Psicología infantil: definición y aplicaciones de esta rama

La psicología infantil puede ser una gran herramienta de ayuda para guiar a los niños a entender mejor el mundo.
Psicología infantil

Sabemos que la psicología es un amplio universo donde se puede brindar guía, apoyo y resoluciones a distintos conflictos presentados por las personas que se enfrentan al día a día y cuyo impacto genera dentro de ellos sentimientos negativos o incomodidades que, pueden acumularse hasta el punto de explosión o peor aún de normalización.

Precisamente para evitar que ambos puntos lleguen o si han llegado encontrar la mejor manera de volver a encaminar a la persona para una mejor adaptación y resolución de conflictos, es que es necesario asistir a consulta psicológica. Recuerda que nuestra salud mental es tan importante como la física.

Sin embargo, ¿sabías que una gran población de pacientes psicológicos son en realidad niños y jóvenes? Piensa en esto, para cualquier persona es difícil afrontar un problema que parece sobrepasarlo, ahora imagina cómo deben sentirse los pequeños que no tienen mucho conocimiento del mundo o del manejo de sus emociones.

Por ello, la psicología infantil es una de las ramas más complejas, amplias e importantes de la psicología y en este artículo te mostramos todo lo que tienes que saber acerca de esta.

¿Qué es la psicología infantil?

Comencemos por el principio: ¿qué hace esta rama de la psicología? Como su nombre lo indica, se encarga de estudiar, analizar e intervenir los patrones de comportamiento de los niños desde el momento de su nacimiento, hasta aproximadamente la edad de la adolescencia. Los especialistas en esta área se encargan de tratar todos aquellos fenómenos, conflictos y alteraciones del desarrollo infantil a nivel cognitivo, emocional, fisiológico y evolutivo.

Pero no termina allí, pues la intervención psicológica infantil también incluye a las figuras paternas y allegados cercanos al niño que tengan una influencia significativa en él. Con la finalidad de enseñarles métodos eficientes y funcionales de adaptación, resolución de problemas, manejo de emociones y educación en general. Después de todo, si la familia nuclear no se involucra en el proceso, los niños por sí solos no mostrarán mejoras más allá del consultorio.

En líneas generales, la psicología infantil toma en cuenta dos grandes factores que inciden en los problemas que manifiestan los niños:

  • Factores ambientales (como las relaciones parentales, la calidad de vida en el hogar, la crianza, la estimulación y la educación recibida)

  • Factores biológicos, los que provienen de manera directa de la herencia genética (entre estos podemos resaltar los trastornos mentales o los compromisos cognitivos como autismo)

¿Por qué los niños necesitan ir al psicólogo?

Muchos padres se encuentran con esta diatriba ‘¿cómo saber si mi hijo necesita un psicólogo?’ pues es muy fácil confundir o no distinguir un problema mayor con un episodio común de berrinche de los niños. Sin embargo, el secreto detrás de todo es fijarse en dos elementos: la frecuencia con la que se manifiesta el problema y la gravedad de este en su cotidianidad.

Como comentamos de manera breve al comienzo del artículo, los niños suelen tener problemas muy continuos de manejo de emociones y comportamiento adecuado con sus pares, ya que no tienen conocimientos sobre estos. Es decir, ellos siempre se están preguntando ‘¿qué es comportarse bien?’ ‘¿por qué no puedo tener lo que quiero?’ ‘¿soy tonto por no lograr hacer esto?’. Ya que estas cosas no vienen ‘por defecto’ en nuestra mente, sino que se enseñan por parte de nuestros padres y profesores.

Por lo que el no saber cómo deben actuar, cómo expresarse, por qué son castigados, etc. Pueden desencadenar en ellos una serie de conflictos emocionales que lo abruma y afectan el resto de las áreas de desenvolvimiento, como la académica, la interpersonal y hasta la familiar.

El impacto de las experiencias en los niños

Las experiencias que vivimos representan una parte muy importante de nuestro aprendizaje, ya que es a través de la práctica que podemos descubrir el alcance de nuestras habilidades, así como el impacto de nuestros actos en los demás o la influencia de terceros sobre nosotros. Pero para los niños estas pueden ser divertidas o traumáticas, cuando sus consecuencias son casi inmanejables para ellos y no poseen la ayuda necesaria para sobrellevarlo.

Dejando en ellos un golpe emocional tan grande para su autoestima y confianza, que pueden vivir con eso por el resto de su vida. En especial cuando sucede en los entornos que ellos consideran seguros, como lo es el hogar y la escuela. Razón por la cual, algunos detestan ir a la escuela, tienen problemas de rendimiento, de conductas agresivas o se retraen de experimentar cosas nuevas.

Aplicaciones de la psicología infantil

Al igual que la terapia para adultos, la psicología infantil se encarga de tratar distintos conflictos, pero con la diferencia de que ahora, a quienes se deben dar las herramientas de adaptación y afrontamiento son a los niños y jóvenes. Conoce a continuación sus aplicaciones.

1. Problemas de conducta

Este es uno de los temas más comunes en las sesiones de terapia infantiles. Ya que los niños tienen tendencias agresivas, egocéntricas desorganizadas que afectan su desempeño académico y la calidad de las relaciones con sus pares o familiares.

En la intervención se encuentra el origen de dichos comportamientos, se le dan opciones de desahogo más funcionales (por lo general que realice una actividad extracurricular) y se le enseña a los padres cómo deben actuar para reprenderlos de forma correcta (con un sistema de castigos y recompensas).

2. Adaptación a nuevos entornos

Los niños suelen tener muchas dificultades para adaptarse a los cambios, porque sienten que pierden su seguridad y comodidad, además pueden sentirse perdidos. Causando en ellos problemas de confianza, retraimiento, timidez o desorientación. Los cuales pueden derivarse de una mudanza, un cambio de escuela o incluso de salón de clases.

3. Manejo de emociones

Uno de los más grandes conflictos de los niños es que no saben cómo manejar, controlar y expresar sus emociones de manera adecuada. Por lo que se pueden meter constantemente en problemas y tener episodios de berrinches, donde no pueden ser consolados. Esto se debe a la frustración y la sensación de inutilidad para controlarse a sí mismos.

En terapia, se hace trabajo de reconocimiento de emociones, conectar sentimientos con momentos desencadenantes y brindar herramientas para saber cómo actuar ante estas, así como liberar las emociones de una manera beneficiosa para el niño.

4. Trabajo de autoestima y confianza

Debido al impacto y la carga emocional que los niños experimentan con la frustración y la adaptación a su entorno, pueden sufrir de desmotivaciones, baja autoestima, pérdida de confianza en sus habilidades, ansiedades y en casos más grave, depresión. Lo que resulta en claros rendimientos bajos académicos y desinterés en aprender conocimientos nuevos, ya que tienen miedo todo el tiempo de hacerlo mal,

5. Dificultades de aprendizaje

Este tipo de problemas puede tener dos factores. Uno genético, donde existan alteraciones cognitivas que impiden al niño comprender o ejecutar habilidades básicas (como las matemáticas, la lingüística o la motricidad fina y gruesa). Así como una dificultad de aprendizaje por falta de motivación y estimulación por parte de los padres o profesores. Quienes suelen ser estrictos y exigentes, pero no tienen paciencia para enseñar.

6. Trastornos mentales infantiles

En esta categoría, se trata de enseñarles a los padres a crear un ambiente seguro y adaptativo funcional para la condición única de su hijo. Incluso se pueden dar herramientas de crianza, contenciones, manejo de impulsos y emociones, enseñanza-aprendizaje y relaciones interpersonales para que puedan tener una calidad de vida adecuada.

Entre los trastornos infantiles más comunes están: Trastornos de la conducta, Trastornos emocionales, Trastornos del aprendizaje, Trastorno de eliminación y Trastornos generalizados del desarrollo.

7. Divorcio y separacion parental

Los conflictos parentales afectan de manera directa a los hijos. Esto se debe a que perciben que su mundo conocido se altera por completo y por ende, el resto del ambiente se convierte en un terreno desconocido. Además pueden aprender de manera negativa sobre cómo deben relacionarse con los demás o ensimismarse por la carga emocional pues, tienden a culparse de la separación de sus padres y tratan de cambiar para contentarlos o volverlos a unir.

8. Creación de rutinas y tareas

Los niños, más que ninguna otra persona, necesitan tener una rutina diaria establecida que sea sencilla, funcional y enriquecedora para ellos. ¿Por qué? para que así puedan aprender a organizarse, tener responsabilidades, realizar tareas cotidianas y fomentar a la independencia. En terapia, esta es una técnica muy efectiva para controlar y modificar las conductas negativas, así como para mejorar la disciplina de los niños.

9. Amigos imaginarios

Los amigos imaginarios son comunes durante la infancia y a medida que los niños crecen, estos desaparecen como una forma de ver su maduración cognitiva y el desarrollo de nuevos intereses. Pero algunos niños se aferran a sus amigos imaginarios como una forma de sentirse seguros y protegidos ante el mundo exterior, para evitar conflictos o por un problema evolutivo mayor.

10. Presencia de acoso escolar

El acoso escolar o bullying es una realidad muy lamentable que cada día se encuentra aumentando en las escuelas, hogares y el internet. Los niños que son abusados suelen tener personalidades débiles y retraídas, así que en terapia se trabaja en mejorar la autoestima y enfrentar los problemas de manera correcta.

Mientras que, en el caso de los niños abusadores o niños bully, se intenta descubrir el origen de su tendencia abusiva, el cual por lo general se basa en problemas de confianza o alteraciones emocionales. Otorgando herramientas de resolución y descarga emocional más seguras y adaptativas.

11. Fobias y ansiedades

Las fobias infantiles son muy comunes en los niños ya que aún no están familiarizados con su entorno y pueden sentirse inseguros ante lo desconocido. Pero de no controlar estas fobias, los niños pueden desarrollar otros problemas, como trastornos del sueño (pesadillas o terrores nocturnos), tendencias regresivas (poco control de esfínteres y retroceso evolutivo) o problemas de desadaptación.

12. Crianza general

No existe un manual que diga a los padres, cómo ser buenos padres y es normal cometer algunas equivocaciones en el camino de la crianza, tanto que, en algunas ocasiones pueden salirse de su control. De manera que, en terapia infantil no solo se le enseñan a los pequeños a tener una mejor disciplina y obediencia, sino que los padres aprenden herramientas ideales de crianza.

13. Orientación vocacional

Esto es más para los niños en edades adolescentes o preadolescentes, los cuales pueden tener ahora una desorientación distinta. El no saber qué hacer con su tiempo o sentirse desmotivados académicamente. Por lo que en terapia se le hacen evaluaciones y técnicas para que puedan descubrir sus talentos y cómo desarrollarlos.

No dudes en llevar a tu pequeño a terapia infantil si ves que lo necesita o lo recomiendan de la escuela. Recuerda que es mejor prevenir que lamentar y la psicología infantil puede ofrecerle a los niños una vía saludable para crecer de la mejor manera.

Referencias bibliográficas

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  • Wood, S.E.; Wood, C.E.; Boyd D. (2006). Mastering the world of psychology (2 ed.). Allyn & Bacon.
Elvira Cuesta

Elvira Cuesta

Psicóloga clínica

Elvira Cuesta (Madrid, 1994) es Graduada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y es Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad de Barcelona. Está especializada en periodismo científico, y es colaboradora habitual en revistas como EstiloNext y AZSalud.