La Leyenda del Sol y la Luna (para niños)

Esta leyenda mexicana nos explica cómo nacieron y qué propósito cumplen estos dos cuerpos celestes.
Leyenda sol y la luna

Las leyendas son narraciones muy antiguas que se transmiten de generación en generación, generalmente por vía oral. Suelen tener elementos de la naturaleza en su relato, y muchas veces tienen como objetivo transmitir un aprendizaje.

Las leyendas suelen usarse mucho para enseñar aspectos elementales del mundo a los niños, y yendo un poco más lejos, también pueden usarse para aportar valores y respeto a los niños. En este artículo hablaremos de la Leyenda del Sol y la Luna, una leyenda para niños que tiene su origen en México.

La Leyenda mexicana del Sol y la Luna

La Leyenda del Sol y la Luna es una leyenda de origen mexicano que explica el nacimiento de dos de los cuerpos celestes más conocidos del universo: el sol y la luna. A lo largo de la historia, se han ido creando muchas versiones de la Leyenda del Sol y la Luna para intentar comprender cuál era la naturaleza y el propósito del astro rey y del satélite de La Tierra.

En este artículo os explicamos La Leyenda del Sol y la Luna para los más pequeños de la casa, y os traemos tres versiones encantadoras, que podrás explicar a tus pequeños, añadiéndole un toque personal si lo deseas.

1. Versión 1 de la Leyenda del Sol y la Luna

“Hace muchísimo tiempo, cuando los días no se medían por horas, minutos o segundos, los dioses de la ciudad sagrada Teotihuacan se reunieron para escoger quién sería el encargado de darle luz al mundo. Uno de los dioses que asistieron a la reunión, Tecuciztecatl, postuló que él reunía las aptitudes y virtudes necesarias para hacer esa función.

Asimismo, mencionó que esa labor era realmente difícil, por lo que necesitaría un compañero que lo ayudara. Los otros presentes, se miraron sin pronunciar palabra y permanecieron pensantes.

De mientras, el dios Nanahuatzin, permanecía en un rincón en silencio, ya que su poder era menor al de sus otros compañeros. Entonces los dioses más importantes se acercaron a Nanahuatzin, y le preguntaron si quería acompañar a Tecuciztecatl en su labor. Nanahuatzin aceptó.

Unos días después, la ceremonia de nombramiento de los dos nuevos dioses tuvo lugar. Tecuciztecatl se preparaba para lanzarse al fuego eterno y de esta manera transformarse en el “Astro Rey”, pero finalmente a Tecuciztecatl le entró miedo y no fue capaz.

Cada vez que lo intentaba, se quedaba aturdido y sin ni siquiera darse cuenta, iba retrocediendo cada vez más sus pasos. De repente, Nanahuatzin se armó de valor y lanzó al vacío para así ser abrasado por las llamas sagradas.

Los dioses no podían creer lo que acababa de suceder, ya que supuestamente Tecuciztecatl era más valiente para hacer ese acto. Es más, Tecuciztecatl se mostró tan avergonzado por su cobardía, que también se lanzó al fuego sagrado.

Pasados unos minutos, en el cielo apareció el sol en el este de la ciudad de Teotihuacan. Tenía una luz tan intensa, que resultaba imposible observar con claridad el paisaje.

Después, en el cielo apareció la luna, saliendo desde el oeste de Teotihuacan. Su luz hizo que hubiera un equilibrio, lo que hizo que surgiera el nacimiento del día y la noche.

De esta leyenda del Sol y la Luna se cuenta que los dioses premiaron a Nanahuatzin por su valentía, y así dejaron que fuera el sol de la vida, que iluminaría a todas las criaturas del mundo.

A Teotihuacan, le otorgaron la función de la Luna y así ser el señor de la noche, pues aunque no cumplió lanzándose primero a los fuegos sagrados, pasado un tiempo corrigió su error y hizo lo correcto.

Finalmente, se les dio el mismo tiempo para gobernar el mundo, así pues cada uno vigila un trozo de la tierra durante doce horas”.

  • De esta forma, concluye esta versión de la leyenda del sol y la luna.

2. Versión 2 de la Leyenda del Sol y la luna

“En el momento que se empezaba a crear el universo y las galaxias, Dios estaba preocupado porque no sabía quién sería el mejor para alumbrar el mundo. Después de pensarlo mucho, se dio cuenta que no podía existir una luz que fuera eterna, pues las criaturas no podrían dormiry descansar si siempre había luz.

Así que se le ocurrió que tendrían que existir dos elementos distintos, que fueran diferentes pero que al mismo tiempo se complementaran. Así que pensó que el sol representaría al hombre, y la luna a la mujer.

Entonces Dios los creó, y hizo que se vieran frente a frente. Al hacerlo, el Sol y la Luna quedaron enamorados el uno del otro para siempre. Pero había un problema: nunca podrían estar juntos, ya que uno iluminaría la tierra de día, y el otro de noche, y jamás se verían.

Así que el Sol pensó en una solución para este problema: sin que Dios se diera cuenta, se acercó a la luna en pleno día. Fue así como nació lo que hoy en día conocemos como “Eclipse Solar”.

Dios, al ver lo ocurrido, les concedió el derecho para acercarse de vez en cuando, pues él no quería prohibir el amor puro como el del Sol y la Luna".

  • Así acaba esta otra bonita versión de la leyenda del sol y la luna. Hay quienes afirman que algunas veces, la luna es tan feliz al acercarse al sol, que sonríe, compartiendo así su felicidad con el resto del universo.

3. Versión 3 de la leyenda del sol y la luna

“Se dice que el Sol y la Luna eran dos hermanas que vivían en el lejano reino de los astros. Ellas eran dos princesas que tenían por misión iluminar la tierra de día y de noche. Luna era la mayor, así que debía ser la reina y la que llevara luz al día.

Pero a ella le gustaba su libertad, conocer gente, tener muchos amigos y disfrutar de la vida nocturna. Sol, la pequeña, quería ser la reina porque era muy ambiciosa y quería tener más poder y dominar el día.

Cuando quedaban pocos días para la coronación de la reina, las dos hermanas decidieron cambiar de lugar y acordaron que Sol, la hermana menor, ocuparía el lugar de Luna hasta que llegara el día de la coronación.

Pero llegó el día de la coronación, y Luna no estaba, pues mientras se divertía conociendo amigos y disfrutando de la vida de noche, se había olvidado de la coronación. Así que coronaron a Sol como la reina y la iluminadora del día para la eternidad.

Sin embargo, Luna estaba feliz, pues a partir de ahora iluminaría la noche, disfrutaría de su libertad y vería cómo las personas disfrutan de la vida y de la noche como ella”.

  • Y así acaba esta tercera versión que os hemos traído de la leyenda del sol y la luna.

Laura Ruiz Mitjana (Barcelona, 1993) es graduada en Psicología por la Universitat de Barcelona, con Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universitat Autònoma de Barcelona. Se especializó en Trastornos del Neurodesarrollo. Actualmente trabaja como Psicóloga infantil en la Associació Catalana del Síndrome X Frágil y es redactora de contenidos de psicología y neurociencias en portales como AZSalud y Psicología y Mente.