Los 17 tipos de falacias lógicas y argumentativas (y cómo detectarlas)

Las personas pueden encontrar argumentos de los que se convencen son tan fuertes que pueden desafiar la lógica.
Tipos de falacias

¿Es posible tener argumentos que vayan contra la lógica? No pareciera ser algo por completo posible, pero eso no significa que sea imposible, pues las personas pueden utilizar su creatividad para encontrar cualquier tipo de razonamiento que justifique sus creencias, a pesar de que estás estén erróneas o no se adapten en lo absoluto a ninguna premisa lógica y evidente.

A este tipo de invención se le conoce como falacia y tiene un poder significativo muy fuerte en la persona que cree con firmeza en estas creencias, ya que siempre defenderá su punto de vista haciendo caso omiso a la opinión de los demás si no concuerdan con esta. ¿Por qué razón? Sencillamente porque a las personas con estas falacias solo le importan encontrar argumentos que puedan justificarlos y persuadir a los demás de que están en lo correcto.

¿Alguna vez te ha pasado? ¿te has topado con una persona que está tan arraigada a sus creencias aunque sean incorrectas? ¿cómo es posible reconocer una falacia de una verdad? En este artículo aclararemos todas tus dudas ya que hablaremos de los tipos de falacias lógicas y argumentativas y cómo puedes detectarlas.

¿Qué es una falacia?

Pero primero de todo definamos lo que es una falacia. En esencia, se trata de un razonamiento o un argumento que no posee ningún tipo de validez, que puede estar erróneo o que parece no encajar con la realidad por completo pero, que es posee la suficiente fuerza como para aparentar que posee una lógica. Para que esto tenga esta aparente validez es necesario que la persona sea capaz de persuadir a los demás de ello y puedan ser convencidos de su veracidad.

Muchas personas utilizan estas falacias para desacreditar la opinión de alguien más, para humillar o para hacer creer a otros de poseer grandes conocimientos (aunque no sepan nada del tema que estén tratando).

¿Qué es una falacia lógica y argumentativa?

Este tipo de falacia se caracteriza por ser un argumento que en su apariencia luce como correcto e incluso verdadero, pero que en realidad no lo es en la práctica, ya que el razonamiento es incorrecto porque no corresponden necesariamente con la esencia de lo que se está diciendo.

Por ejemplo: ‘las niñas decentes usan faldas largas’ (cuando las faldas no tienen nada que ver con la decencia de la persona).

Por lo tanto, se utiliza como una manera de descalificar o engañar en un proceso argumentativo, ya que no provienen de una causa lógica, sino de razones que las personas creen firmemente en sus creencias personales.

Tipos de falacias lógicas y argumentativas y cómo identificarlas

Existen muchos tipos de falacias, por lo que es normal que encuentres en cada parte uno diferente al que has leído en otro lugar. A continuación te mostraremos las que son más comunes.

1. Falacias no formales

En estas el error de razonamiento se encuentra ligado al contenido de las premisas o los temas discutidos. De tal manera que se le atribuye una creencia incorrecta a algún suceso y funcionamiento del mundo, que permite justificar la conclusión obtenida.

1.1. Ad hominem (falacia del ataque personal)

Es uno de los tipos de falacias no formales más comunes de todos, en la cual se utilizan razonamientos incoherentes, por lo general no concordantes con el tema de discusión, para atacar la opinión de la otra persona. La finalidad de esta falacia es rechazar, criticar o humillar la postura del otro, tal y como su nombre lo indica ‘contra el hombre’.

Por ejemplo: ‘Los hombres por ser hombres, no pueden opinar sobre el embarazo’.

1.2. Falacia de la ignorancia

Llamada también como ad ignorantiam, es otro de los tipos de falacias más comunes de todos. Se trata de que la persona otorga un argumento que en esencia parece lógico pero cuya veracidad no puede ser comprobada en absoluto, debido a la falta de conocimientos sobre el tema.

Un ejemplo de esto es el meme de ‘No tengo pruebas, pero tampoco dudas’.

1.3. Ad verecundiam

También conocida como falacia de apelación a la autoridad, consiste en el mal uso que hacemos de la autoridad para defender una postura, como si el cargo de esa persona fuese lo suficiente para demostrar la lógica del argumento.

Por ejemplo: ‘No hay que cuestionar el discurso del presidente, porque lo que el dice es cierto’.

1.4. Post hoc ergo propter hoc

Aunque suene un poco complejo y más un término de estudios académicos superiores, esta se basa en la falacia de que es ley natural, obligatoria y divina que un hecho ocurre porque otro ha ocurrido, ya que este es consecuencia del mismo o ha sido causado por ese. Es también llamado falacia de afirmación de la consecuencia o falacia de la correlación y la causalidad.

Un ejemplo de ella es: ‘Si te llamas Jesús es porque tu familia es cristiana practicante’.

1.5. Falacia de la apelación a la tradición

Ésta más que una falacia es casi una excusa para justificar sus comportamientos o para criticar la postura de cualquiera en un debate, apegándose a las normas y costumbres de la sociedad, cultura o religión en la que residen. De manera que, si ese ‘algo’ se ha realizado de la misma manera desde hace años es porque es correcto y no debe ser cambiado. Es también conocido como argumento ad consequentiam.

1.6. Falacia del hombre de paja

Esta es una manera de crear la apariencia que se tiene el argumento más fuerte y lógico por encima del de cualquiera. Por lo que se utilizan razonamientos no verídicos, pero con el suficiente sentido aparente para persuadir a los otros que están equivocados. Uno de los métodos que más se utilizan es la burla y la comparación negativa con antecedentes previos.

Por ejemplo, cuando una empresa necesita cambiar su imagen o marketing, pero los dueños desechan la sugerencia por ser un ataque a la esencia de la misma.

1. 7. Generalización apresurada

Esta también es una de las más comunes para excusar la creencia personal que se tiene sobre algo o alguien. En esta falacia, se atribuye un rasgo general hacia determinados elementos, a pesar de que no exista evidencia suficiente para demostrar que esto sea cierto, sin embargo, se llega a esta conclusión debido a las experiencias propias que se han vivenciado.

Un ejemplo muy claro de esto es: ‘todas las mujeres son sentimentales’ o ‘todos los hombres son iguales’.

2. Falacias formales

Estas falacias no solo están relacionadas con el contenido de las premisas, sino con la vinculación que existe entre estas. Dicha vinculación genera en la persona argumentos que no son coherentes a la relación existente entre estas, en lugar de generar ideas erróneas en los conceptos.

2.1. Afirmación del consecuente

Esta falacia también llamada error convero se utiliza para afirmar un segundo elemento en una oración y por ende, dando como cierto la premisa o antecedente previo, de manera incorrecta, ya que no lo es. Por ejemplo: ‘El día está claro y por ende hace calor’ (cuando no es necesario que haya calor cuando un día esté claro)

2.2. Negación del antecedente

En este ocurre el caso contrario por lo que se conoce como error inverso, en donde la persona cree que por hacer una acción tendrá el resultado que espera, porque para él es lógico que eso ocurra. De igual manera sucede si no se hace la acción, entonces no habrá ese resultado. Por ejemplo: ‘Para que sea mi amigo le voy a dar regalos’ ‘Si no le doy regalos no será mi amigo’.

2.3. Término medio no distribuido

Esta tiene que ver con el término medio de un silogismo, el cual conecta dos premisas o proposiciones pero que no llegan a obtener una conclusión, ni ningún resultado coherente, porque el argumento no cubre ninguna premisa en sí misma.

Por ejemplo, ‘todas las personas de asia son chinas’ por consiguiente, aquellos que provienen de Corea, Japón o Filipinas son considerados como chinos y no como asiáticos.

3. Otros tipos de falacias

En esta categoría nombraremos otras falacias que están presentes en nuestra cotidianidad.

3.1. Falacia de la falsa equivalencia

También llamada falacia de la ambigüedad ocurre cuando se utiliza de manera deliberada alguna afirmación o negación con la intención de confundir, engañar o minimizar algún acto. Generalmente se aplica cuando quieres decir una cosa, pero lo adornas tanto que terminas diciendo algo por completo diferente.

Como por ejemplo, en lugar de ‘decir mentiras’ estás ‘ocultando información irrelevante’.

3.2. Ad populum (falacia populista)

En estas las falacias son creencias y opiniones que son ciertas, solo por el hecho de que muchas personas lo consideran verdadero o correcto. Este tipo de falacia suele ser muy común en publicidad de productos, cuando las empresas afirman que ‘son la marca número uno porque todos la consumen’.

3.3. Falacia de la conclusión irrelevante

Esta se utiliza de forma común para intentar cambiar el pensamiento de una persona, añadiendo una conclusión irrelevante a una premisa, incluso cuando la otra persona tiene una opinión distinta. Es también llamada falacia ignoratio elenchi.

Por ejemplo: ‘Si eres un hombre que no está de acuerdo con el machismo, entonces debes afirmar que las mujeres son superiores’.

3.4. Falacia de la bola de nieve

Como su nombre lo indica, es un falso argumento que va tomando más poder a medida que se expande entre las personas. Puede comenzar con una suposición o un hecho al azar que luego llega a ideas más elaboradas e igual de equivocadas.

Por ejemplo, ‘Si ves muchas comiquitas no harás tu tareas y serás un chico irresponsable, no conseguirás estudiar una carrera, ni tener un trabajo estable y por eso serás infeliz’.

3.5. Falacia del falso dilema

Esta es una falacia argumentativa que se utilizan en las discusiones o debates, en donde solamente damos a elegir entre dos opciones que se oponen de manera directa entre ambas, sin tener en cuenta otras alternativas.

Un ejemplo muy clásico de esto es ‘tienes que elegir entre tu mamá o yo’.

3.6. Falacia circular

Podemos decir que de alguna forma es un círculo vicioso, son argumentos que su única función es dar vueltas una y otra vez sobre los mismos sin llegar a ninguna conclusión o acuerdo. Es típico de las personas que no admiten que están equivocados y siguen defendiendo sin razón alguna su postura.

3.7. Falacia del costo hundido

Esta es una falacia persistente, característica de las personas que no quieren rendirse ante algo en lo que han estado trabajando por mucho tiempo o en una creencia que tienen desde siempre. Les cuesta por ende aceptar sugerencias de cambios o de finalización. Este es un comportamiento normal y quizás la falacia en la que más tendemos a caer por la naturaleza de no darnos por vencidos.

Elvira Cuesta

Elvira Cuesta

Psicóloga clínica

Elvira Cuesta (Madrid, 1994) es Graduada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y es Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad de Barcelona. Está especializada en periodismo científico, y es colaboradora habitual en revistas como EstiloNext y AZSalud.