Abulia: causas, síntomas y tratamiento

La abulia es una entidad clínica caracterizada por la falta de motivación e iniciativa. Todavía se debate si es un trastorno propio o un síntoma de una patología más grave.
Abulia

Los trastornos de depresión, ansiedad, desmotivación y falta de energía son un problema social grave. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo 300 millones de personas sufren depresión y 260 millones, problemas de ansiedad, una cifra equiparable a muchos eventos pandémicos a los que se les presta más atención. Los desajustes emocionales neurológicos se pueden manifestar de muchas formas, y la falta de motivación es una de las más comunes.

De todas formas, distinguir entre un rasgo, una emoción transitoria y una patología puede ser un problema. Una persona que se siente cansada y desmotivada de forma constante, como mínimo, se va a preguntar una vez si su situación entra dentro de “lo esperable” o si incurre en un cuadro patológico. Lo mismo ocurre en el caso contrario: alguien puede creer que está enfermo, cuando en realidad solo está pasando por un momento difícil y sus respuestas físicas se encuentran dentro de lo esperable.

Con base en todas estas premisas, nos sumergimos en esta ocasión en el mundo de la abulia, una falta de iniciativa que cae entre medias del desorden psicológico y el rasgo. No te lo pierdas.

¿Qué es la abulia?

El diccionario médico de la Clínica Universidad Navarra (CUN) define la abulia como la carencia de voluntad, incapacidad para ejecutar una acto voluntario o tomar una decisión por parte de una persona. Dicho de otra forma, el individuo siente ganas de realizar un acto, pero carece de la fuerza necesaria para llevarlo a cabo. Según algunos profesionales, se trata de uno de los pilares básicos de la esquizofrenia, pero también puede ser causado por daños orgánicos en el cerebro.

Hablar de la abulia es un campo resbaladizo, pues todavía no hay consenso acerca de su estatus como síndrome, trastorno o, en su defecto, síntoma de una condición previa. La abulia se encuentra entre medias de la apatía (extremo leve) y el mutismo acinético (MA), un trastorno del comportamiento, caracterizado por la incapacidad para moverse o hablar en pacientes despiertos. Debido a las discordancias citadas, la literatura en psicología clínica (como el DMS-5) no cataloga a la abulia como un trastorno propio.

De todas formas, otras entidades engloban a la apatía, la abulia y el mutismo acinético dentro del grupo de los trastornos de la motivación disminuida (DDM, Disorders of Diminished Motivation). Dependiendo de dónde se establezca el límite (de la falta de motivación a una reducción en la acción, emoción y cognición), la abulia se puede considerar un trastorno separado o un síntoma de otro. Aun así, sí que queda claro que se trata de una entidad clínica propia, independientemente de su estatus.

Qué es abulia

Síntomas de la abulia

Como toda entidad clínica, la abulia tiene una serie de síntomas asociados, casi todos ellos subjetivos y basados en las propias percepciones de quien padece la condición. Entre ellos, podemos destacar los siguientes:

  • Dificultad a la hora de iniciar y mantener movimientos con sentido.
  • Falta de movimientos espontáneos.
  • Reducción del dialecto espontáneo.
  • Incremento del tiempo de respuesta ante acciones espontáneas.
  • Pasividad.
  • Reducción de la interacción social, de la respuesta emocional, de la espontaneidad y del interés hacia actividades que antes sí eran estimulantes.

Curiosamente, fuentes profesionales (como el portal Statpearls) categorizan la abulia en un grado menor y otro mayor, dependiendo de los signos clínicos asociados. Veamos sus características.

1. Abulia menor

La abulia menor es sinónimo de apatía. En este cuadro clínico, el individuo puede llevar a cabo actividades que se le proponen (iniciadas por otros), pero no proponer planes o realizar actividades que han sido planeadas por él mismo. En un cuadro de apatía, la persona es poco espontánea y puede maquinar sobre planificación de cara al público, pero no llevarla a cabo. Este término hace referencia a un estado psicológico de clara indiferencia frente al entorno.

2. Abulia mayor

La abulia mayor es sinónimo de mutismo acinético (MA). Típicamente, se ha descrito como una complicación transitoria de la cirugía de tumores cerebrales, extraídos en la fosa posterior. En esta parte más extrema de la entidad, el paciente no se mueve (akinesia) ni habla (mutismo). Las personas con esta condición no están paralizadas como tal, pero no tienen la motivación suficiente para realizar movimientos y hablar de forma coherente con las normas sociales esperables.

Abulia mayor

Causas de la abulia

Si concebimos la abulia como apatía, las causas son de índole psicológica en la mayoría de casos. De todas formas, si la valoramos en el límite más grave del espectro (abulia mayor), encontramos que el motivo del comportamiento atípico es de naturaleza neurológica.

Por ejemplo, se establece que una lesión en la corteza cingulada anterior cerebral podría provocar abulia de tipo menor, propiciada generalmente por un infarto cerebral de naturaleza arterial. Las lesiones en las arterias cerebrales también podrían ser las causantes de abulias transitorias, asociadas con negligencia motora contralateral, debido al daño en el área premotora medial. Las lesiones subcorticales focales, la presión en tejidos cerebrales, los golpes directos y otros muchos cuadros más también pueden provocar abulia.

Además, cada vez hay más evidencias que indican que la disfunción causante de la abulia puede ocurrir en un sitio distinto al lesionado, algo que complica aún más el cuadro clínico y el diagnóstico. De todas formas, se ha demostrado que las lesiones en zonas clave del circuito dopaminérgico se traducen en modelos experimentales en un grado mayor o menor de apatía o abulia. Aunque quede mucho por esclarecer, el camino está más o menos dirigido.

Diagnóstico

De nuevo, hacemos especial hincapié en la dualidad de esta condición. Algunos conciben la abulia como un trastorno, pero otros como un síntoma derivado de un problema neurológico subyacente. En general, los médicos se basan en los 3 siguientes pilares para confirmar un cuadro de abulia:

  • Espontaneidad y capacidad de habla reducidas.
  • Latencia prolongada a la hora de responder a órdenes, estímulos y direcciones.
  • Habilidad reducida a la hora de perseverar en un acto.

De todas formas, la abulia se puede considerar como un cuadro de apatía o de mutismo acinético dependiendo de su gravedad, así que el diagnóstico no tiene por qué ser fijo con base en los síntomas en todos los casos.

Diagnóstico abulia

Tratamiento

El tratamiento de la abulia es igual de difícil que abordar que la etiología, definición y causalidad de la condición. Como no se tiene claro si es un trastorno por sí sola, el método de acción puede variar, según lo que opine el profesional sanitario o la persona encargada del bienestar del paciente en ese momento.

De todas formas, el tratamiento es casi siempre farmacológico, sobre todo basado en la receta de antidepresivos a largo plazo (SSRIs). Estos fármacos son inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, y su trabajo es permitir que aumente la cantidad de este neurotransmisor en el circuito neuronal de la persona. Si esto se consigue, la apatía y la fatiga crónicas pueden llegar a desaparecer, o al menos controlarse.

Además de ayudar al paciente a recuperar su motivación, también es necesario tratar las cefaleas, dolores musculares, convulsiones y síntomas asociados al daño neurológico que puede haber causado en primera instancia la abulia. Por último, las terapias especializadas también serán útiles para tratar la pérdida de cognición y habilidades sensomotoras. La mayoría de abulias son complicaciones relativamente transitorias, así que se concibe una posible vuelta a la normalidad.

Resumen

Como has podido ver, la abulia no se trata simplemente de una pérdida de voluntad. Es una entidad clínica de mayor o menor gravedad, que va desde la apatía instaurada hasta una imposibilidad patológica para responder a los estímulos externos. Dependiendo de dónde se establezcan los límites, puede considerarse una patología psicológica o física, debido al daño neurológico que la provoca.

Si queremos que te quedes con una idea de todo este conglomerado terminológico, es que mejor no te autodiagnostiques cuando sientas algo fuera de lo normal en tu mente u organismo físico. Puedes creer que padeces un cuadro de abulia durante mucho tiempo, pero realmente estar ante una deficiencia nutricional, desmotivación o depresión. Como habrás podido comprobar, para que una abulia se considere tal, se tienen cumplir unos requisitos que van más allá del rasgo y personalidad.

Comparte:
¿Te ha gustado?
Estilonext Logo
Estilonext es una revista digital de actualidad, cultura y ciencia enfocada a personas jóvenes, dinámicas y con espíritu creativo y transgresor. Hablamos sobre salud, psicología, relaciones, noticias, tendencias...
  • azsalud
  • médicoplus

Suscríbete a
nuestra newsletter

Cada semana te enviamos tips de salud,
nutrición, noticias y más.

Puedes darte de baja cuando quieras.

© Copyright 2021 Estilonext. Todos los derechos reservados.Aviso legal,política de privacidad,cookies