Cultura

Los 16 mejores cuentos Bolivianos (historia, origen y significado)

El folclore de una nación también se encuentra presente en los cuentos que se originan en sus calles. Una selección de los más célebres de Bolivia.
Cuentos bolivianos

Los cuentos populares de los países son parte de la identidad de las personas que residen allí, convirtiéndose también en uno de los principales pilares de la cultura local. Desde narraciones sobre los hechos heroicos de distintos personajes hasta mitos que se han construido de generación en generación, enorgulleciendo a los lugareños y atrayendo a turistas. Hoy te traemos una selección de los cuentos bolivianos más célebres.

Grandes cuentos bolivianos más populares

Como resultado de esa inspiración tradicional, en este artículo traemos a continuación los mejores cuentos de Bolivia y el significado que se oculta tras estos.

1. El carretón de la otra vida

Esta leyenda tiene lugar durante las noches en las localidades de Sur y Chilchi donde los lugareños aseguran escuchar el chirrido de los ejes de una carreta y el estridente sonido de un látigo en el aire, desequilibrando la paz de todos y sumiéndolos en un estado de terror. Incluso algunos aseguran escuchar el lamento lúgubre del carretero.

‘Si al rasgar el cielo un relámpago el campo se iluminaba súbitamente y el cuitado viajero tenía tiempo y valor para echar un vistazo, la figura del carretón fantasma se esforzaba apenas, como hecha con líneas ondulantes imprecisas’.

Los curiosos que se asomaban a las calles tras escuchar estos ruidos sobrenaturales, pudieron percibir con total espanto que la carreta iba conducida por un esqueleto portando una hoz o un látigo, de expresión maligna con llamas en sus cuencas al igual que los caballos con cuernos que la halaban.

2. La Cueva del Diablo de Potosí

Con su nombre lo indica, es una cueva por la cual se dice que el diablo dejó sus huellas, ya que existen extrañas marcas oscuras que adornan las piedras de la misma. Esta se encuentra en Villa Imperial. La leyenda cuenta que esto se originó debido a un jinete que parecía poseído, pues tomaba la vida de los hombres sin piedad y sin motivo alguno, por lo que los Jesuitas tomaron acción para expulsar al maligno que habitaba en este.

‘Colocado el santo y puesta una gran cruz en la cueva mayor nunca más se experimentó otra desgracia, y desde entonces tiene esta Villa gran devoción a San Bartolomé y cada año van españoles e indios a celebrar su fiesta con gran solemnidad’

Cueva diablo

3. Chiru Chiru

Chiru Chiru era conocido por ser un ladrón escurridizo que vivía en una cueva y solo salía para entregar a los pobres lo que tomaba y por ello gozaba de la protección de la Virgen de Candelaria. Se dice que un día un minero encontró a este joven y este intentó robarle, pero el minero logró herirlo de gravedad. Cuando volvió con apoyo para buscar al ladrón, encontraron su cadáver junto a una imagen de la Virgen pintada en la pared.

La leyenda afirma que la Virgen, al ver al ladrón intentar robar al pobre minero, lo desamparó y la muerte fue su castigo.

4. Las plagas de Huari

Este cuento relata como el semidiós ‘Huari’, que era también temido por creer que era un monstruo, intentó castigar a los Urus por adorar a Pachacamaj. Por lo que les manda una serie de 4 plagas para que se arrepientan y dejen de alabarlo. Envía a víboras, lagartos, hormigas y sapos para que destruyan toda la ciudad pero no logra su cometido gracias a la intervención de una ñusta, quien convierte a las plagas en arena y piedra.

Más adelante, la ñusta sería también llamada como la Virgen del Socavón, dando pie para las celebraciones del Carnaval de Oruro para los locales y los cristianos.

5. Isireri

Esta historia se ubica en la provincia de Moxos, donde un niño de 9 años llamado Isireri, acompañó un día a su madre a lavar ropa en un yomomo, al caer la noche y terminar con su labor, la madre llama a Isireri para volver a casa pero no lo encuentra por ningún lado, hasta que escuchó cómo clamaba por ella desesperado en el fondo del yomomo. Pero de pronto ya no escuchó nada. En un intento por traerlo de vuelta pidió ayuda a los lugareños, quienes quedaron atónitos ante lo que veían.

Lo que una vez fue el pantano, se estaba llenando de agua cristalina para convertirse en un lago. Lamentablemente, el pequeño nunca apareció y, como conmemoración, el jefe de la tribu bautizó el lago con su nombre. Se cuenta que desde ese día, el niño se convirtió en un ‘jichi’ (espíritu protector) en forma de anaconda. Actualmente se puede visitar este lago en la provincia de Moxos.

6. La fuga frustrada de Nina-nina

Esta es una tradición oral entre los lugareños de Oruro y pertenece a la serie de leyendas sobre el Carnaval del mismo. Este relata el destino de Anselmo Belarmino, conocido como el ladrón de Nina-nina, un sábado de carnaval en el año 1789. Después de orar a la Virgen de la Candelaria en un lugar casi abandonado que él solo conoce, fue a visitar a su enamorada Lorenza a escondidas, ya que su padre les había negado el derecho a casarse. Entonces decidieron escapar juntos.

Sin embargo, el padre descubre las intenciones de los jóvenes y, para impedirlo, discute con Anselmo y lo hiere de gravedad, llevándose a su hija. Moribundo, el ladrón dice ver a una joven hermosa que lo ayuda a ir al hospital. Una vez recuperado decide confesarse al cura local y mostrarle dónde se encuentra la imagen de la Virgen y se dice que de allí comienza la devoción a la Virgen del Socavón.

7. Tributo a la mina

Se dice que existe una ley no escrita entre todos los pobladores de Bolivia según la cual, todo aquel que entre a un cerro debe dar tributo al tío, tanto los paisanos como los mineros. Esta historia tiene lugar en Mina Kerusilla cerca de Casia, una de las más difíciles de encontrar, pues está rodeada por dos cerros y atravesaba un riachuelo del río Kanki donde afirmaban que se podían encontrar pepitas de oro

Un hombre que siempre se encontraba por la zona, recibía a los cansados mineros de sus jornadas y agradecían que les ‘salvara la vida’ con comida y agua fresca. Cuando los trabajadores le preguntaban por qué no se iba del cerro, este contestaba:

«El cerro, para largar todo el oro, solo pide una fanega de Quinua. Cada grano representa una persona.» Es decir, necesitaba el equivalente de personas por cada grano de arena para obtener el oro. Por ello dice que esa misteriosa mina nunca será encontrada y quienes se acerquen recibirán el ataque de cóndores y una ilusión interminable de que están cerca pero nunca podrán llegar y de ello también se asegura el tío que resguarda su mina y el oro en ella.

8. El Jichi

Los nativos llevan consigo la cultura milenaria de sus antepasados, sobre todo el respeto y la creencia por seres naturales que están en el mundo para guiarnos y cuidarnos. Y esta historia es una de ellas. Se dice que el Jichi es una criatura cambia forma, proveniente de la cultura Tucano, quienes a su vez son los descendientes de los Arawak y siendo su forma más común la de una serpiente que ronda por las tierras bajas de Bolivia.

Cuentan los lugareños que este guardián vive en los ríos, pozos y lagos de toda Bolivia vigilando el cuidado de la naturaleza. Incluso se afirma que, como castigo a los daños que hacen a la madre tierra, el Jichi se va de esas aguas y deja a su paso una terrible sequía. Es por ello que hay que rendirle tributo.

También se cuenta que si una persona se encuentra cara a cara con la serpiente, esta te roba el alma y deja a una persona vacía, agresiva e incontrolable que ya no pertenece al mundo de los vivos.

9. La leyenda de la cantuta

Se dice que una vez existieron dos grandes y poderosos reyes en las tierras del Collasuyo que formaban parte del imperio Inca, estos eran Illimani (rey del sur) e Illampu (rey del norte). Sus tierras eran abundantes, ricas y prósperas por igual, pero con el paso del tiempo la avaricia y la envidia despertó en el corazón de los líderes y decidieron conquistar la tierra del otro.

Ambos reyes tenían sus hijos: Astro Rojo (hijo de Illampu) y Rayo de Oro (hijo de Illimani) quienes, aunque eran de corta edad, eran sumamente diferente a sus padres, ya que en ellos imperaba el deseo de convivir en paz. Sin embargo, luego de la despiadada lucha entre los reyes, ambos obligaron a sus hijos a realizar un juramento de venganza contra su enemigo y como líderes de su nación, no podían negarse.

Así inició una nueva lucha entre los hijos de los reyes, quedando ambos heridos de gravedad y arrepentidos, pero en lugar de maldecirse, ambos se pidieron perdón y murieron abrazados en un acto de reconciliación. Conmovida, Pachamama clamó que castigaría a los padres por obligar a sus hijos a un acto tan vil, convirtiéndolos en montañas con nieve.

De las lágrimas de culpa de ambos reyes, la tierra comenzó a fertilizarse, brotando una hermosa flor tricolor (amarillo, rojo y verde) que se llamaría cantuta y convertiría más adelante en la flor nacional de Bolivia y Perú, así como en un simbolo de la paz de esas tierras.

Leyenda Cantuta

10. El guajojó

Los locales que viven en las zonas del Amazonas cuentan que cada atardecer se escucha el desgarrador canto de un ave conocida como guajojó, un llanto tan desconsolador y horrible que puede dejar a una persona al borde de la locura. La leyenda cuenta que esta ave fue antes una mujer, hija del cacique de su tribu, que se enamoró de un hombre de sus tierras, el problema era que este no era digno para desposarla y quedarse con el trono, según el cacique.

Así que valiéndose de sus dotes de hechicero, asesinó al pretendiente de su hija. Ella, sospechando que algo había sucedido, entró en una cólera incontrolable al ver lo que su padre había hecho. Lo amenazó con denunciarlo a la tribu, pero él fue más rápido y la transformó en un ave horrenda para evitar el castigo. Desde entonces el guajojó canta por el lamento de la pérdida de su amor.

11. El origen de maíz

Esta es otra historia trágica de amor que es muy bien conocida en todo el país. En la región de Kollana (actualmente Collana, perteneciente al Departamento de La Paz) existía una joven pareja de tribus diferentes. Huayu era un hombre perteneciente al ayllu de los Chayantas y su esposa Sara Chojllu era de al ayllu de los Charcas. La costumbre de estos tiempos era enfrentarse en un torneo llamado champamackanacus, que servía para aliviar la tensión entre ambos bandos y ver cuál era el más digno.

Llegado el día, la esposa imploró a Huayu que no fuese a la pelea pero este se negó, ya que eso sería deshonroso. En lugar de quedarse tranquila y proporcionarle piedras (instrumento de pelea), ella lo sigue para tratar de detenerlo. Sin embargo, en medio de la batalla, una flecha se disparó sin norte (instrumento que utilizaba el otro bando), impactando en su corazón y matándola al instante.

Se dice que falleció con una sonrisa en su rostro. Al verla, Huayu rompió en un llanto tan profundo que fecundó la tierra donde estaba la tumba de su esposa y de la cual brotó una extraña planta con hojas en forma de lanza y tan verdes como los ojos de Sara. Incluso parecía traer su misma vestimenta amarilla.

12. La leyenda de la Tuna

En su deseo de explorar tierras desconocidas de su dominio, la máxima autoridad Inca ordenó a su mejor guerrero, Apu, ir en una expedición a traer nuevos ingredientes culinarios y un reporte de las tierras. Sin embargo, debía tener cuidado pues se decía que existía una enorme serpiente que devoraba sin contemplación a todo aquel que se acercase a las tierras lejanas.

Honrado con tal petición, Apu, el valiente guerrero formó un grupo de 30 hombres para la travesía, pero una vez que llegaron al lugar, la serpiente fue más astuta y descubrió sus intenciones, así que los hechizó para comérselos. Aun así, el guerrero más fuerte llamado Chunta, logró recuperar sus sentidos e incendió la cueva antes de abandonarla.

Creyéndose a salvo, corre hacia una altiplanicie pero la serpiente lo alcanza y es entonces cuando ocurre algo milagroso. Wiracocha, conmovido, envía al dios Pachani Uruni para proteger al guerrero. Este logra transformar al hombre en un cactus enorme que logra atrapar a la serpiente y revivir a sus compañeros. Estos lograron llevar la cabeza de la serpiente para que ya no causase más preocupación y un gajo de la planta que los salvó y que posteriormente floreció en sus tierras.

13. Leyenda chiriguana

Este mito originario de los churuguaros, pertenecientes a la etnia tupí-guaraní y habla sobre la creación y la destrucción, el bien y el mal. Comienza con dos hermanos, Tumpaete y Aguaratumpa. Este último poseía una gran envidia hacia su hermano por la creación que había hecho, los humanos, y para vengarse, aprovechó un descuido del Dios y envió un gran incendio que quemó todo los pastizales y bosques.

Tumpaete les aconsejó que se fuesen a las riberas del río donde podrían cultivar. Sin embargo, Aguaratumpa envió esta vez un torrencial de agua que se convertiría en un diluvio del que nadie podría salvarse. Rendido ante el destino, el Dios le habló a sus hijos sobre su inminente muerte pero también les dijo que su raza podría sobrevivir si elegían al niño y a la niña más fuerte, hijos de la misma madre para esconderlos en un mate gigante y así repoblar algún día la tierra.

Con el tiempo y la naturaleza volviendo a la normalidad, los niños encontraron a Cururu, un enorme sapo que les enseñó el fuego y a sobrevivir hasta que fueron adultos y pudieron devolver la vida a los churuguaros.

14. La leyenda del Locoto

Se dice que un gobernante del Imperio Quechua tenía su palacio cerca del patio de viudas, ya que deseaba proteger a todos los huérfanos de su reino. Un día encontró a un alegre y vivaz niño llamado Locoto que robó el corazón del Inca y lo invitó a vivir con él, desencadenando la envidia de las esposas ya que veían que el rey nunca trataba con tanto amor y devoción a sus propios hijos.

Por ello idearon un plan para deshacerse del niño antes de que lo declararan como heredero. Un día, cuando el Inca salió sin el niño, las esposas encargaron a un arriero aymará que desapareciera a Locoto. Cuando el Inca volvió y no encontró al niño, las esposas en llanto fingido le dijeron que este se había caído por un barranco donde aún se podía ver sus ropas y huesos.

Desesperado, el rey ordena que traigan sus restos y al verlos no se percata del engaño sino que se sume en el lamento y se encierra en su habitación sin comer y beber, hasta que un día observa a la planta que estaba enredada en las ropas del niño y decide comer sus frutos que desata en él un ardor incontrolable que solo calma con chicha pero que después desencadena una necesidad inhumana por comer.

Así los súbditos siembran esta misteriosa planta, pues el rey no quería comer otra cosa que no fuese sus frutos a los que llamaba Locoto en honor a su hijo muerto. Con el tiempo, se retiró y dejó el reino en manos de su hijo mayor para esperar la muerte. Sin embargo, un día llegan los chasquis con noticias terribles sobre un poderoso ejército comandado por un feroz guerrero dispuesto a conquistar el imperio.

Dicho y hecho, se exigió luego la presencia del rey pues era la tradición el asesinar al Inca cuando éste perdía su territorio. Él mismo se vistió con la típica vestimenta elegante para los muertos dispuesto a aceptar su destino. Sin embargo, la muerte no llegó. En su lugar, el guerrero tomó las manos del rey y se hincó a sus pies diciendo que él era Locoto. Así ambos lograron gobernar el Imperio Inca hasta su desaparición por los españoles.

Leyenda Locoto

15. La leyenda de la Pachamama

Esta es quizás la leyenda de amor más tradicional y antigua de todas. Se dice que hace millones de años, los hermanos dioses Pachacamac (el dios creador del mundo) y Wakon (el dios del Fuego y del Mal) se enamoraron de una misma joven llamada Pachamama (madre tierra), pero sería el dios del cielo quien desposara a la joven y con quien tendría dos hijos, los gemelos Wilka.

Wakon, sin embargo, no aceptó este destino y, en reproche, desencadenó diversas catástrofes en la tierra. Para evitarlo, Pachacamac bajó a la tierra donde lo enfrentó y derrotó para posteriormente gobernar el mundo junto a su esposa e hijos como seres mortales, hasta el día de su trágica muerte donde se ahogó y se convirtió en una isla, dejando al mundo sumido en la oscuridad.

Al ver esta oportunidad, Wakon se transformó en un hombre que les prometió una solución para todos. Un día, envió a los gemelos por agua para quedarse a solas con Pachamama e intentar seducirla. Pero al no lograrlo, la asesinó y su espíritu entonces se convirtió en la Cordillera de los Andes.

El ave que anuncia la salida del sol, Huaychau avisó a los gemelos del destino que había sufrido su madre y les aconsejó que fueran a la cueva para atar a Wakon y escapar. Lo hicieron y en el camino se encontraron con la zorra Añas quien los reguardó en su madriguera y les ayudó a tender una trampa a Wakon que, al caer en esta muere ocasionando un gran terremoto.

Conmovido por lo sucedido, Pachacama envió una soga para traer a sus hijos junto a él, convirtiéndolos en el sol y en la luna, de manera que la tierra nunca quedase en penumbras, mientras que Pachamama se quedó en el mundo terrenal protegiendo a la naturaleza.

16. La iglesia del Diablo

Esta controversial iglesia se encuentra cerca de Oruro, en el pueblo de Belén, y se dice se formó tras un trato que hizo el diablo con los pobladores para ver quién podía terminar más rápido una iglesia. Más específicamente antes de que el gallo cantase y si él resultaba vencedor, podría gobernar sin oposición alguna.

Aceptaron el trato pero pronto se darían cuenta de su error al subestimar el poder del diabl. Entonces, avecinando la derrota, los lugareños se pusieron a rezar. En medio de este, un ángel bajó para ayudarlos, escondiendo la última piedra que el diablo necesitaba para edificar su iglesia y así los pobladores pudieron terminar su iglesia antes que el maligno.

Hasta ahora, ambas iglesias permanecen; una terminada y la otra con la punta por finalizar. Se dice que nadie podrá terminar de construirla pues la punta siempre se caerá.

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