Órganos vestigiales: cuáles son y por qué eran útiles

Un órgano vestigial es aquel que ha dejado de tener utilidad fisiológica en la actualidad. Se postulan muchos en humanos, pero su existencia aún es fuente de debate en la comunidad científica.
Órganos vestigiales

Según la selección natural, postulada por el famoso biólogo Charles Darwin en el año 1859 en su libro El origen de las especies, las poblaciones evolucionan durante el transcurso de las generaciones mediante un proceso modulado de forma clara por las presiones ambientales. Cuando un rasgo es heredable y beneficioso para el que lo porta, se espera que este se expanda en futuras generaciones de la especie, pues el que presenta la mutación adaptativamente viable se reproducirá más y extenderá el rasgo mediante su descendencia.

Al igual que hay mutaciones positivas que terminan por fijarse en la población, otras son neutras y otras son deletéreas. Por ejemplo, si un animal nace con una extremidad menos, morirá más rápido que el resto al no poder moverse correctamente y, con seguridad, nunca llegará a reproducirse. De esta forma, los rasgos negativos se “cortan de raíz”, mientras que los positivos tienen más probabilidades de fijarse con el tiempo (aunque a veces no es así, debido a un proceso conocido como deriva genética).

En todo este baile evolutivo, a veces algunas estructuras codificadas en la impronta genética de la especie dejan de tener utilidad, aunque siguen presentándose en muchos de los ejemplares de la población. Los humanos no nos salvamos de esta regla y, por ello, también tenemos algunos órganos vestigiales que te sorprenderán. No te lo pierdas.

¿Qué es un órgano vestigial?

La vestigialidad se define como la retención de una serie de estructuras y atributos con poco o nulo valor adaptativo a lo largo del recorrido genético y evolutivo de una especie. Un órgano o estructura vestigial es aquella que ha perdido su funcionalidad primigenia (presente en los ancestros de la población) y que, por ende, carece de un propósito claro en la actualidad. El carácter vestigial es aquél que ha dejado de tener sentido en un contexto ambiental, es decir, que se trata de un rasgo que ya no favorece la balanza del individuo en los mecanismos de presiones selectivas.

De todas formas, un órgano vestigial no tiene por qué ser malo per sé. Si el carácter muestra un claro sesgo negativo, los seres vivos que lo porten morirán antes, así que la selección natural “se dará prisa” para eliminarlo del pool genético de la población antes de que suponga un problema a largo plazo. Si el carácter no es ni malo ni bueno y su presencia no requiere una inversión cuantificable o importante, es posible que permanezca durante generaciones sin desaparecer. Este es el caso de la vestigialidad en humanos.

Los humanos nos hemos desviado de las presiones selectivas típicas del ambiente hace miles de años y, por ende, muchos caracteres que antes eran esenciales ahora no tienen ninguna utilidad aparente. De todas formas, los zoólogos también operamos sobre la siguiente premisa: un rasgo aparentemente vestigial puede adoptar otras funciones menores o, en su defecto, presentar un propósito que aún no hemos descubierto. Por ello, hay que tener ciertas reservas a la hora de hablar de vestigialidad.

¿Cuáles son los principales órganos vestigiales en humanos?

A pesar del debate científico que suscitan estas estructuras, existen una serie de órganos y configuraciones fisiológicas en nuestra especie que no parecen tener una utilidad concreta a día de hoy. A continuación, te presentamos las más comunes.

1. Muelas del juicio

Se define como agenesia dental a la ausencia de dientes por alteraciones genéticas aisladas o sindrómicas. En nuestra especie, la agenesia de uno de los terceros molares está presente en el 20-30% de la población, así que pasamos de patología al terreno de adaptación evolutiva.

Se ha comprobado que los terceros molares eran un rasgo fijo en los homínidos que nos precedían, ya que los esqueletos mandibulares de nuestros ancestros presentan un tamaño mandibular más largo con espacio para más dientes. Se estipula que esto se debía a una dieta mucho más inclinada al consumo de plantas y frutas, pues un mayor grado de trituración del alimento es necesario con los vegetales para compensar nuestra dificultad a la hora de digerir la celulosa.

Se ha asociado la ausencia de terceros molares con mutaciones en el gen PAX9, las cuales son heredables. Por ello, el porcentaje de agenesia dentaria es muy diferente entre la población etaria analizada: por ejemplo, los indígenas mexicanos presentan ausencia del tercer molar en el 100% de los casos.

Muelas juicio

2. Apéndice vermiforme

Según científicos, el apéndice vermiforme (órgano cilíndrico sin salida conectado al ciego intestinal) es otra clara estructura vestigial presente en el ser humano. Muchos mamíferos presentan ciegos hiperdesarrollados, como los caballos, que pueden encerrar en él hasta 8 galones de material orgánico, lo que hace que ocupe gran parte de la zona abdominal izquierda del animal. En équidos, esta estructura sirve para almacenar agua y electrolitos, además de para fomentar la digestión de la celulosa y otros compuestos vegetales con la ayuda de bacterias simbiontes.

Como en el caso anterior, la reducción del apéndice a lo largo de los siglos en el ser humano podría ser un indicativo de una transición de una dieta con un gran componente herbívoro a otra más basada en carnes, frutas y alimentos vegetales ricos en hidratos de carbono (como arroz o cereales). Conforme nuestra especie ha ido seleccionando alimentos de fácil digestión, el ciego podría haber ido menguando debido a mutaciones heredables, lo que daría lugar a esta porción de pequeño tamaño y utilidad aparentemente nula.

3. Órgano vomeronasal

El órgano de Jacobson, también conocido como órgano vomeronasal, es un órgano auxiliar en el sentido del olfato en algunos vertebrados, como las serpientes y algunos mamíferos, localizado entre la nariz y la boca. En aquellas especies con las que compartimos taxón, el órgano vomeronasal se asocia a un bombeo para atraer feromonas y otros compuestos relacionados con la comunicación química.

En el ser humano, la existencia de un órgano vomeronasal aún está en debate. Según varios estudios, este se presenta hasta en el 60% de los cadáveres durante las autopsias, pero se argumenta que su localización y designación podría ser producto de un error anatómico. De todas formas, parece ser que no existe ninguna conexión entre esta estructura y el cerebro humano, así que de existir en nuestra anatomía, se estipula que sería vestigial.

4. Musculatura de las orejas

Así como lo ves: se estipula que algunas estructuras de las orejas podrían considerarse vestigiales. En muchos mamíferos, la musculatura de la zona es muy fuerte y versátil, lo que le permite al animal posicionar su pabellón auricular en la dirección del sonido para percibirlo mejor. Como la mayoría de seres humanos no poseemos esta capacidad, se cree que algunos de los músculos de las orejas se han atrofiado hasta el punto de no poseer ninguna funcionalidad.

Musculatura orejas

5. Coxis

Junto con las muelas del juicio, el coxis es la estructura vestigial por excelencia. Este hueso, formado por la unión de las vértebras inferiores de la columna vertebral, es un vestigio de la cola de nuestros antepasados mamíferos. Los embriones humanos presentamos una cola observable durante las primeras semanas de gestación (siendo más evidente en la 33-35), pero luego se modifica para dar lugar a las terminaciones de la columna que conocemos.

A pesar de que el coxis corresponda a la cola de muchos mamíferos, en nuestra especie no es del todo inútil, ya que sirve como punto de inserción muscular. Por esta razón, no ha desaparecido de la fisiología humana a día de hoy.

Anotaciones finales

Aunque todo lo expuesto parezca muy claro, cabe destacar que la vestigialidad de estas estructuras aún permanece bajo escrutinio a día de hoy. El hecho de que no se haya descubierto la función de un órgano no significa que no la tenga en todos los casos, pues puede realizar algunos trabajos menores imperceptibles para el ser humano con los métodos científicos actuales. Por ejemplo, algunos creen que el apéndice vermiforme podría servir como un remanente de microbiota intestinal.

De todas formas, si algo está claro es que estos órganos no son del todo perjudiciales, ya que de lo contrario habrían desaparecido del pool genético humano hace cientos de años. Su presencia parece ser completamente inocua y, por tanto, no se seleccionan ni positiva ni negativamente.

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