Los 4 tipos de Autismo (y sus características)

El autismo es visto como un gran impedimento, pero muchos niños nos han demostrado que pueden desenvolverse con un alto grado de autonomía.
Tipos de autismo

Muchas personas sienten cierto rechazo hacia las cosas que según sus criterios no son ‘normales’, generalmente esto se debe al desconocimiento y a falta de interés en aliviar su ignorancia. Pues sabemos de sobra que lo diferente es lo que nos hace únicos y la única manera de aceptar estas diferencias es conociendo todo al respecto y ser empáticos al respecto.

Después de todo, ¿cómo es posible comprender algo si no nos educamos al respecto? También se trata de tener la mente abierta y generar un aporte que sea positivo y beneficioso para todos.

Uno de los grandes tabúes de la sociedad son las enfermedades o trastornos mentales, en especial aquello que necesitan más dedicación que el resto, como lo es el caso del trastorno del espectro autista. En el cual, se tiende a ver a estos niños como maleducados, irrespetuosos o distantes, se les juzga sin conocer su historia y sin poder ver más allá de su condición, la cual no los afecta en absoluto para ser grandes personas.

Tomando en consideración y con la intención de informar, educar y sensibilizar, traemos este artículo donde hablaremos del autismo y sus diferentes tipologías.

¿Qué es el Trastorno del Espectro Autista?

¿Por qué ahora ya no se considera correcto el término 'autismo'? Con la nueva edición del ‘Manual Diagnóstico Estadístico de los Trastornos Mentales’ (DSM-5) se tomó la decisión de cambiar el nombre a trastorno del espectro autista debido a la subcategorización del mismo en diferentes tipos, con sus propias características.

Este trastorno se manifiesta durante la infancia y es posible detectarlo incluso en las edades preescolares, mientras más temprana sea su diagnóstico mayores herramientas podrán tener los padres y el niño para tener una adaptación ideal a su entorno. Así como la capacidad de sobrellevar sus limitaciones, las cuales se centran en la expresión verbal, comunicación e interacción social y la demostración afectiva, dependiendo de su nivel de gravedad.

Sin embargo, podemos encontrar a nuestro alrededor a muchas personas con este trastorno que llevan una vida cotidiana regular, gracias a que han tenido una estimulación correcta, amor desmedido y mucha comprensión en su entorno. Además, han sido capaces de ver sus fortalezas, como las habilidades lógico-matemáticas o la creatividad abstracta.

Tipos de trastornos del espectro autista

Conocemos a continuación los tipos de autismo y las características de cada uno de ellos.

1. Autismo infantil o síndrome de Kanner

Este trastorno del neurodesarrollo fue descubierto en los años 30 gracias al doctor Kranner, por el cual lleva su nombre. El cual tiene varios niveles de gravedad: 1 (leve, necesita ayuda), 2 (medio, necesita ayuda notable) y 3 (alto, necesita ayuda muy notable) dependiendo de su nivel de afección en las esferas intelectuales, social, comunicacional y patrones de comportamientos repetitivos.

Sus características más notables son precisamente estos patrones de comportamiento repetitivos (tienen una rutina simple pero fija y se estresan si la rompen) y su dificultad para relacionarse con los demás (ya que prefieren mantenerse aislados además de que no pueden expresarse de forma regular)

De la misma manera tienen afecciones con la comprensión verbal y no verbal, control de motricidad fina y gruesa, expresión emocional y de juego simbólico e imaginativo. Sin embargo, tienen algunas características interesantes como el apasionarse sobre un tema, admiración y fascinación por cosas que llamen su atención y la agilidad creativa.

2. Síndrome de Asperger

Otro de los más comunes en el autismo y por el cual suele confundirse con regularidad, así que, ¿cómo diferenciarlos? Las personas que presentan Asperger suelen tener una capacidad intelectual media-alta, por lo que sus afecciones parece solo limitarse a su área social. Las personas afectadas por Asperger tienen muy poca empatía, una baja expresión y comprensión emocional, tienen un lenguaje muy básico y literal (por lo que no entienden las bromas o chistes), suelen ser muy metódicos, perfeccionistas y un tanto obsesivos.

Sin embargo, este síndrome es uno de los más difíciles de diagnosticar e incluso hay que realizar análisis por varios años para asegurarlo, es decir, que un niño puede ser diagnosticado al principio con síndrome de Kanner, pero después ser reevaluado para confirmar el síndrome de Asperger.

Expertos en neurología están de acuerdo que este síndrome se debe a lesiones localizadas en las áreas del cerebro encargadas de la relación social y las emociones (amígdala, lóbulo temporal, cerebelo)

3. Trastorno de desintegración infantil

También conocido como síndrome de Heller, es uno de los trastornos que más se tarda en detectar, ya que no se muestran ningún síntoma anormal sino hasta aproximadamente los 2 o 3 años de edad, inclusive pueden tardar hasta tiempo en detectarse. Este trastorno es poco usual, pero su sintomatología regresiva y repentina lo hace uno de los más graves.

En este sentido, cuando los niños tienen un desarrollo normal en su crecimiento físico, mental y emocional, hasta que llegan a los 2-3 años o más, donde presentan una cadena de regresión en las habilidades desarrolladas (motriz, cognitiva, social, comunicativa y lingüística) que no son posibles de recuperar.

4. Trastorno generalizado del desarrollo no especificado

Esta categoría aparece cuando la sintomatología presentada en los niños concuerda con el espectro autista, pero es demasiado general para identificarlo en alguna de las subcategorías anteriores. Por lo que presenta todas las afecciones en las áreas sociales, comunicativas, motrices y emocionales, pero también pueden apreciarse el apasionamiento por los temas, la organización, la creatividad abstracta y el seguimiento de rutinas específicas.

La despedida del síndrome de Rett

En las ediciones anteriores del ‘Manual Diagnóstico Estadístico de los Trastornos Mentales’, hasta su cuarta versión, el síndrome de Rett estaba incluido dentro de la categoría de los trastornos del espectro autista, luego en la más reciente versión (DSM-5) se decidió retirarla de esta , para otorgarle su propia categoría.

¿Por qué tomaron esta decisión? La razón principal es su origen genético de exclusividad en el cromosoma X y no en Y, por lo cual este trastorno sólo se presenta en las mujeres. Además de que presenta una marcada diferencia en el desarrollo físico regular, caracterizado por la pérdida de masa muscular (conocido como hipotonía) y el cual es el signo que más temprano se puede evidenciar, así no se hayan manifestados las muestras de retroceso.

En este trastorno se presentan sintomatologías degenerativas regresivas, es decir, las niñas presentan un desarrollo neuronal, físico y comunicativo regular hasta cumplir la edad de 2 o 3 años (aunque se pueden presentar casos donde el retroceso comienza hasta más tarde) cuando se detiene y estanca el desarrollo y se comienzan a perder las habilidades adquiridas (caso similar al del Trastorno de desintegración infantil).

¿Por qué es difícil su diagnóstico?

Esto se debe a dos principales motivos: la similitud entre las sintomatologías de las tres categorías, por lo que se necesita el doble de esfuerzo, dedicación y observación para poder dar con la condición correcta y en segundo plano, porque es muy probable que se caigan en sesgos de manera inevitable debido a la dificultad para realizar las evaluaciones pertinentes de sus capacidades.

Por lo que en ocasiones suelen darse resultados erróneos o inconclusos en cuanto al nivel de su gravedad en las distintas áreas del desarrollo, así como en las habilidades que puedan tener. Esto se debe a su carácter tan ensimismado que es casi imposible llegar a conocerlos.

De igual manera sucede con los estándares de las pruebas (los cuales a veces son poco flexibles) y el no tomar en cuenta los factores no controlables que inciden en su comportamiento o personalidad. Por lo tanto, se les puede encasillar en aspectos que realmente no están presentes en todos los casos del espectro autista.

Tratamientos usuales en el trastorno del espectro autista

Esta condición, a pesar de tener ciertas limitaciones no es un impedimento para que los niños tengan una vida funcional y feliz, en especial si se siguen los siguientes tratamientos

1. Tratamiento psicológico

En este e realizan intervenciones en las conductas y comportamientos de los niños, así como brindarles estrategias de crianza para los padres. Una de las técnicas más utilizadas es la de Análisis Aplicado de la Conducta (ABA) en la cual se enfoca en las necesidades de la persona, en el reforzamiento de adquirir nuevas habilidades y en detener el impacto negativo del trastorno.

2. Entrenamiento en habilidades sociales

Sí, las habilidades sociales pueden ser aprendidas, con el fin de poder tener una mejor adaptación al entorno. No se trata de fingir estas habilidades, sino de enseñarles a reconocerlas y utilizarlas, por ejemplo, la interacción, mejorar la expresión verbal, practicar las normas de cortesía y adquirir más confianza propia.

3. Encontrar un nuevo lenguaje

El hecho de que los niños con espectro autista no se puedan comunicar verbalmente de manera adecuada no significa que no se puedan comunicar. Por lo que hay que ser creativos y encontrar nuevas formas de expresar el lenguaje, como los pictogramas, uso de símbolos o de señales.

4. Actividades recreativas y nutritivas

Las actividades extracurriculares permiten que los niños puedan adquirir nuevas capacidades, crear relaciones interpersonales, aumentar su confianza y adaptarse mejor al entorno. Algunas muy recomendadas son natación, clases artísticas, manualidades, música, etc. así como la inclusión de juegos de agilidad mental, plastidedos, pelotas de trapaia o arcillas para modelar en casa.

5. Amor e independencia

El amor y la comprensión de los padres a su condición es muy importante para que los niños con trastorno del espectro autista puedan mejorar y crecer de la manera más funcional. Para ello es necesario actuar de mediadores a la hora de presentarse una situación de interacción social, darles siempre ánimo, estimularlos en casa y crear espacios para que desarrollen autonomía e independencia propia, de esta manera podrán defenderse por sí mismos en el futuro.

Ahora sabes que, al igual que nosotros las personas con espectro autista son muy diferentes entre sí.

Elvira Cuesta

Elvira Cuesta

Psicóloga clínica

Elvira Cuesta (Madrid, 1994) es Graduada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y es Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad de Barcelona. Está especializada en periodismo científico, y es colaboradora habitual en revistas como EstiloNext y AZSalud.