Los 20 tipos de delirios (y sus características)

Una de las características de que existe una seria alteración en la cognición de las personas.
Tipos de delirios

Hemos escuchado muchas veces ‘no sé de qué estás hablando, seguro estás delirando’ o ‘anoche estabas delirando por la fiebre, decías cosas sin sentido’.

Y si bien la distorsión del sentido de la realidad en ciertas ocasiones puede denominarse como una forma coloquial de ‘delirio’, la realidad es que esta característica patológica es más significativa de lo que podemos imaginar. Su aparición siempre es un sinónimo de la existencia de una alteración del estado mental de una persona, la cual puede estar sufriendo de un trastorno o enfermedad psicológica.

Es muy común, sin embargo que, al estar sometidos a grandes niveles de tensión, ansiedad o estrés la realidad del entorno se desenfoque ante nuestra percepción e incluso podemos sentir una incomodidad que nos inquieta y nos hace creer que algo no anda bien. Por lo que podemos sentir que alguien nos observa con insistencia o escuchamos que hablan de nosotros en un lugar, cuando esto no sea en absoluto cierto.

Pero cuando estos pensamientos se hacen cada vez más presentes e insistentes, es posible que pasen a ser parte de la normalidad del día a día y es ahí, cuando todo se vuelve más preocupante. ¿Por qué razón? Lee el siguiente artículo para descubrirlo, hablaremos sobre el delirio, sus tipos y qué es lo que caracteriza esta alteración cognitiva.

¿Qué son los delirios?

Se trata de una alteración de las capacidades mentales, y cuando ocurren la persona experimenta falsas creencias y pensamientos fijos que la persona percibe como verídicos y se convence de ellos con fervor, a pesar de que estos tengan una concepción errónea. Esta creencia es tan fuerte y arraigada que, no se les puede convencer de lo contrario, incluso si se tiene evidencia al respecto, ya que simplemente se les hace imposible hacerlo.

Lo cual genera percepciones confusas sobre el entorno donde se encuentra, así como las intenciones de las personas o su propia situación actual. Por lo que es común ver a una persona con delirios perder el control de sus emociones de forma drástica, tener cambios abruptos en su conducta y disminución de la consciencia.

El origen de los delirios

El psiquiatra y filósofo Karl Jaspers fue el primero en identificar esta alteración, la cual, a pesar de su gravedad y de su sintomatología patológica, no es considerada como parte de los trastornos mentales, sino como un síntoma propio dentro de estas. Especialmente aquellas relacionadas con los trastornos psicóticos, de la personalidad o del estado de ánimo, en donde su presencia puede alterar la gravedad de los mismos.

Aunque también puede ser causada por otros factores que afectan las capacidades mentales de la persona, como lo es una enfermedad crónica, desequilibrio metabólico, intoxicación por alcohol o sustancias psicoactivas, infecciones o reacciones negativas a medicamentos.

La aparición de los delirios suele ser instantánea y tener una duración entre horas o días, con una intermitencia de descansos sin presentar ningún síntoma. Los mismos además pueden fluctuar en el transcurso del día, pero tienden a agravarse en horas de la noche o cuando las personas se ven expuestas a ambientes o situaciones poco conocidas.

Tipos de delirios y sus características principales

Conoce a continuación cuáles son estos delirios y por qué tienen una caracterización asociada a ciertos trastornos psicológicos o psiquiátricos.

1. Según su forma

Estas se caracterizan por la comprensibilidad de las ideas y pensamientos que tiene la persona.

1.1. Delirio primario

Es también llamada como ideas delirantes, las cuales aparecen de manera repentina y brusca en la cognición de la persona, son originales y psicológicamente incomprensibles. Pero permanecen con una convicción firme y segura.

1.2.. Delirio secundario

Estas en cambio sí pueden tener cierto grado de comprensión psicológica, ya que aparecen para darle un sentido o explicación a un evento anormal experimentado, por ejemplo, una alucinación, un estado de ánimo alterado o un comportamiento inusual. Es también conocido como ideas deliroide.

2. Según su sintomatología

En esta clasificación podemos apreciar la gravedad de la influencia del delirio en la actividad de la persona.

2.1. Delirio hiperactivo

Es el más común de los delirios, además de ser el más fácil de apreciar ya que presenta una serie de comportamientos y cambios alterados en la persona. Comprende agitación nerviosa, inquietud, ansiedad, cambios drásticos en el humor, negativa a ser ayudado y en algunos casos, presencia de alucinaciones.

2.2. Delirio hipoactivo

Al contrario que el caso anterior, en este tipo de delirio los síntomas se presentan como una inactividad permanente, en la cual se reducen los movimientos, sensación de aturdimiento, letargo, somnolencia anormal y actividad psicomotora reducida en general.

2.3. Delirio mixto

En este tipo existen sintomatologías tanto del delirio hipoactivo como del hiperactivo, por lo que la persona puede pasar de un estado a otro de manera recurrente.

3. Delirios primarios de Jasper

Estas son las categorías que el psiquiatra realizó acerca de los delirios según su forma de ser percibidos.

3.1. Intuición delirante

Conocida también como idea delirante primaria (relacionada a las ideas delirantes) en la cual el pensamiento tiene un significado único y muy personal para la persona. Este conocimiento es generado por sí misma, sin ninguna referencia previa y aparece de manera repentina.

3.2. Percepción delirante

Esta no es más que la reinterpretación alterada de una percepción común y normal. Otorgándole un significado por completo distorsionado e irreal, que solo la persona con el delirio puede conocer.

3.3. Atmósfera delirante

En esta la alteración subjetiva se le otorga a un entorno o lugar, el cual la persona con delirio aprecia como inquietante e incómoda, ya que algo ha cambiado en ella de manera irreversible y amenazante.

3.4. Recuerdo delirante

Ocurre a nivel de la memoria propia de la persona delirante, la cual cambia, reorganiza y altera un recuerdo real de una forma distorsionada a como ocurrió en realidad. También se puede apreciar en este estado que, la persona tenga de pronto un recuerdo repentino que no es más que una invención delirante.

4. Según su contenido

Estos tipos son los más frecuentes en las personas y se componen por el tipo de ideas fijas que tiene la persona.

4.1. Delirio paranoide

Este es uno de los delirios más comunes de todos y se trata en esencia de que la persona cree firmemente que está siendo el objetivo de una persona o un grupo de personas, cuyas intenciones son causarle daño, bien sea a nivel físico, emocional o psicológico. Un ejemplo clásico de esto es cuando una persona en reiteradas ocasiones manifiesta que alguien quiere matarlo.

4.2. Delirio de grandeza

Este es muy común en personas con egocentrismo, en la cual tienen la idea excesiva de poder, donde la persona tiene una confianza y valoración propia desmedida de sus habilidades (autoimpuestas) y su influencia en los demás.

4.3. Delirio de persecución

Es parecida al delirio paranoide, pero en esta la persona está convencida de que alguien está persiguiéndola o se está confabulando contra esta para ocasionarle algún daño. En la misma pueden ‘identificar’ la situación o las personas conspiradoras o por otro lado, creer que lo están espiando a través de dispositivos.

4.4. Delirio de referencia

En este tipo de delirio la persona cree que algunos acontecimientos o acciones de los demás tiene que ver con ellos de manera directa o están implicados en cierto grado, pero no necesariamente se los dicen de forma directa, sino que pueden estarse comunicando con mensajes ocultos.

4.5. Delirio celotípico

Es la creencia firme y exagerada de que la pareja está siendo infiel, por lo que busca cualquier mínimo indicio de esto. Por lo cual se atribuye la responsabilidad justificada de buscar ‘evidencias’ que lo prueben, llegando a considerar cada acto como una muestra de la infidelidad.

4.6. Delirio de control

También llamado delirio de ser controlado, es la creencia fija de que la persona está siendo utilizado por alguien más. Por lo que puede experimentar sus sentimientos, comportamientos, actitudes y pensamientos como no propios, excusándose de cambios repentinos y extremos de ello, ya que es la voluntad de otro ser.

4.7. Delirio somático

Como su nombre lo indica, la persona tiene la idea obsesiva de tener algún tipo de complicación médica o una imperfección física que le afecta gravemente y no pueden aceptar la explicación de que dicha condición no se encuentra presente, por más evidencia que se les proporcione.

4.8. Delirio erotomaníaco

Aquí, la persona tiene la cognición de que existe alguien que está locamente enamorado de él, que lo observa, lo persigue y lo incita para llamar su atención y aceptar su amor. Por lo general, esta idea se tiene con un personaje famoso o de gran estatus.

4.9. Delirio metacognitivo

Esta es una alteración de los procesos de interpretación y razonamiento de sus pensamientos con respecto a la manifestación de los mismos en la realidad. Es decir, que puede justificar que sus comportamientos o ideas no son propias, sino que han sido manipuladas por alguien más.

4.10. Delirio de falsa identificación

También conocido como Síndrome de Capgras, en la cual el individuo no es capaz de reconocer a una persona de su entorno, sino que expresa que dicha persona ha sido reemplazada por un impostor idéntico.

4.11. Delirio de culpa o pecado

Como su nombre lo indica, es la creencia exagerada de responsabilidad atribuida a sí mismo por un evento que, incluso puede no tener nada que ver con él o cuyas consecuencias son mínimas.

Elvira Cuesta

Elvira Cuesta

Psicóloga clínica

Elvira Cuesta (Madrid, 1994) es Graduada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y es Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad de Barcelona. Está especializada en periodismo científico, y es colaboradora habitual en revistas como EstiloNext y AZSalud.