Las 5 diferencias entre liberalismo y socialismo

El liberalismo aboga por la libertad individual sobre todas las cosas, mientras que el socialismo cree en la socialización de los medios de producción para lograr un bien poblacional común.
Diferencias liberalismo socialismo

El término “política” comprende un conjunto de ideales y actividades que están asociados con la toma de decisiones grupales y otras formas de distribución de poderes entre individuos, como la partición de riquezas, el estatus social, la formación de leyes, la negociación y otros muchos más actos subjetivos.

En un mundo con más de 7.700 millones de personas y 194 países reconocidos por la ONU, la organización política se hace esencial. Renegar del sistema organizativo en el que nos encontramos es una quimera, pues como dijo el escritor alemán Thomas Mann en su obra La montaña mágica, “todo es política”. Desde el precio del pan hasta la casa en la que habitamos y nuestras conductas vienen dictadas por la política, ya que la organización social nos define como individuos y condiciona nuestros actos, nos guste o no.

Este concepto nos acompaña desde el propio inicio de la civilización, pues según Aristóteles, somos animales políticos. A diferencia de otros seres vivos, nuestra especie posee la capacidad de organizarse y agrupar la actividad cívica en ciudades, “de todo esto es evidente que la ciudad es una de las cosas naturales, y que el hombre es por naturaleza un animal social”. Si nos ponemos filosóficos, podremos decir que el hombre es por naturaleza político; de no serlo, estaríamos ante otro animal.

Con todo esto queremos decir que, por muy desconectado que el individuo quiera mostrarse del mundo político, ya está estableciendo un propio estamento politizado al negarse a aprender sobre el tema. Ante estas diatribas, siempre es mejor aprender que obviar, ya que en el conocimiento se encuentra el poder de cambiar las cosas. Aquí te contamos las 5 diferencias entre liberalismo y socialismo: quédate con nosotros y, paso a paso, verás que entender las bases políticas no es una tarea difícil.

¿En qué se diferencian el liberalismo y el socialismo?

En primer lugar, queremos dejar claro que nuestro interés no es adoctrinar a nadie. En la divulgación, exponemos, mientras que en la opinión, opinamos. Este estamento puede sonar obvio, pero no faltan fuentes en la red que tratarán de colocar al socialista típico como un dictador asesino, o al liberal como un tiburón con traje que desea pisar a todo su entorno para subir a la cima.

Como corrientes filosóficas, políticas y jurídicas que son, ambas descansan en los hombros de pensadores, economistas y verdaderos expertos en las ciencias sociales. Así pues, tratar de ridiculizar cualquiera de ellas con argumentos extremos es, cuanto menos, una falacia del hombre de paja (Strawman). Con estas bases claras, te presentamos las diferencias esenciales entre el liberalismo y el socialismo.

1. Dos caras opuestas de la moneda: libertad individual VS organización

Empezamos estableciendo bases y conceptos claves. El liberalismo es una corriente heterogénea con múltiples vertientes, pero todas ellas llegan a un puerto común: defender las libertades individuales. El primer filósofo en abordar este término fue John Locke,el cual consagró la propiedad privada como un derecho y el principio de igualdad ante la ley sobre todas las cosas.

Curiosamente, el término “socialización” (del que deriva el socialismo) comenzó a usarse en conjunto con el desarrollo de las primeras ideas liberales clásicas. A día de hoy, la Real Academia Española de la Lengua (RAE) define esta corriente filosófica como un sistema de organización social y económico basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y distribución de los bienes.

Como puedes ver, estamos ante dos polos opuestos de la misma idea. A pesar de pecar de reduccionistas, podemos concluir que el liberal cree en la autodeterminación hasta el fin de sus consecuencias (siempre dentro de un marco legal), mientras que el socialismo busca la construcción de una sociedad justa y solidaria, aunque esto implique privar de ciertas potestades a algunas entidades en estratos sociales altos.

Monedas

2. El liberalismo cree en el libre mercado, mientras que el socialismo aboga por los medios de producción socializados

El libre comercio es un enfoque económico en el que podríamos entretenernos durante horas, pero seremos breves: es el sistema en el que el valor monetario de los bienes materiales (o no materiales) es acordado por el consentimiento entre los vendedores y los compradores, mediante mecanismos de oferta y demanda. Se traduce en el interior de una región como libertad de empresa y, en el exterior, como una capacidad de intercambio libre con las mínimas trabas posibles.

El libre mercado, como su propio nombre indica, es una idea respaldada por muchas corrientes liberales. Por otro lado, el socialismo toma un enfoque completamente diferente: el primer principio sobre el que se basa esta corriente ideológica es acabar con la centralización de los medios de producción en entidades privadas. En muchos casos, esto supone la nacionalización o estatización de la industria, es decir, defender siempre la existencia de entidades públicas por y para el pueblo, donde no exista un benefactor claro más allá de la propia sociedad como colectivo y sus integrantes.

3. En el socialismo ideal, no existen las clases sociales

Usualmente, se asocia el liberalismo a una corriente en la que se defiende la existencia de “ricos” y “pobres”, pero inicialmente esto no era así. Los liberales clásicos abogaban por el establecimiento de un Estado de derecho, donde todas las personas sean iguales ante la ley, sin distinciones o privilegios. En el estado liberal, debe existir una constitución que circunscribe las leyes mínimas para la paz e igualdad, dejando al Estado relegado a tareas de seguridad, justicia y obras públicas.

De todas formas, el liberalismo cree en la propiedad privada, la autonomía contractual y la libertad de asociación. De forma inherente, una persona con patrimonio infinito que lo haya logrado por medios legales “se lo ha ganado”, aunque sea igual ante la ley a la hora de cometer un delito. En el socialismo, la cosa cambia: la riqueza no debe recaer sobre los empleadores capitalistas y, por tanto, es necesario buscar una repartición igualitaria de bienes. En este modelo gubernamental, las clases sociales deben caer.

Socialismo ideal

4. El liberalismo aboga por la propiedad privada

Hemos tocado esta temática de puntillas en apartados anteriores, pero es uno de los elementos más diferenciales entre ambas corrientes políticas. El liberalismo cree en la propiedad privada, mientras que el socialismo no.

No, esto no significa que un gobierno socialista vaya a quitarle la casa a un trabajador, por mucho que algunos medios traten de convencernos de lo contrario. El término “propiedad privada” hace referencia a la propiedad sobre los medios de producción (mano de obra, si lo prefieres), siendo las propiedades personales los bienes de consumo que ha adquirido o creado un individuo.

Así pues, “acabar con la propiedad privada” implica no otorgar poder monetario a las instituciones privadas, sino optar por una distribución pública de las mismas (socializar los medios de producción). En este modelo, el papel de patrón capitalista se hace redundante, pues se concibe como un propietario pasivo.

5. El socialismo apoya el intervencionismo Estatal

El intervencionismo se concibe como la acción de la administración pública dirigida a regular la actividad de otro ámbito público o privado, fijando ciertas normas con base en los problemas actuales. Así pues, el socialismo cree en la intervención del Estado para solventar ciertos problemas sociales, como puede ser la limitación de los precios que se pagan por elementos básicos en una crisis económica, por ejemplo.

Como hemos dicho anteriormente, el papel del Estado en el liberalismo clásico se reduce a tres pilares: esta organización política debe ocuparse de la seguridad, justicia y obras públicas. No se concibe de forma general que el Estado interfiera en las dinámicas de mercado, pues esto sería, de forma inherente, atentar contra las libertades individuales y la autodeterminación humana.

Intervención estado

Resumen

Con estas líneas, habrás comprobado que no es tan difícil entender las bases de las corrientes políticas más arraigadas en la sociedad actual. De todas formas, cabe destacar que, como con todo en esta vida, una creencia no es “blanca” o “negra”, una persona puede tener tintes socialistas en lo que a las clases sociales se refiere, mientras que pueden atraerle los modelos de mercado liberales.

Además, también es necesario aclarar que existen múltiples corrientes y vertientes de cada una de estas ideologías. Llevamos siglos poniendo en práctica estos modelos políticos, así que no es de extrañar que sus particularidades dependan del intervalo temporal y contexto social en el que se aplican.

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