Efecto Dunning-Kruger: ¿por qué los tontos se creen listos?

¿De qué manera eres capaz de estimar tus propias capacidades? ¿Puedes notar cuándo eres bueno en algo y a su vez aceptar tus limitaciones frente a lo desconocido?
Efecto Dunning-Kruger

Es muy común que tendamos a clasificar nuestras habilidades un poco por encima o por debajo de lo que realmente son. Por ejemplo, tener agilidad en algún tipo de área intelectual pero no darle la importancia que merece para ser reconocido o aplicado como un futuro medio de vida es algo bastante habitual en muchas personas. Mientras que puede suceder en el caso contrario, es decir, magnificar las aptitudes de tal manera que es posible caer en problemas constantes al no saber afrontar las cosas como es debido y no tomar conciencia de nuestras habilidades reales para resolver un problema en concreto.

Como ya hemos mencionado, esto es muy común, a veces por vergüenza y otras veces por vanidad. Por culpa de este sesgo, podemos perder oportunidades provechosas o mantener un arrepentimiento que luego se convierte en una valiosa lección. Pero, ¿qué sucede cuando estas equivocaciones ocurren de una manera más frecuente de lo normal?

Existen personas que, por alguna razón propia, consideran que sus habilidades propias son tan fascinantes que tienden a exagerarlas de forma desmedida, cuando puede que ni siquiera tengan las capacidades necesarias o el desarrollo completo de las mismas, sino que simplemente lo hacen para captar la atención e impresionar a los demás sin considerar las consecuencias negativas que esto tiene.

Lo más destacable es que este es en realidad un efecto psicológico llamado efecto Dunning-Kruger, y si quieres conocer más a fondo sobre este fenómeno, entonces no te pierdas el siguiente artículo donde conocerás todo lo que necesitas para reconocerlo.

¿Qué es el efecto Dunning-Kruger?

¿De qué trata en concreto este efecto psicológico? Pues se basa en un sesgo cognitivo en el cual se altera la percepción propia del nivel de las capacidades personales que se poseen. De manera que se magnifican y exageran, siendo muy poco concordantes con la realidad. El problema radica en que la persona en realidad no posee el nivel de experiencia que dice tener, sino que su falsa confianza proviene de una ilusión de superioridad, por ende, intentan parecer como seres de suma inteligencia por encima del resto.

Sin embargo, este efecto sucede también en el polo opuesto, es decir, las personas que sí poseen grandes capacidades en un área, que son ágiles para resolver problemas o que poseen un alto nivel de inteligencia, desestiman sus habilidades o no las consideran lo suficientemente buenas, hasta infravalorarse a sí mismos. En consecuencia, tienden a ser personas con problemas de inseguridad y que no sienten la necesidad de destacar.

En este último grupo, digamos que, a pesar de ser inteligentes, tienden a pensar que sus habilidades son compartidas por muchas otras personas, por lo que no consideran que ellos estén muy por encima de la media. A pesar de sobresalir, se consideran mediocres.

El origen de este efecto

Este efecto fue puesto a colación en el mundo de la psicología a mediados de los años ‘90 gracias a los profesores de psicología social Justin Kruger y David Dunning, los cuales al hacer una serie de pruebas y test, descubrieron que, mientras más ignorante era una persona con respecto a un tema más excusas dan para crear la apariencia de que poseen una inteligencia alta sobre el mismo o manifiestan otras capacidades de las cuales se vanagloria, pero que no puede probar.

Pero, ¿de dónde provino la inspiración para descubrir este fenómeno? Todo se debe gracias a un peculiar evento que tuvo lugar en Pittsburgh, en la misma época, en la cual un hombre de 44 años llamado McArthur Wheeler, tras ser arrestado por intentar robar un banco, repetía una y otra vez su consternación al ser descubierto ya que aseguraba con firmeza que había utilizado zumo de limón sobre sus ojos para desaparecer ante las cámaras de seguridad (de manera literal según consideraba el mismo).

Manifestaba su desconcierto con tal convicción que llegó a las lágrimas, en especial porque la idea había surgido por recomendación de dos amigos que parecían haber utilizado dicho truco y obtener resultados favorables. Por lo que decidió probarlo y tomarse una foto con su propia cámara en la cual, para su sorpresa, no aparecía, como si de verdad se hubiese vuelto invisible. Cuando, en realidad, el ángulo de la cámara no lo estaba enfocando.

Efecto Dunning-Kruger: ¿por qué los tontos se creen listos?

«La sobrevaloración del incompetente nace de la mala interpretación de la capacidad de uno mismo. La infravaloración del competente nace de la mala interpretación de la capacidad de los demás»"

Estas fueron las palabras de parte de la conclusión que llegaron ambos profesores Dunning y Kruger frente a los resultados de su evaluación, la cual se enfocó en valorar la competencia a estudiantes universitarios, en cuatro investigaciones diferentes en las áreas de gramática, humor y razonamiento lógico. En la cual se les pidió a cada estudiante que determinarán por su propia cuenta los niveles de competencia en cada área.

Los resultados arrojaron que, mientras más incompetencia manifestaban en un área, más ignorancia ante el mismo mostraban, es decir, que no poseían la consciencia de admitir, reconocer y aceptar sus debilidades, tampoco muestran una capacidad para distinguir las propias habilidades de los demás, sino que en su lugar las desestiman. Mientras que otra parte de la población mostró que, a pesar de tener bastantes conocimientos, tendían a minimizar o subestimar sus aptitudes.

Una vez, Charles Darwin afirmó: ‘La ignorancia genera confianza más frecuentemente que el conocimiento’ y parece que no estaba equivocado, al menos en lo que a este fenómeno se refiere. Demostrando así que, nuestras propias defensas mentales pueden jugarnos en contra, con la finalidad de proteger nuestra ignorancia, solo nos convierte en seres más ignorantes y lo peor es que no podemos notarlo hasta que es tarde.

Pero entonces, ¿las personas seguirán desestimando su ignorancia o sus debilidades? No, si bien este es un sesgo psicológico que se forma y asienta con el tiempo, se puede revertir con ayuda psicológica. En la cual, bajo un tratamiento cognitivo conductual, es posible que las personas logren reconocer sus fallas sin sentirse ansiosos y aceptarlos, de manera que se sientan con la seguridad de incrementar sus conocimientos por su cuenta.

¿Por qué se presenta este efecto?

Ya hemos establecido y aclarado que el fenómeno de Dunning-Kruger se trata de una percepción irreal de las capacidades, llegando al punto de tener una falsa creencia de superioridad. O en el caso opuesto, las personas con grandes habilidades no sienten que posean un talento destacable, sintiéndose incluso inseguros.

Este efecto se presenta porque la única manera de identificar que tenemos algún tipo de fallo es reconociendo cuáles son nuestras propias capacidades y los límites de cada una de estas. De manera que, si no podemos ser capaces de observar el alcance de nuestras habilidades, ¿cómo vamos a saber hasta dónde llega nuestro desempeño?

Por supuesto, debemos tomar en cuenta que no se trata entonces de frenarnos, no seguir creciendo o evitar intentar hacer algo nuevo, sino de ser conscientes sobre qué podemos hacer y qué no en base a nuestras habilidades actuales y nuestra experiencia. Así, podremos avanzar, nutriéndonos con todo lo necesario para enfrentar cualquier reto de manera positiva y conquistarlo. Para ello es necesario identificar y admitir los errores cometidos, o la propia ignorancia, para aprender y formarnos adecuadamente.

Consejos para minimizar la presencia de este efecto en tu vida

Muchas veces, este fenómeno se manifiesta sin que puedas notarlo, gracias a que es una falacia producto de tu mente y por ende no hay razones para no creerla, en especial cuando la distorsión llega a un punto tan alto que, cualquier comentario de otra persona es percibida casi como un ataque directo.

Entonces, ¿cómo puedes librarte de este efecto?

1. Escucha a los demás

Es normal que sientas miedo de escuchar lo que tengan que decir las personas que están a tu alrededor (conocidos como desconocidos por igual) por miedo a recibir duras críticas o a desanimarte. Pero a veces es necesario conocer las perspectivas ajenas para mejorar, porque así puedes observar los problemas desde un punto diferente, analizar tu propio comportamiento o sentirte mejor contigo mismo.

2. Acepta tus errores

errar es de humanos y nadie está exento a ello, pero no por ello significa que estos sean malos y deban marcarte de por vida desde una experiencia negativa, sino todo lo contrario. Aprovecha cada caída como una forma de analizar tus acciones y aprender de ellos para no volver a cometerlos en un futuro.

3. La falta de experiencia no es inutilidad

Este fenómeno se da como un mecanismo de defensa para evitar generar sentimientos de inutilidad o rechazo, pero debes entender que la falta de experiencia no es sinónimo de fallo. Nadie nace siendo experto en un tema, cada aptitud y habilidad lleva tiempo en desarrollarse, por lo que no temas aprender.

4. Reconoce que tienes un problema

A pesar de que este sea un efecto que ocurre en la cognición de cada quién, no es un impedimento para que tomes consciencia del mismo. La mejor manera de superarte y seguir adelante en tratando este problema de frente hasta eliminarlo y no normalizándolo.

5. Sé empático

Opinar no es un espacio libre para humillar a las demás personas o para desestimar sus comentarios, así que comienza a practicar el respeto por las ideas ajenas. Deja que cada quien exprese su punto de vista y comunica tu también tus pensamientos, ofrece soluciones o genera dudas pero desde la asertividad y nunca desde la agresión, pues eso solo te hace ver como un atacante.

Elvira Cuesta

Elvira Cuesta

Psicóloga clínica

Elvira Cuesta (Madrid, 1994) es Graduada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y es Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad de Barcelona. Está especializada en periodismo científico, y es colaboradora habitual en revistas como EstiloNext y AZSalud.