Los 4 tipos de exclusión social (y sus causas)

La exclusión social es un problema grave al que se enfrentan la mayoría de países occidentales. Aunque las minorías tengan cada vez más representación, queda mucho camino por recorrer.
Tipos exclusión social

Los seres humanos somos, por naturaleza, una especie social. Investigadores y antropólogos del mundo consideran que la evolución biológica de Homo sapiens se ha visto usurpada por la instauración socio-cultural y la formación de núcleos poblacionales a largo plazo. El término de “aptitud biológica” ya no se aplica a nuestra especie, como sí ocurre con el resto de seres vivos.

El fitness, a nivel evolutivo, hace referencia a la capacidad que tiene un ser vivo para sobrevivir y reproducirse lo máximo posible a lo largo de su existencia. Los seres humanos antes nos guiábamos por un principio de fitness evolutivo, es decir, las adaptaciones iban únicamente dirigidas a escapar de depredadores y dominar sobre el resto de eslabones de la cadena trófica para expandir los genes propios en las siguientes generaciones en forma de descendencia. Como puedes imaginar, esto ya no es así.

El término fitness evolutivo ha dejado paso al fitness cultural, una serie de adaptaciones que no se corresponden únicamente con la producción de descendencia y supervivencia. Para que un ser vivo sea funcional y feliz en una sociedad dada no tiene por qué ser biológicamente apto (dentro de unos límites), pero sí mostrar inteligencia emocional y saber formar parte de la cultura en la que se encuentra. Con base en estas premisas tan interesantes, hoy te lo contamos todo sobre los 4 tipos de exclusión social y sus particularidades.

¿Qué es la exclusión social?

Según la European Foundation (1995), la exclusión social se puede definir como el proceso mediante el cual los individuos o grupos son total o parcialmente excluidos de una participación plena en la sociedad en la que viven. Para que una persona pueda considerarse excluida, es necesario que se le hayan privado (de forma activa) una serie de derechos, oportunidades y recursos que otras partes de la población sí que pueden adquirir, ya sea por etnia, estatus socioeconómico o cualquier otra variable.

La exclusión social no solo es un niño en el patio sin nadie con quien jugar. Estamos ante un término muchísimo más complejo que, por desgracia, se puede aplicar en casi todos los ámbitos vitales, englobados en tres ramas distintas: recursos, relaciones y derechos. Veamos qué tipos de privaciones se pueden dar en cada uno de estos frentes:

  • Recursos: una exclusión en el ámbito de recursos puede suponer una privación de capital humano y social, mercados de productos, mercados de trabajo, provisiones de estado y recursos de propiedad comunitaria.
  • Relaciones: la exclusión puede suceder en redes familiares, redes de apoyo más amplias y en organizaciones voluntarias (como amistades).
  • Derechos: la exclusión social también puede indicar una privación de los derechos humanos. Hablamos de la pérdida de potestades humanas, legales, cívicas y democráticas.

No hace falta que nos centremos específicamente en qué grupos poblacionales sufren exclusión social. Directamente nos vienen a la mente cientos de ejemplos que encuentran la causa del rechazo en la etnia de la persona, su orientación sexual, identidad de género (LGTBIQ+), estatus socioeconómico, falta de educación primaria y otras muchas cosas más.

Quizá el ejemplo más claro de exclusión social en la actualidad (por eventos recientes) sea el racismo sistémico que se ha instaurado históricamente en Estados Unidos. El 12,4% de las personas blancas en este país están en el paro, mientras que casi el 17% de la población negra se encuentra sin trabajo y en una situación de precariedad considerable. El salario medio de una persona afroamericana es un 42% más bajo que el de una blanca y, por si fuera poco, el patrimonio del hogar de las personas negras es ínfimo (3.500 dólares) en comparación con el resto de etnias (41.000 dólares).

Todos estos datos no son casualidad: de forma lenta pero paulatina, la exclusión social evita que las personas que no cumplen un rasgo arbitrario lleguen a alcanzar el mismo estatus socioeconómico que el resto. Esto hace que el acceso a las instituciones sociales básicas (sanidad, educación y trabajo) sea cada vez más difícil, así que se fomenta aún más que esas personas dejen de formar parte de la “sociedad útil e idílica”.

Exclusión social

¿Cuáles son los tipos de exclusión social?

La exclusión social se puede manifestar de muchísimas formas, desde una conversación anecdótica entre amigos hasta el rechazo en una entrevista de trabajo solo por el color de piel. De todas formas, se postulan a nivel sociológico 4 tipos de exclusión social. Te los contamos a continuación.

1. Exclusión política

La exclusión política pasa por la violación de los derechos civiles, pues directamente se está impidiendo que una minoría ejerza el cambio político en su lugar de residencia a través del voto. Por obvio que suene, este evento entra en conflicto con el derecho humano al voto (sufragio universal), así que se trata de un acto condenable a nivel tanto ético como legal.

Más allá de la participación en las elecciones, la exclusión política comprende la privación de la libertad de organización, libertad de expresión e igualdad de oportunidades. El propio concepto de “Estado” podría incluirse en la maquinaria de exclusión política, por ejemplo, si otorga facilidades a ciertos ciudadanos por su condición socioeconómica pudiente y abandona al resto.

2. Exclusión económica

Uno de los motores sociales que impulsan la organización a nivel estatal es, sin duda alguna, el dinero. Una persona puede ser infeliz con todo el dinero del mundo, pero difícilmente un habitante sin casa y derecho a la sanidad por falta de medios podrá sentirse afortunado: todo el dinero del mundo no puede comprar la felicidad, pero en la sociedad actual, ser feliz sin dinero es imposible.

La exclusión económica se caracteriza por el impedimento individual o grupal a la hora de entrar a los mercados de labor, falta de acceso a los créditos y otros medios capitales. Dicho de forma más sencilla, una persona está en exclusión económica cuando sus ingresos son anormalmente bajos, presenta un empleo inestable o directamente está falta de empleo.

Exclusión económica

3. Exclusión social al uso

Aunque todos estos términos están muy ligados, en esta categoría se engloban las exclusiones y discriminaciones en varios planos que componen al “ente social” del individuo, como son la identidad, el género, grupo étnico o edad. Una colectivo (minoría) excluido socialmente es aquél que, simplemente por una característica fisiológica o psicológica, es apartado del mercado laboral y se limitan sus bienes y acceso a ellos.

No hace falta que describamos a las minorías que a día de hoy están sufriendo una exclusión social sistemática: gente transgénero, personas migrantes racializadas, personas no neurotípicas y personas sin capacidad adquisitiva alta son los ejemplos más claros.

4. Exclusión cultural

El diccionario panhispánico del español jurídico define la exclusión cultural de la siguiente forma: “es la tendencia a dejar de lado a las personas (o pueblos) por sus diferencias étnicas y culturales con otras personas o pueblos, limitando así su acceso a servicios sociales de calidad, a los mercados laborales y de crédito, a condiciones físicas e infraestructura adecuadas y al sistema de justicia con pertenencia étnica y cultural.

Dicho de otro modo, la exclusión cultural podría considerarse como una prolongación de la exclusión social al uso, pero poniendo especial énfasis en la etnia y tradición como vehículos de discriminación. Por desgracia, la exclusión cultural es una de las más vigentes en la sociedad a día de hoy, y se suele camuflar en forma de “opiniones”, “consejos” y otras retóricas que tratan de esconder la intención real: hacer que la otra persona sienta vergüenza por ser diferente.

Exclusión cultural

Resumen

Nos gustaría terminar este espacio con un resumen general y objetivo, pero con estas temáticas, es imposible. Lo más cómodo es exponer de manera imparcial los hechos y no generar incomodidad en el lector, pero, ¿es así como se logran los cambios a nivel social?

Te animamos a que te cuestiones si realmente, en los últimos tiempos, has realizado algún acto o hecho un comentario que podría fomentar la exclusión social en cualquiera de sus ámbitos en tu entorno más inmediato. Desde poner en duda una creencia a juzgar el aspecto físico de una persona por su identidad de género, existen muchos pequeños actos que fomentan la discriminación sistemática de las minorías vulnerables.

Por último, recuerda que tu libertad termina cuando empieza la del resto. Los derechos son inalienables e inamovibles, siempre y cuando no resulten en el perjuicio de otras personas a corto o largo plazo. Si cualquier acto realizado promueve la discriminación de una persona o grupo, seguramente se está incurriendo en la ilegalidad.

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