Trastorno esquizoafectivo: ¿qué es y qué síntomas presenta?

En ocasiones las emociones y los pensamientos pueden volverse tan turbios que llegan a afectar nuestra salud mental.
Trastorno esquizoafectiva

Las enfermedades mentales se han convertido en un universo muy amplio que cada día los expertos tratan de conocer a profundidad.

Sin embargo, es tan complejo y global que incluso detectarlo puede convertirse en todo un proceso. Existen algunos trastornos que son fáciles de identificar porque los síntomas que muestran se expresan de una forma alta y clara, discordante con el comportamiento regular de una persona en la cotidianidad ante situaciones de diversos calibres.

Sin embargo, existen otras condiciones mentales que se convierten en todo un reto detectar, como es el caso del trastorno esquizoafectivo. Una enfermedad que se encuentra en medio de las alteraciones emocionales y los síntomas de la esquizofrenia, pero que no termina de inclinarse por completo hacia un solo lado, sino que permanece estático, causando malestares en quien lo padece y desconcierto para los que están a su alrededor.

Es una de las enfermedades mentales menos conocidas de toda y por ello en este artículo hablaremos de todo lo relacionado al trastorno esquizoafectivo y cómo reconocerlo.

¿Qué es el trastorno esquizoafectivo?

Como acabamos de mencionar, es un trastorno poco conocido de las enfermedades mentales porque solo un muy bajo porciento de la población lo posee, además que sus síntomas son similares a aquellos que se presentan en los trastornos de bipolaridad y esquizofrenia.

Este trastorno se manifiesta como una serie de síntomas psicóticos como alucinaciones (visuales y/o auditivas), delirios y cambios bruscos del estado de ánimo (depresión-manía). Pueden manifestarse y evolucionar en distintos niveles según cada persona.

Se distinguen dos tipos de trastorno esquizoafectivo: tipo bipolar (el cual aparece durante un episodio depresivo mayor o maníaco) y tipo depresivo (solo aparece durante cualquier episodio depresivo)

¿Por qué es tan difícil diagnosticarlo?

La prevalencia de este trastorno es de solo el 0.03% de la población mundial, según el DSM-5 (Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales). Pero, además, puede confundirse con un síntoma de otros trastornos, debido a su disparidad a la hora de manifestarse y el grado de afección en cada persona, por lo que es necesario una observación detallada de un especialista sobre el tiempo, duración y manifestación de los síntomas en la persona.

Entre la Esquizofrenia y la Bipolaridad

El trastorno esquizoafectivo se encuentra clasificado dentro de los trastornos psicóticos del DSM-5, compartiendo lugar con el trastorno delirante y la esquizofrenia. Por lo que comparte algunas de las sintomatologías de los mismos, como es el caso de las ideas delirantes o el pensamiento desorganizado por un tiempo mayor a un mes.

Pero, además, se necesita de otro criterio para su diagnóstico, el cual comparte con el trastorno bipolar y es la aparición de un episodio depresivo mayor o maníaco. Aunque este tiene que estar acompañado de los síntomas delirantes previos.

Es decir, es una combinación de algunos síntomas de ambos trastornos (bipolaridad y esquizofrenia). Manifestado por un estado depresivo mayor o maníaco, donde la persona de manera contínua manifieste síntomas delirantes y desorganizados por más de un mes.

Síntomas

Es justamente por su disparidad de síntomas que se combinan en un mismo instante, que es necesario mantener un ojo atento sobre los síntomas que se manifiestan en él. Hay que recalcar que estos aparecen de manera diferente en cada persona y pueden tener mayor inclinación hacia los síntomas psicóticos, como otros a los síntomas maníacos o depresivos.

1. Criterios diagnósticos

Se necesitan de manera estricta que se cumpla con el criterio A de la esquizofrenia: aparición de ideas delirantes, alucinaciones, pensamiento y lenguaje desorganizado por un mes, pero menos de seis meses.

Durante dos semanas de manera contínua deben manifestarse síntomas de alteraciones en la esfera emocional, como un episodio de depresión mayor o de manía. Donde se sigan manifestando de igual manera los episodios delirantes.

2. Signos y síntomas

Estos van a depender del tipo de Trastorno Esquizoafectivo que posea la persona, pero en esencia se tienen los siguientes:

2.1. Episodios delirantes

Creencias desajustadas a la realidad, alteraciones en la percepción del entorno, alucinaciones visuales o auditivas, ideaciones suicidas, ideas paranoides, etc.

2.2. Síntomas depresivos

Tristeza extrema, sentimientos de vacío, desesperanza, desvalorización y minusvalía. Pérdida del interés social y las relaciones afectivas (correspondientes al criterio A del trastorno depresivo mayor).

2.3. Síntomas maníacos

Aumento repentino del estado de ánimo, sensaciones de euforia, energía elevada y motivación a realizar conductas de riesgo que aumentan la sensación de adrenalina. De una manera desequilibrada y peligrosa para la salud integral.

2.4. Pensamiento y lenguaje desorganizado

Caracterizado por una comunicación débil y desequilibrada, no se puede expresar de manera correcta o legible ante los demás, debido a la falta de fluidez y coherencia.

2.5. Afecciones en la esfera social

Las personas con este trastorno tienen problemas graves en el desempeño de sus actividades en el resto de las esferas de su vida: laboral, personal, académica y social. Distorsionando, así, su calidad de vida en general.

3. Diferencias con la Esquizofrenia

Se diferencia mayormente de la Esquizofrenia por:

3.1. El tiempo de duración de los síntomas

En el trastorno esquizoafectivo, los síntomas se manifiestan durante un período igual o mayor de un mes, pero menor a los 6 meses. Mientras que en la esquizofrenia tiene que ser un período de seis meses completos.

3.2. Síntomas emocionales

La aparición de desajustes emocionales lo diferencia de la esquizofrenia, ya que en esta solamente prevalecen los síntomas psicóticos. Mientras que en el trastorno esquizoafectivo, los cambios de humor son esenciales.

3.3. Ausencia de síntomas

En el caso de la Esquizofrenia, suele aparecer delirios tanto visuales como auditivos, sin embargo, en el trastorno esquizoafectivo no se da este último. De igual manera ocurre con el pensamiento desorganizado que no se muestra con tanta gravedad como en la esquizofrenia.

4. Síntomas afectivos

Los cambios bruscos en el estado de ánimo son esenciales a la hora de diagnosticar el trastorno esquizoafectivo. Pues es necesario que ocurra un mínimo de dos semanas donde la persona, además de mostrar los síntomas psicóticos, también muestre una alteración en la esfera emocional.

Pueden manifestarse síntomas de la depresión, concretamente de un episodio depresivo mayor (tristeza, desvalorización, pérdida del interés, etc) o síntomas de hipomanía (euforia, ánimo positivo desbordado e inclinación por las conductas de riesgo).

5. Descuido personal

El desinterés que se muestra durante este trastorno no solo es social sino además personal. Por lo que existe un descuido notable en el área del cuidado integral (higiene, vestimenta, salud, apariencia física, etc.).

Esto es tanto una combinación de los síntomas depresivos como de la aparición de creencias erróneas delirantes.

Tratamiento recomendado

Es importante tomar cartas en el asunto cuando exista consecuencias notablemente graves en las esferas de desarrollo de la vida, el desempeño y la motivación, el descuido personal y cuando los delirios pasan a ser ideaciones compulsivas suicidas. Por ello se recomienda visitar a un psicólogo o psiquiatra para realizar el tratamiento adecuado, pero además de tener otras opciones.

1. Psicoterapia

El tratamiento más recomendado para tratar cualquier tipo de trastorno mental es la psicoterapia ya que es necesario que un experto de la salud mental realice las pruebas psicotécnicas correspondientes para su diagnóstico correcto y posterior intervención más conveniente.

Se puede hacer uso de la terapia individual, generalmente enfocada en el tratamiento cognitivo-conductual. Donde las personas puedan comprender su estado actual, la disparidad de sus síntomas, romper su sistema de creencias distorsionadas y que pueda tener una percepción adecuada del mundo. Además de ofrecerle herramientas para su reasignación social y confianza en sí mismos.

2. Tratamiento farmacológico

Este se lleva a cabo con el fin de mejorar los síntomas psicóticos y los episodios depresivos o maníacos. De manera que la persona pueda tener más control sobre estos. Los mismos deben ser recetados por un psiquiatra que trabaje en conjunto con el psicoterapeuta y bajo una estricta supervisión.

Por lo general se recetan medicamentos antidepresivos (para controlar el estado de ánimo depresivo), antipsicóticos (para disminuir los síntomas de delirios y alucinaciones) y estabilizadores del estado de ánimo (con la finalidad de mantener un equilibrio entre los niveles de euforia y tristeza, de manera que se eviten los cambios bruscos de humor).

3. Entrenamiento social

Estos tipos de entrenamiento sirven como apoyo para reingresar de manera funcional y segura a las actividades sociales, laborales y personales que la persona ha dejado estancadas. En ella se ofrecen herramientas y estrategias de afrontamiento, resolución de problemas e interacción para renovar la autoestima propia.

Entre estos se tienen los entrenamientos en habilidades sociales, para adaptar a la persona de manera adecuada a su entorno y el entrenamiento vocacional, para que vuelva a adquirir motivación propia para su desempeño diario.

4. Apoyo y afrontamiento

Es muy importante que los familiares y amigos cercanos de una persona que padezca de trastorno esquizoafectivo también estén preparados para afrontar y aceptar este problema. De manera que pueda convertirse en un guía y un apoyo para ellos.

Por lo que es necesario que se informen y aprendan sobre todo lo relacionado al trastorno, a detectar las señales de una recaída, asistir a un taller de apoyo con la persona o proveer asistencia básica de ser necesario.

5. Actividades entretenidas

De igual manera es esencial que la persona mantenga un estilo de vida saludable, esto lo ayudará a regularizar los cambios de humor y mantener la salud de su cerebro, además de tener siempre energía saludable para tener un excelente rendimiento diario.

Se recomienda hacer actividad física, alimentación balanceada, encontrar un pasatiempo o hobbie donde desarrolle nuevas habilidades, encontrar actividades relajantes y actividades para descargar energía de una manera socialmente aceptable y que no implique ningún daño para sí mismo.

Este trastorno puede controlarse y disminuir sus síntomas para llevar una vida plena, si es tratado a tiempo, con consciencia y si la persona cuenta con un grupo de apoyo adecuado.

Elvira Cuesta

Elvira Cuesta

Psicóloga clínica

Elvira Cuesta (Madrid, 1994) es Graduada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y es Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad de Barcelona. Está especializada en periodismo científico, y es colaboradora habitual en revistas como EstiloNext y AZSalud.