Los 7 tipos de tumores (y sus características)

No todos los tumores son cancerosos, al igual que no todos los cánceres se manifiestan con la aparición de un tumor. Veamos cómo se clasifican los tumores en función de sus características.
Tipos tumores

El cáncer es la segunda causa de muerte en todo el mundo, solamente superado por las cardiopatías isquémicas, un grupo de patologías derivadas de la obstrucción arterial que impiden el correcto flujo sanguíneo a ciertos órganos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una de cada 6 defunciones se producen por neoplasias malignas, es decir, casi 9 millones de muertes al año son desencadenadas por procesos cancerígenos.

A pesar de que estas cifras son verdaderamente sobrecogedoras, hay que ponerlas en perspectiva: un tercio de los cánceres se deben a decisiones personales evitables hasta cierto punto, como son el fumar tabaco, alcoholismo, padecer obesidad, falta de actividad física y una ingesta alimentaria inadecuada. El cáncer de pulmón es el más común de todos y, además, el más mortal: sin ir más lejos, casi 1.800.000 pacientes fallecieron en el año 2020 por esta patología.

En la otra cara de la moneda, también cabe destacar que el cáncer también puede surgir por mala suerte, por ejemplo, por estar en el momento justo en un lugar inadecuado (la exposición a ciertos tipos de radiación favorece mucho su aparición). Adicionalmente, hasta el 10% de los cánceres son de índole familiar, ya que algunas mutaciones genéticas heredadas predisponen mucho a los pacientes a padecerlos.

Cuando hablamos de tumores, se estremece cada fibra de nuestro cuerpo, y no es para menos: el cáncer es tristeza, dolor, sufrimiento, superación y, en el peor de los casos, metástasis. De todas formas, no todos los tumores son cancerígenos ni todos los cánceres se presentan en formas tumorales. Para registrar esta variabilidad, hoy te contamos los 7 tipos de tumores y sus características.

¿Cómo se clasifican los tumores?

Un tumor es una masa anómala de tejido corporal, tal y como indica la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. De todas formas, una definición aún más amplia del término lo define como “cualquier alteración tisular que cause su aumento de volumen”. Así pues, las tumefacciones corporales comprenden a cualquier proceso inflamatorio, como un edema (acúmulo de líquido) y cualquier otro bulto que se produzca en respuesta a un evento concreto.

Nosotros vamos a circunscribir la temática a la definición más específica del término, pues vemos de interés recoger los tipos de tumores típicos, es decir, aquellos que corresponden a células acumuladas y no a cualquier tipo de sustancia. Teniendo en cuenta esta premisa, te contamos de forma rápida y sencilla los 7 tipos de tumores.

1. Tumores malignos

Empezamos con lo más desagradable y, por desgracia, conocido. Un tumor maligno está compuesto por una masa de células cancerosas que pueden diseminarse a otros órganos y tejidos, mientras que un tumor benigno no crece de forma desproporcionada ni puede invadir estructuras adyacentes.

El cáncer no es solo una enfermedad, sino que engloba a un grupo de patologías. De todas formas, todas ellas tienen algo en común: las células no crecen como deberían. Cuando una estirpe celular sufre una serie de mutaciones concretas, esta no responde a los patrones de división y apoptosis (muerte) normales y, por tanto, las células pueden multiplicarse y generar tumores muy dañinos para el organismo. Dentro de este evento, encontramos dos tipos de masas tumorales.

Tumor maligno

1.1 Tumor primario

Este término se utiliza para designar al crecimiento tumoral primigenio, es decir, el primero que aparece en el cuerpo del paciente. Por ejemplo, si una mujer presenta un cáncer de mama localizado, estamos hablando de un tumor primario de seno.

1.2 Tumor secundario

Los tumores secundarios son aquellos que crecen en otra parte del cuerpo del paciente, pero cuya estirpe celular desencadenante de la neoplasia maligna es la misma que aquella presente en el tumor primario.

Siguiendo con el ejemplo de antes, un tumor en las mamas puede expandirse al pulmón, pero no se tratará de un cáncer de pulmón per sé: estaríamos hablando de un cáncer secundario. Si se aísla una célula de ambos tejidos, se puede comprobar que son iguales en sendos tipos de neoplasia maligna. Este evento tan temido se conoce bajo el nombre de metástasis.

Cabe destacar que, a veces, no se encuentra el tumor primario en el organismo y solo se hallan evidencias de metástasis. Esta condición se conoce a nivel clínico como “cáncer de origen primario desconocido” u oculto.

2. Teratomas

Los tumores cancerígenos primarios y secundarios surgen de células que se dividen de forma normal en los tejidos, es decir, de líneas somáticas. El teratoma es excepcional en lo que a tumefacciones se refiere, ya que se trata de un tumor de origen embrionario formado por el acúmulo de diferentes líneas celulares.

El teratoma está formado por tejidos que provienen de las 3 líneas germinales presentes en el embrión, es decir, el ectodermo, mesodermo y endodermo. En base a esta premisa, estas tumefacciones adquieren un aspecto verdaderamente atípico y aterrador, pudiendo mostrar pelos, huesos, dientes e incluso primordios de extremidades y globos oculares mal formados.

3. Tumores benignos

Como hemos dicho previamente, los tumores benignos se diferencian del cáncer en que solo pueden crecer en una parte del cuerpo, no invaden otras zonas y tampoco se desarrollan de formas desproporcionadas y agresivas. Siempre se asocian a un pronóstico mejor que el cáncer, pero a veces también pueden resultar peligrosos, sobre todo si presionan órganos vitales del paciente (como el cerebro o los pulmones).

Esta afección es primordialmente autolimitada y no progresiva y, por tanto, no suele suponer una amenaza. Para finalizar, te mostramos algunos ejemplos comunes de tumores benignos, pero debes tener en cuenta que habrá casi tantos como líneas celulares que se dividen (al igual que en el caso del cáncer).

Tumor benigno

3.1 Papiloma

Los papilomas son masas pequeñas protuberantes en la piel, con forma verrucosa. Sus causantes son los virus del papiloma humano (VPH), que pueden provocar la aparición de verrugas en distintas partes de la piel. Por desgracia, los VPH 16 y 18 son relativamente peligrosos (entre algunos más potencialmente oncógenos), ya que se asocian a la aparición de el cáncer de cuello uterino (CCU) en un pequeño porcentaje de las mujeres afectadas.

3.2 Lipoma

Los lipomas son tumores benignos del tejido adiposo muy comunes en la sociedad, pero la gente se suele asustar cuando los nota, pues al fin y al cabo son bultos bajo la piel. De todas formas, a diferencia de los tumores malignos, los lipomas tienen un aspecto de gota de grasa, no son dolorosos, están localizados en la parte superficial de la piel y se pueden mover cuando los tocas. La inmensa mayoría de ellos son inofensivos y no suponen ningún problema.

3.3 Adenoma

Un adenoma es un tipo de tumor no canceroso que crece en la piel, cuya estructura interna recuerda a la de una glándula. Estos surgen en muchos órganos de naturaleza glandular y, por desgracia, pueden afectar drásticamente al funcionamiento del organismo, pues pueden modificar la secreción de ciertas hormonas y otras sustancias. Por ejemplo, los nódulos en la tiroides pueden provocar hipertiroidismo, a pesar de su condición benigna.

3.4 Osteoma

El osteoma es un tipo de tumor benigno que crece en el hueso. Este tipo de tumores aparecen sobre todo en niños y personas jóvenes, normalmente en las extremidades inferiores o columna vertebral. Representan un 5 % de todas las tumefacciones óseas. No son tan peligrosos como un cáncer, pero causan mucho dolor en los pacientes y pueden limitar drásticamente su autonomía. Por ello, es necesario un procedimiento quirúrgico.

Resumen

Como has podido ver, no todos los tumores son cancerígenos y, además, no todos los cánceres se presentan en forma de tumor (como es el caso de la leucemia). Al fin y al cabo, para que un cáncer sea tal, una célula de cualquier estirpe debe ser capaz de reproducirse de forma exagerada y descontrolada, independientemente de que genere una tumefacción en el camino o no.

Por otro lado, los tumores benignos crecen de forma localizada y no son invasivos. De todas formas, como has visto, esto no quiere decir que no requieran tratamiento, pues algunos son inofensivos pero otros, dolorosos e incapacitantes. Dependiendo de su lugar de presentación y los órganos que comprometan, los tumores benignos también pueden ser relativamente peligrosos.

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