se puedan comprender las intenciones. Se cree que el desarrollo de estas neuronas se inicia a los 3 meses de edad.

2. Nos permiten aprender

Se sabe que aprendemos principalmente por el mecanismo de la imitación. Las neuronas espejos son fundamentales para la imitación, ya que se activan tanto al ver otra persona realizar una acción o si lo experimentamos en nuestras propias carnes.

Es tan grande el vínculo entre las neuronas espejo y la imitación que, sin estas, la forma de imitar cambiaría por completo. A través de estas neuronas aprendemos a caminar o ir en bicicleta, incluso antes de ponernos erguidos o que nos sienten en un triciclo. Es tan extraordinario, que cuando lo probamos por primera vez, nuestro cerebro ya sabe qué neuronas se ha de conectar para realizar aquellos movimientos. Evidentemente, nuestros movimientos en un inicio serán más bien torpes, pero es algo que los niños aprenden muy rápido. Esto implica que el cerebro ya sabía qué tenía que hacer.

3. Facilitan la comunicación no verbal

Las neuronas espejo también tienen su papel en el proceso de la comunicación, las cuales se activan cuando se habla y cuando se escucha. Son esenciales en el control y en la interpretación de gestos y movimientos que acompañan el discurso. Estas neuronas detectan los gestos faciales e intervienen en su interpretación e imitación, ayudando a la comunicación no verbal.

4. Nos dotan de la empatía

La empatía es la capacidad de identificarse con alguien y ponerse en los zapatos del otro, por lo tanto, tal y como indica su nombre, las neuronas espejo nos permiten crear un especie de reflejo en nuestro interior.

Estas neuronas interpretan de forma automática las expresiones de los demás, informándonos de como se sienten. De este modo, podemos intuir o deducir lo que los demás sienten o piensan, algo esencial para las relaciones sociales. Esto sucede porque las regiones que contienen las neuronas espejo están conectadas con las partes responsables de las emociones, como el sistema límbico. Estas neuronas son las que nos permiten entender qué quiere decir nuestro hijo cuando siente miedo a la oscuridad, y sin ellas tampoco nos podríamos emocionar mirando una película.

La aptitud para la empatía se desarrolla a lo largo de la vida, a partir de los sistemas neurales, que van almacenando información y experiencias sobre nuestros propios estados de ánimo. De este modo, las experiencias propias son básicas para comprender lo que sienten los otros. Nuestra vida emocional es la base para comprender y compartir las emociones con las otras personas. Por lo tanto, se podría decir que la empatía tiene un componente innato pero que también es susceptible a la socialización y a la educación.

Las neuronas espejo y el trastorno espectro autista

Viendo que las neuronas espejo juegan un rol en las interacciones sociales, algunos científicos hipotetizan que pueden estar relacionadas con los trastornos del espectro autista. Las personas con algún trastorno del espectro autista, tienen más dificultades para entender la mente de los demás y se ha visto que en algunos casos, estas neuronas no funcionan a pleno rendimiento.

Por ejemplo, se ha observado que en los niños con autismo, cuando se les enseña fotos con expresiones faciales las rutas neuronales que se activan pueden ser totalmente distintas a lo esperado. Entienden las fotos desde un punto de vista cognitivo, pero no se les activan las rutas “empáticas” típicas del cerebro. Por este motivo, algunas intervenciones terapéuticas de estos trastornos giran en torno de la imitación con el objetivo de ejercitar las neuronas espejo.

Referencias bibliográficas

  • Giraldo Torres, L. R., Restrepo de Mejía, F., Arboleda Sánchez, V. A. (2018). “Trastorno del espectro autista, electroencefalografía y neuronas espejo”. Acta Neurológica Colombiana, 34(3), 215-222.
  • Iacoboni, M. (2009). “Las neuronas espejo: Empatía, neuropolítica, autismo, imitación, o de cómo entendemos a los otros” . Katz editores.
  • Rizzolatti, G. (2005). “Las neuronas espejo te ponen en el lugar del otro”. El país. Madrid.
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Psicología
Anna Surroca Gibert

Anna Surroca Gibert

Microbióloga y comunicadora científica

Anna Surroca (Granollers, 1996) es graduada en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente es estudiante del Máster en Comunicación Especializada con mención en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Apasionada por la sexualidad humana y el fotoperiodismo, ha encontrado en el mundo de la comunicación su verdadera vocación. Actualmente es redactora en Médicoplus, AZ Salud y Estilo Next.