¿Por qué algunas relaciones están condenadas al fracaso?

A pesar del esfuerzo que se coloca en una relación, las cosas no siempre funcionan como esperamos.
Relaciones fracasadas

Todos indudablemente buscamos una misma cosa en una relación, que esta prospere y sea duradera, después de todo, ¿quién no querría tener un final feliz con su pareja?

Las relaciones amorosas se construyen a partir de una atracción mutua que con el tiempo, las experiencias y el compartir se transforma en un vínculo fuerte que une a ambas personas en una misma dirección mientras el amor se hace presente en cada momento del tiempo entre los dos.

Sin embargo, no todas las relaciones logran llegar a esta meta y prevalecer por mucho tiempo sin importar el esfuerzo que se ponga en ello. Esto ocurre cuando ya los sentimientos que las personas tienen por el otro parecen extinguirse o los conflictos que abundan entre ellos opacan los buenos momentos.

Pero... ¿por qué unas parejas logran hacer funcionar su relación y otras no? Incluso si pasan por dificultades similares o poseen las mismas herramientas a su favor. Si quieres averiguarlo quédate en este artículo donde hablaremos sobre las razones por las que algunas relaciones están destinadas al fracaso y las señales que así lo indican.

¿A qué llamamos una relación exitosa?

Podemos definir a una relación amorosa exitosa a aquellas parejas que logran formar un compromiso profundo que les permite mantener un equilibrio adecuado, sano y beneficioso para ambas partes en lo concerniente a respeto, complicidad, apoyo y amor. Donde ambos logran entender que la relación requiere de trabajo constante para que pueda fortalecerse y que felicidad no es sinónimo de conformismo o caprichos, sino de un esfuerzo mutuo por contribuir en el crecimiento del otro.

Algo muy importante que tienen estas parejas en común es que logran ver los obstáculos como una parte natural de las relaciones amorosas y no se lo toman de manera personal, que, a pesar de ser momentos difíciles que pueda llenar de inseguridad a una o a ambas partes, son capaces de encontrar una solución favorable para los dos.

Otro punto a favor es que consideran que para hacer feliz a la otra persona y amarla completamente, es necesario primero hacerlo consigo mismo, porque nadie es responsable de la felicidad completa de alguien más. Así, comprenden que, para recibir hay que dar y que la pareja está en igualdad de condiciones en exigencias, derechos y deberes.

¿Por qué fracasan entonces las relaciones?

Teniendo en cuenta todo esto, explicaremos un poco el porqué las relaciones tienden a fallar para algunos casos. Es lógico que la respuesta sea que, hagan todo lo contrario a lo que ya expusimos anteriormente y es así. Las relaciones fallidas son aquellas que simplemente no pueden mantenerse por mucho tiempo estables, sino que entran en un perpetuo conflicto que daña a los implicados a tal punto en que el único alivio que logran conseguir es cuando están separados.

Esto se debe a muchas razones, desde continuos malos entendidos hasta choque de personalidades que convierten cada momento en un calvario, por lo general esto se puede percibir con el tiempo y las diferencias que existen en cada intento de compartir, pero existen algunas cuyo destino fatal se puede predecir desde el inicio.

A continuación veremos algunas razones por las cuales las relaciones están destinadas al fracaso.

1. Relaciones tóxicas

Las tan populares y en cierto modo alabadas relaciones tóxicas se han visto increíblemente normalizadas, aceptadas y hasta deseadas por los jóvenes en la actualidad, sin saber lo que representa el daño emocional de una relación que está en constante conflicto. Las relaciones ‘tóxicas’ se basan en que una o ambas partes de la pareja tenga un carácter duro, punitivo y egoísta, donde el control y los celos imperan por sobre el amor y el respeto mutuo.

Se encuentran muy deseadas porque se percibe de manera errónea a la persona ‘tóxica’ como alguien fuerte y poderoso que es capaz de complacer y proteger al otro, cuando en realidad solo busca su propia satisfacción. Poco a poco la relación deja de parecer un apasionado romance de literatura juvenil a ser una pesadilla de la realidad de la cual ahora buscan escapar.

2. Deja de ser tu prioridad

Puedes saber que una relación va a un punto sin retorno cuando tu pareja deja de ser una prioridad para ti o tú lo has dejado de ser para el otro. Esto hace referencia a que la persona tiene otras preferencias que se emociona o desea hacer antes de pasar tiempo de calidad contigo y si lo hace, tiende a reclamarte o estar de mal humor por estar allí ‘aprisionado’ en lugar de estar disfrutando en el lugar donde quiere estar.

Esto lleva a ocasionar distanciamientos, discusiones y una desconexión tan grande que es imposible volver a recuperar lo que alguna vez fue. Cada día se olvidan esos detalles que traían felicidad a ambos y cada vez se va perdiendo el entusiasmo de permanecer juntos. Este es el resultado de estar enfocados en las necesidades individuales en lugar de las necesidades de la pareja.

3. La química se acaba

Este dicho de ‘se terminó porque la pasión se acabó’ no es solo un decir, sino que es una realidad. Cuando ya no existe atracción química y sexual en una pareja, se deja de buscar motivos para permanecer juntos e incluso es casi una molestia tener a la otra persona a tu lado, ya que sientes que está robándote tu espacio personal. En este caso buscas hacer cosas de manera más independiente y que esté lo más lejos posible de tu pareja, llegando al punto de comenzar a coquetear con alguien más o fantaseas con otra persona.

Recuerda que el sexo es más que un acto carnal de pasión, es una unión de ambas partes y si no existe, entonces ese vínculo está perdido.

4. Inseguridades al tope

Es normal que una de las partes en la pareja tenga sentimientos de inseguridad de vez en cuando, bien sea con su físico, con su aporte a la relación, con su futuro o con la reciprocidad de sus sentimientos. Pero cuando una persona está en constante decaimiento y siente que no vale nada o que no es suficiente para la pareja, puede ser un punto delicado que anuncie el fracaso de la relación.

Hay que recordar que nadie es responsable de la felicidad del otro y que hay que amarnos para amar a alguien más. Pero también es importante destacar que ambas partes deben sentirse queridas por su pareja y cuando no se obtiene un cumplido o un reconocimiento de forma seguida, entonces ¿para qué permanecer allí?

5. Control y dominio

Volviendo un poco al tema de las llamadas ‘relaciones tóxicas‘ haremos hincapié en el constante control y dominio que puede mostrar una persona sobre otra. Por lo general, este es también una muestra de inseguridad y se hace para evitar que exista un engaño o un abandono, recurriendo a tácticas como el chantaje emocional y las amenazas.

Por ello hay que estar atentos con este patrón de celos, desviación de temas, enfoque solo en las emociones y necesidades de una sola persona y desvalorización a la otra. Tu pareja debe hacerte sentir segura, amada y ayudarte a crecer como persona no atacar tu autoestima.

6. No solucionan los problemas

A nadie le gusta pasar por problemas en la pareja, es más, siempre se intenta llevar una dinámica tal que los conflictos sean mínimos, pero estos siempre aparecen y hay que hacerles frente para poder avanzar. Sin embargo, existen aquellos que en lugar de hacerlo lo posponen, lo que ocasiona que se acumulen tensiones, rencores y dolores que van creciendo con cada pequeño acto que se observe como negativo en la otra persona, hasta que estalla todo y el caos se adueña de la relación.

7. Promesas vacías

Cada quien tiene responsabilidades dentro de una pareja ya que de eso se trata el compromiso, pero cuando una de ellas delega toda la responsabilidad al otro en lugar de hacerse cargo de sus actos, entonces la relación no está funcionando. Recuerda que, a pesar de que es importante aceptar las fortalezas y defectos de ambos, también deben ser conscientes de que si no hacen cambios para mejorar sus actitudes solo traerá desconfianza en la relación, rompiendo con la seguridad de la pareja.

8. Compartir se siente obligado

Existen parejas que presumen de su romance en cada lugar que pueden mientras otros son más privados y ambos casos están bien siempre y cuando las partes estén de acuerdo. Sin embargo, cuando uno de ellos muestra una evidente molestia, desesperación y poco entusiasmo en compartir con la otra, algo va muy mal, ya que el tiempo de calidad en la pareja es esencial y necesario para que se conozcan mejor como para reforzar el vínculo y cuando salir se convierte en una obligación entonces no se disfruta en absoluto estar con esa persona.

9. Te molestas por todo

Enojarse de vez en cuando con la pareja también es normal, ya que existe un roce entre lo que puedes considerar correcto y que esa persona no lo haga, para ello es importante comunicarlo y llegar a un acuerdo mutuo. Pero cuando te empieza a afectar cada detalle que haga, que no te complazca tus caprichos, que deba darte la razón todo el tiempo, que sientas que hiere tus sentimientos cada vez que discuten, entonces ya la relación no va por un buen camino, porque no se trata solo de ti, tu pareja también tiene sentimientos.

Otro factor a resaltar en este punto es que las críticas negativas, las quejas y las burlas se hacen constantes, por lo que ya no es posible percibir lo bueno de la relación y es normal que tu pareja se cuestione si alguna vez lo hubo.

10. Te alejas del resto de las personas

Muchas parejas dan por terminada su relación cuando se dan cuenta de que han perdido más cosas de las que han ganado y a pesar de que existieron momentos de dicha no pudieron notar que vivían en una burbuja de falsa perfección que solo los estaba alejando de sus seres queridos. El que a tu pareja le moleste tus amistades, el tiempo que dedicas a ti mismo/a, la comunicación constante con su familia o que hagas nuevas relaciones, te puede llevar a un punto de cansancio extremo del cual debes alejarte cuanto antes.

11. Incompatibilidad de sueños

Algo muy importante para que una relación prevalezca en el futuro es que ambos puedan compartir metas iguales y tener en claro sus deseos para sus vidas. Pero cuando estos no se dan a conocer o no congenian en lo absoluto con el del otro, entonces la relación puede irse cuesta abajo y causar mucho daño emocional por sentirse estancados.

Elvira Cuesta

Elvira Cuesta

Psicóloga clínica

Elvira Cuesta (Madrid, 1994) es Graduada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y es Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad de Barcelona. Está especializada en periodismo científico, y es colaboradora habitual en revistas como EstiloNext y AZSalud.