¿Qué es la frigidez? Causas, síntomas y posibles tratamientos

Hablamos sobre la incapacidad para obtener placer durante las relaciones íntimas.
Frigidez

¿Sabes qué es la frigidez? La frigidez implica falta de disfrute o placer en las relaciones sexuales. Esta alteración, que puede afectar a hombres y mujeres, aparece especialmente en el sexo femenino, afectando a una de cada diez mujeres.

En este artículo conoceremos qué es la frigidez y en qué se diferencia de otras alteraciones o disfunciones sexuales. Además, explicaremos cuáles son sus causas más frecuentes, síntomas y posibles tratamientos.

¿Qué es la frigidez?

La frigidez es un término que se utiliza para describir aquellos casos de mujeres que no disfrutan con las relaciones sexuales. Muchas veces se utiliza de forma peyorativa, aunque en el presente artículo nos limitaremos a usar el término para hacer alusión a esta ausencia de placer femenino durante las relaciones sexuales (sin ninguna connotación positiva o negativa).

La frigidez, en realidad, es una alteración que se puede manifestar también en los hombres, aunque es mucho menos frecuente. Es por ello que en el presente artículo trataremos exclusivamente la frigidez femenina.

Por otro lado, aclarar que la frigidez implica una imposibilidad de disfrutar en las relaciones sexuales (porque la mujer no siente placer), y que eso puede llevar a que la propia mujer sienta una falta de deseo sexual (pero esa falta de deseo sería la consecuencia de la frigidez, no la frigidez en sí).

Así, las mujeres que presentan frigidez no disfrutan durante el sexo (porque no sienten placer sexual); esto se traduce también en una ausencia de sensaciones eróticas durante las relaciones sexuales (ya sea en la etapa preliminar del sexo, durante la penetración, etc.).

En algunas ocasiones, las mujeres que presentan frigidez, tampoco sienten placer durante la masturbación (aunque es menos frecuente). La frigidez puede aparecer en diferentes momentos de la vida; si se manifiesta desde que la mujer empieza a mantener relaciones sexuales, hablamos de una frigidez primaria o total; si, en cambio, aparece más tarde, hablamos de una frigidez secundaria o parcial.

Diferencias entre la frigidez y otras disfunciones sexuales

Antes de profundizar en las causas, síntomas y tratamientos de la frigidez femenina, vamos a aclarar qué no es la frigidez. Debemos saber diferenciar la frigidez de:

1. Dispareunia

La dispareunia implica un dolor durante las relaciones sexuales (concretamente, durante el coito). Puede aparecer en hombres y en mujeres, aunque es más frecuente en mujeres.

2. Vaginismo

El vaginismo es una disfunción sexual que implica que la penetración resulte complicada, ya que los músculos pélvicos de la mujer se contraen de forma involuntaria. Pero no tiene nada que ver con la frigidez.

3. Anorgasmia

La anorgasmia femenina implica que la mujer no llegue a conseguir el orgasmo durante la masturbación o las relaciones sexuales; sin embargo, sí siente placer (en la frigidez, no). Se trata de un trastorno más frecuente que la frigidez, y no deben confundirse.

4. Deseo sexual hipoactivo

El deseo sexual hipoactivo implica la reducción (o ausencia) del deseo sexual. Aunque la frigidez pueda conllevar esta falta de apetito sexual (por la imposibilidad de sentir placer durante las relaciones sexuales), en realidad son cosas diferentes.

Causas

Las causas que pueden originar frigidez femenina son diversas. Como veremos, estas pueden ser orgánicas, hormonales, psicológicas, sociales… Algunas de las más frecuentes son las siguientes.

1. Sucesos traumáticos

Estos ocurren especialmente en la infancia; por ejemplo situaciones de abuso sexual o psicológico, traumas, maltrato, etc. Un suceso así puede provocar frigidez en la edad adulta.

2. Problemas en la relación de pareja

Cuando existen problemas en la relación de pareja (se entiende, la pareja con la que la mujer presenta frigidez), es probable que el terreno sexual también se vea resentido. Al final la cualidad del sexo, en gran medida, refleja el estado de la relación.

En definitiva, si una pareja está pasando por una mala época, pueden aparecer síntomas como la frigidez (en ambos sexos).

Los problemas en la pareja, a su vez, pueden estar causados por múltiples razones: falta de sentimientos correspondidos, desenamoramiento, falta de comunicación, celos, infidelidades, etc.

3. Falta de confianza

La falta de confianza en una misma y las inseguridades personales son otras posibles causas de la frigidez femenina. A su vez, esta falta de confianza puede estar originada por otros factores (factores temperamentales o de personalidad, relaciones sentimentales tóxicas, abandonos, etc.).

4. Alteraciones hormonales

Algunos problemas hormonales también pueden ser la causa de la frigidez. Estos problemas se traducen en desequilibrios en los niveles de ciertas hormonas, por ejemplo, y pueden estar ocasionados por la toma de fármacos anticonceptivos.

5. Enfermedades

Ciertas enfermedades pueden ocasionar la frigidez, como por ejemplo diabetes o esclerosis en placas.

6. Educación estricta

Haber recibido una educación estricta (o excesivamente religiosa), sumado a otros factores, puede ser otra de las causas de la frigidez. Muchas veces este tipo de educación puede desarrollar sentimientos de culpabilidad en las mujeres ante el hecho de mantener relaciones sexuales.

7. Torpeza de la pareja sexual

Si el compañero o compañera sexual actúa con torpeza o no sabe cómo actuar durante la relación sexual, esto también puede favorecer la aparición de frigidez de la mujer.

8. Ciertos fármacos

Algunos fármacos como antidepresivos o somníferos pueden alterar el funcionamiento sexual de la mujer (afectando también su deseo y disfrute durante las relaciones sexuales).

Síntomas

Como hemos visto, el síntoma principal de la frigidez es la ausencia de disfrute o placer durante las relaciones sexuales. Así, el sexo, no es que sea doloroso (como en la dispareunia), sino que sencillamente no produce placer ni a nivel psicológico ni sexual.

Además de este síntoma principal, y dependiendo del grado e intensidad de la alteración, pueden acompañar la frigidez otros síntomas como: malestar en la pareja, inseguridades, ansiedad, miedos, rechazo del contacto interpersonal, aislamiento, culpabilidad, etc.

Posibles tratamientos

Cuando estamos ante un caso de frigidez, es importante acudir a un especialista, ya sea un médico, ginecólogo/a, etc., para poder descartar causas orgánicas. Una vez descartadas causas orgánicas, podemos acudir a un terapeuta sexual o de pareja (psicólogo/a) que nos ayude a determinar las causas de este trastorno.

Por suerte, la frigidez suele ser temporal y es una alteración tratable. Así, siempre que deseemos cambiar la situación (y cuando la frigidez realmente suponga un problema para nosotros/as), la terapia puede irnos bien.

La terapia psicológica es especialmente útil cuando estamos ante una frigidez originada por causas psicológicas (por ejemplo bloqueos emocionales, ansiedad, problemas de pareja...). Durante la terapia pueden conocerse muchos factores que, indirecta o directamente, pueden estar influyendo en el mantenimiento de la frigidez.

Además, como la frigidez suele tratarse de un problema de dos (no un “problema” único de la mujer), será beneficioso conocer las dinámicas de pareja, maneras de relacionarnos con el otro/a, grado de confianza, comunicación, etc., para saber qué es lo que no está funcionando en la relación de pareja. Durante la terapia, se pueden optar por técnicas cognitivo-conductuales (reestructuración cognitiva, por ejemplo).

Referencias bibliográficas

  • American Psychiatric Association –APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.

  • Caballo, V. (2007). Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos. Vol. 1. Trastornos por ansiedad, sexuales, afectivos y psicóticos. Siglo XXI. Madrid.

  • Carrobles, J.A. y Sanz, A. (1991). Terapia sexual. Fundación Universidad-Empresa, Madrid.

  • Sánchez, F.S. (2010). Deseo sexual hipoactivo femenino: una propuesta de intervención médica. Revista Internacional de Andrología, 8(1): 21-27.

Laura Ruiz Mitjana (Barcelona, 1993) es graduada en Psicología por la Universitat de Barcelona, con Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universitat Autònoma de Barcelona. Se especializó en Trastornos del Neurodesarrollo. Actualmente trabaja como Psicóloga infantil en la Associació Catalana del Síndrome X Frágil y es redactora de contenidos de psicología y neurociencias en portales como AZSalud y Psicología y Mente.