Los 5 tipos de gel de ducha (y cuál te conviene más)

El gel de baño perfecto debe encontrar un equilibrio entre las propiedades tensoactivas de la mezcla y una dermocompatibilidad con el usuario. Descubre cómo se clasifican.
Tipos gel ducha

Eliminar la materia que se adhiere sobre la superficie epidérmica es esencial en el ser humano, tanto a nivel estético como de salud. La limpieza externa no solo es un indicativo de costumbres y pulcritud, sino que también nos indica al resto de personas el estado sanitario general, condición socioeconómica y otros muchos parámetros que definen al individuo. En un mundo donde más de la mitad de la comunicación se realiza de forma no verbal, la presentación física ante el entorno es tan importante como lo que se dice.

Por esta razón, la ducha es en parte un constructo social y en parte una necesidad básica. Sin ir más lejos, un habitante europeo se ducha 6,8 veces por semana. Expertos dermatólogos recomiendan que este hábito sea diario, con una frecuencia aún mayor en base a parámetros como la actividad física que realice el individuo, su tipo de piel, el entorno y otros muchos factores más.

La piel es el órgano más grande del cuerpo y la primera barrera biológica ante la entrada de patógenos. Por ello, es nuestro deber como ciudadanos (y animales, al fin y al cabo) cuidarla para que se mantenga estética y fisiológicamente viable. Para ello, te presentamos los 5 tipos de gel de ducha que existen y sus particularidades en las siguientes líneas.

¿Cómo se clasifican los geles de ducha?

Un gel de ducha, como su propio nombre indica, se define como un producto líquido que se utiliza comúnmente para el lavado corporal durante el acto de ducharse. A diferencia de los jabones líquidos, estos geles utilizan como ingrediente principal compuestos detergentes, derivados del petróleo o fuentes vegetales.

Entre otras cosas, las propiedades de los geles de ducha se basan en su potencial tensoactivo. Esto significa que, en función a su mayor o menor dispersión en el agua, son capaces de emulsionar la mezcla, permitiendo así una limpieza rápida y exhaustiva de la superficie corporal y otros muchos objetos. Las propiedades de los tensoactivos del gel se pueden resumir en la siguiente lista:

  • Humectación: los tensoactivos entran en contacto directo con la grasa y suciedad y la humedecen.
  • Solubilización: mediante la frotación, las fracciones lipídicas más ligeras se separan de la suciedad corporal.
  • Emulsificación y detergencia: las moléculas tensioactivas se sitúan en la superficie de las gotas de grasa, produciendo una emulsión fácil de eliminar.
  • Dispersión: debido a fenómenos de polaridad, las partículas de suciedad en la mezcla se dispersan y son más fácilmente eliminables durante el aclarado.

Curiosamente, los tensoactivos están clasificados como perjudiciales para la piel, ya que pueden causar descamación, enrojecimiento, sequedad, tirantez y, en los casos más graves, reacciones alérgicas y eccemas localizados. Por ello, la formulación de agentes higiénicos con tensoactivos debe encontrar un equilibrio entre la eficacia del producto y la sensibilidad del paciente, siendo siempre la segunda la mayor prioridad.

Ya hemos asentado las bases de lo que es un gel de ducha y su funcionamiento a nivel bioquímico, así que estamos preparados para diseccionar los tipos de geles presentes en el mercado en base a las necesidades del consumidor. Vamos a ello.

Gel ducha

1. Geles perfumados

El aroma es muy importante para la aceptación final del producto por parte del consumidor. Al fin y al cabo somos mamíferos y, como tal, nos guiamos en gran parte por las propiedades organolépticas de todo lo que nos rodea (sobre todo el olor). Te sorprenderá conocer, de todas formas, que el olor no es simplemente un aroma en el mundo de los geles perfumados.

Dentro de las propiedades del producto encontramos las siguientes categorías:

  • Notas de cabeza: son el primer contacto con la fragancia. Se perciben en un intervalo de 15 minutos y 2 horas tras su aplicación. La “pimienta rosa” y los aldehídos son algunas de las notas de cabeza más comunes en geles.
  • Notas de corazón: se perciben hasta 6 horas después de su aplicación. Armonizan las notas de cabeza con las de fondo. Los acordes florales son notas de corazón típicas.
  • Notas de fondo: reafirman la identidad del gel y le otorgan su esencia característica. Se perciben a partir de las 2 horas y son las que perduran en la piel a largo plazo. Las notas de cedro, ámbar y almizcle son comunes en geles de ducha.

2. Geles relajantes

Los geles relajantes son aquellos que pueden ayudar al individuo a relajarse y deshacerse ligeramente del estrés acumulado durante una larga jornada de trabajo. No tienen propiedades de relajación muscular como tal (no son medicamentos), pero sus aromas generalmente basados en lavanda, azahar, coco, limón y otras especias pueden ser de utilidad a la hora de crear un ambiente distendido durante la hora de la ducha.

De todas formas, no te dejes llevar por la relajación: según la Organización Mundial de la Salud (OMS), ninguna ducha debe durar más de 5 minutos. Solo así se puede conseguir una utilización sostenible de energía y no superar los 95 litros de uso diario de agua por cabeza.

3. Geles tonificadores

Las fibras de colágeno y elastina de la piel se degradan con el tiempo, lo que produce una pérdida de sustentación epidérmica y la consecuente temida formación de arrugas y descolgamiento. Los geles tonificadores argumentan que pueden reducir este evento hasta en un 85% y multiplicar hasta 3 veces la combustión de grasas, disminuyendo así en más del 20% el volumen de muslos y otras estructuras de acúmulo adiposo.

Desde luego, nos cuesta creernos del todo estas “propiedades milagrosas”, pues no estamos ante productos farmacológicos recetados por un médico. De todas formas, según tu tipo de piel y hábitos, los geles tonificadores pueden ayudarte un poco a mantener la tan ansiada firmeza epidérmica que se pierde con el paso de los años.

4. Geles exfoliantes

Los cosméticos con naturaleza exfoliante se basan en una premisa sencilla: en su mezcla presentan micropartículas de grano fino (como extractos de plantas y semillas) que, al rozar de forma repetida la superficie epidérmica, promueven la descamación de células muertas y eliminación de suciedad que haya podido quedar pegada.

Al eliminar las impurezas y las células muertas, se promueve la correcta oxigenación y equilibrio graso en la piel, que se traducen en un mejor aspecto, brillantez y olor de la epidermis. De todas formas, consulta con un experto antes de decidir tomar una rutina de higienización en base a exfoliantes: su uso indiscriminado podría provocar irritación.

5. Geles hidratantes

Los geles de ducha hidratantes suelen contar con extractos de aceites vegetales para combatir la naturaleza extremadamente seca de algunos tipos de piel. Su aplicación puede promover la disminución de arrugas, una mayor suavidad epidérmica y un aspecto más amable.

El dilema de los geles y la espuma

Seguro que has oído alguna vez que, cuanta más espuma genera un gel, mejor para la piel, ¿verdad? Nada más lejos de la realidad. Aunque la producción de materia espumosa se asocia comúnmente a la capacidad detergente del gel, ambos términos no son sinónimos, y muchos detergentes verdaderamente efectivos no forman ningún tipo de espuma.

Curiosamente, los geles de ducha más dermocomplatibles suelen ser los menos espumantes, ya que poseen agentes tensoactivos más amables para la piel, en base a reacciones químicas que se escapan a nuestras competencias en esta oportunidad. Como regla general, cuanta más espuma produzca un gel y más barato sea su precio, más probabilidades presentará de irritar la epidermis del consumidor a largo plazo.

Espuma

Resumen

Tras esta rápida lección sobre higiene y tensoactivos, seguro que estás preparado/a para elegir el mejor tipo de gel de ducha que se adecúe a tu rutina corporal. El producto ideal no es universal, sino que se trata de un elemento único y no intercambiable en base a las necesidades del individuo. Una persona con piel muy grasa puede requerir el uso continuado de un gel exfoliante, mientras que a un paciente con piel seca esto quizá solo le empeoraría su cuadro.

Por ello, antes de decidir emprender cualquier rutina de cuidado de la piel, te recomendamos que acudas a un dermatólogo especialista para que te guíe en el método de actuación adecuado para tu caso concreto. Cada cuerpo es un mundo y requiere de cuidados diferentes, no lo olvides.

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