15 ejemplos de micromachismos en el día a día (y cómo identificarlos)

Los micromachismos son sutiles actitudes que forman parte de la sociedad y que, sin darnos cuenta, evidencian la desigualdad entre hombres y mujeres. Una selección de los ejemplos más comunes para los identifiques en tu día a día.

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Los micromachismos son comportamientos sutiles, muchos de ellos normalizados en la sociedad, que van en contra de la igualdad entre los hombres y las mujeres repercutiendo principalmente a estas últimas. El principal problema de este tipo de machismo y la razón que los hace tan peligrosos es que son difíciles de identificar y están muy arraigados en la población.

Pero esto no debe ser excusa para justificar su utilización o no hacer nada para cambiarlo, debemos estar alerta e intentar no utilizar este tipo de expresiones, puesto que estas creencias terminan perjudicando tanto al hombre como a la mujer, los dos deben cumplir con unas expectativas, gustos o características que puede que no vayan con ellos. Si quieres conocer más sobre el micromachismo, así como algunos ejemplos comunes para identificarlo mejor, no te puedes perder este artículo.

¿Qué es un micromachismo?

Si descomponemos el término vemos que está formado por la palabra machismo, que hace referencias a las acciones y comportamientos que atentan contra la igualdad entre hombres y mujeres, situando a las mujeres en un lugar inferior al hombre, y por el prefijo micro que como ya sabemos nos indica pequeño. En este caso entenderemos por micromachismo las conductas o expresiones que discriminan a la mujer pero que se presentan de forma sutil, siendo difíciles de identificar.

La sutileza de este tipo de machismo produce que muchas veces no seamos conscientes de ellos e incluso los utilicemos sin saber el significado que se les atribuye. Otro factor que entorpece su reconocimiento es que muchos de ellos están muy arraigados en la sociedad, por ejemplo son expresiones que se utilizan desde hace tiempo, haciendo que la gente pocas veces se cuestione su significado o validez. Dadas estas características esta clase de machismo es peligroso ya que puede ser difícil de erradicar.

Por esta razón debemos estar especialmente atentos y no dejar pasar ningún tipo de machismo. Si restamos importancia a estas sutilezas o las aceptamos alegando que son parte de la tradición, estamos apoyando la desigualdad entre sexos y estamos dando paso a que estas diferencias escalen y vayan a más.

Es importante educar de manera igualitaria, lo que conocemos actualmente como coeducación, debemos tener especial cuidado con el lenguaje, ya que este puede mostrar expresiones erróneas y machistas que estén normalizadas, pero esta no es razón para conformarse y desistir en el camino para conseguir terminar con las diferencias.

Ejemplos de micromachismo en la vida cotidiana

Los micromachismos y la aceptación que tienen en la sociedad nos indican que aún sigue habiendo desigualdad y que en ocasiones la figura masculina es vista o presentada como más poderosa, con más capacidad, con más fuerza, en definitiva superior a la femenina. Este término dejará de ser útil o de tener significado cuando desaparezcan las desigualdades.

Dada la dificultad para identificar los micromachismos y lo integrados que se encuentran en nuestro día a día, a continuación te citamos algunos de los micromachismos más comunes, que seguro te sorprenderá darte cuenta que algunos de ellos los utilizas o los has utilizado sin ser consciente de lo que supone.

1. “Tu marido te ayuda en casa”

Esta expresión que sigue siendo muy utilizada en la actualidad se utiliza para referir que el marido es un buen hombre ya que tiene la consideración de ayudarte en las tareas de casa. Pero realmente esta afirmación no deja de ser un micromachismo, puesto que está asumiendo que tu, por el hecho de ser mujer, debes encargarte de las tareas del hogar, función que no pertenece al hombre.

La consideraremos machista y en contra de la igualdad, dado que la casa es de los dos y como tal los dos se deben encargar igual de ella. Además en la actualidad hay muchas mujeres que trabajan fuera del hogar y como tal pasan el mismo tiempo fuera de casa que los hombres.

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2. Entregar la cuenta de la cena al hombre

Esta acción que también parece inofensiva y que se encuentra normalizada, esconde detrás una desigualdad. Esta conducta se considera micromachismo puesto que, quien entrega la cuenta está asumiendo que el hombre es quien tiene el dinero y con ello también está indicando que es quien trabaja y aporta el sustento económico a la relación. Puede que no sea nuestra intención, pero estamos expresando que entendemos que la mujer tiene un poder adquisitivo inferior.

3. Servir la cerveza al hombre y el agua a la mujer

En el ámbito de la restauración también observamos otro tipo de micromachismo cuando el camarero, si no se acuerda o no sabe quien pidió cada cosa, servirá la bebida alcohólica al hombre y el refresco o el agua a la mujer. Incluso puede que si han pedido café e infusión el primero se lo sirva al hombre y el segundo a la mujer. Se dan por sentado gustos o preferencias que realmente no están ligados al sexo.

4. Dar mayor importancia al placer sexual de los hombre respecto al de las mujeres

Otro tipo de discrimación que observamos se vincula a las relaciones sexuales. Se entiende o se asume que los hombres en todas las relaciones sexuales deben llegar al orgasmo y quedar satisfechos, en cambio no se dá la misma consideración a las mujeres. Vemos como este pensamiento no está solo en el sexo masculino si no que incluso las propias mujeres muchas veces se han resignado y han aceptado una vida sexual insatisfactorio, considerarndolo como algo normal. Ambos sexos tienen las mismas capacidades para obtener placer y por tanto deberían poder disfrutar los dos del mismo modo.

5. Considerar a las mujeres como menos sexuales

Otro pensamiento característico vinculado con las relaciones sexuales, es afirmar que no son tan sexuales como los hombres, llegando incluso a criticar cuando una mujer expresa su deseo sexual. Es decir, este tabú, que ya de por sí supone hablar de sexo, se intensifica si eres mujer.

Debemos tener en cuenta que esta creencia sólo hace empeorar la situación, ya que si las mujeres realmente no les gustara o no se sienten atraídas por las relaciones sexuales supondría que solo las realizan para contentar al hombre, situando a las mujeres otra vez subordinadas al sexo masculino. Como sucede con otros factores el apetito sexual variará según el sujeto, el momento… y no por el sexo de cada uno.

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6. Ignorar a la mujer en los ámbitos vinculados con los coches

Otra situación donde vemos que la mujeres pasan a un segundo plano y no recibe el mismo trato que los hombres, es los ámbitos referentes al coche. Por ejemplo en talleres, concesionarios o incluso gasolineras, veremos que, ante la presencia de los dos, hombre y mujer, el trabajador se referirá y focalizará su atención en el hombre.

Con este tipo de conducta estamos considerando y dando por sentado que quien conduce, a quien le pertenece el coche o quien está interesado en comprarse uno nuevo es el hombre. Cuando realmente los dos sexos conducen, ambos pueden saber sobre coches o estar interesados en comprarse uno nuevo.

7. “Qué buen padre es tu marido, está pendiente de los niños y te ayuda con ellos”

Del mismo modo que ocurre cuando se cree que un hombre es bueno porque nos ayuda en casa, sucede lo mismo con los hijos. Se cree que si el hombre se implica en la educación de sus hijos y participa en su crianza igual que lo hace la mujer es porque es un buen padre y tenemos suerte que nos ayude de este modo.

Pero la realidad es que los hijos pertenecen igual a la madre que al padre, ambos deben ejercer el papel de educadores y criar a los niños, por tanto hacerlo no tiene ningún mérito adicional o en caso de tenerlo, ya que es una tarea compleja, los dos sexos deberían ser considerados del mismo modo.

8. “Lloras como una niña”

Vinculada con la expresión “Lloras como una niña” también existe “Los niños no lloran”. En estas expresiones hay distintos conceptos erróneos, primero, y relacionado con el machismo, se está dando a entender que el sexo femenino es más debil que el masculino. Este pensamiento no solo repercute a la mujer también afecta a los hombres ya que serán criticados o estará mal visto que realicen una conducta que teóricamente no les pertenece.

En este caso se les está quitando la posibilidad de expresarse y desahogarse. Por otra parte, se está considerando también el llorar como algo malo o como una conducta que nos hace débiles,cuando llorar no es algo malo, es una expresión de nuestras emociones y por tanto algo que puede mostrar por igual ambos sexos.

9. Pagar menos en la discoteca por ser mujer

Esta conducta puede parecer que favorece a las mujeres, pero realmente el mensaje que se está transmitiendo es que las mujeres son el reclamo para que vengan los hombres, su función es atraer a los hombres a las discotecas. También podríamos considerar micromachismo cuando las discotecas son menos estrictas con las mujeres, es decir, controlan menos su edad para poder entrar o su vestuario, les ponen más facilidades para que puedas acceder.

10. Diferencia entre uniformes con falda para mujeres y pantalón para hombres

Otro micromachismo común que observamos tanto en el contexto escolar como en el laboral es diferenciar el uniforme en: falda para las mujeres y pantalón para los hombres. Estamos otorgando una pieza de ropa según el sexo, es decir, estamos delimitando su utilización. Del mismo modo, vemos cómo en general las mujeres pueden llevar pantalones pero no está bien visto que los hombres lleven falda ya que se define como una pieza de vestir femenina y más “sexy”, que solo es propia de la mujer.

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11. “El hombre malo” y “la mujer buena”

Esta distinción es muy común verla en películas, series o libros, donde la historia cuenta cómo “el chico malo” y “la chica buena” terminan juntos. Vemos como ser “el chico malo” no se considera negativo, sino todo lo contrario, será el protagonista de la película, el más fuerte, el rebelde, que no sigue las normas, el más popular… En cambio el papel de la chica perfecta lo representará una chica buena que estudia, que sigue todas las normas, que no hace nada malo. Estas diferencias también la observamos en el contexto publicitario donde las figuras que venden son “el hombre malo” “el malote” y “la mujer buena”.

12. Preguntar a la mujer cuándo será madre

Otro micromachismo consiste en solo preguntar a la mujer cuando va a ser madre y no hacerlo a los hombres, ya que estamos dando por supuesto que las mujeres siempre deben querer ser madres. Además, a veces, esta pregunta también puede ir con segundas, dado que más que preguntar se expresa como una crítica por no haberlos tenido aún.

13. Preguntar a la mujer si ya tiene novio

Al hacer este tipo de preguntas, a parte de asumir que le gustan los chicos, estamos dando a entender que necesita de un hombre para ser feliz, para poder vivir bien, para poder ser madre o para comprarse una vivienda. Aún hay tendencia a concebir como un fracaso o como algo negativo que una mujer no consiga marido, es una “solterona”. En cambio el hombre soltero se define como alguien libre, que consigue a todas las mujeres que quiere y que es decisión suya no comprometerse.

14. Diferenciación de juguetes según el sexo

Otra diferencia que observamos entre el sexo femenino y el masculino son los distintos juguetes que se les compran a cada uno. Hay tendencia a regalar a los niños coches, juegos de construcción, en definitiva juguetes más de acción y a las niñas cocinitas, muñecos, juegos para peinar o maquillar, juguetes más relacionados con el cuidado y el autocuidado. Así estamos asumiendo las prefrencias de cada sujeto según su sexo, cuando sería mejor dejar escoger al niño que es lo que le gusta

15. No estar bien visto que, en una pareja, la mujer gane más dinero que el hombre

Este pensamiento que afirma que el hombre debe tener mayor sueldo y aportar más dinero que la mujer al hogar, es discriminativo para el sexo femenino, ya que se entiende que aportar dinero a casa es una muestra de poder y como tal no puede ser ella quien lo haga. Por otra parte, también se le está otorgando mayor presión al hombre para que gane más dinero y pueda ser “el hombre de la casa".

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