Frases y reflexiones

Las 75 mejores frases de Garcilaso de la Vega

Garcilaso de la Vega fue uno de los mejores poetas del Siglo de Oro español y con esta selección de sus mejores frases y reflexiones queremos rendir homenaje a su memoria.
Frases Garcilaso de la Vega

Militar fiel a su patria y poeta amante de las letras apasionadas, esa era la dualidad que caracteriza a Garci Lasso de la Vega, mejor conocido como Garcilaso de la Vega. Fue criado bajo el seno de una familia noble, participó en estrategias políticas y luchó en batallas para el rey Carlos I de España. Lamentablemente fue desterrado dos veces, hasta que se residencio en Francia, donde luego falleció. Con esta selección de sus mejores reflexiones, veremos su modo de entender el mundo.

Frases de Garcilaso de la Vega

Sin embargo, a pesar de sus exquisitos sonetos, estos no se conocerían hasta una década después de su muerte, en un libro compartido con Boscan titulado: ‘Las obras de Boscán con algunas de Garcilaso de la Vega’. Por eso, en este artículo mostraremos las mejores citas de este poeta y militar que merece ser recordado por sus escritos.

1. Nadie puede ser dichoso, señora, ni desdichado, sino que os haya mirado.

La belleza de la mujer desata pasiones.

2. ¿Quién me dijera, cuando las pasadas horas que en tanto bien por vos me vía, que me habiáis de ser en algún día con tan grave dolor representadas?

El amor en ocasiones trae malos recuerdos.

3. Aqueste es de los hombres el oficio: tentar el mal, y si es malo el suceso, pedir con humildad perdón del vicio.

Pedir perdón hace a una persona más grande.

4. Aquel que fue la causa de tal daño, a fuerza de llorar, crecer hacía este árbol que con lágrimas regaba.

Las lágrimas de una mujer son sagradas.

5. ¿Por qué no ablandará mi trabajosa vida, en miseria y lágrimas pasada, un corazón conmigo endurecido?

En la vida hay situaciones muy difíciles que endurecen el alma.

6. Contigo, mano a mano busquemos otros prados y otros ríos, otros valles floridos y sombríos, donde descanse, y siempre pueda verte ante los ojos míos, sin miedo y sobresalto de perderte.

Caminar junto al ser amado es lo mejor que podemos hacer.

7. Basta saber que aquesta tan sencilla y tan pura amistad quiso mi hado en diferente especie convertilla, en un amor tan fuerte y tan sobrado, y en un desasosiego no creíble, tal que no me conozco de trocado.

La amistad puede transformarse en un bello amor.

8. Marchitará la rosa el viento helado, todo lo mudará la edad ligera por no hacer mudanza en su costumbre.

Añorar el tiempo vivido es algo muy común.

9. Julio, después que me partí llorando de quien jamás mi pensamiento parte, y dejé de mi alma aquella parte que al cuerpo vida y fuerza estaba dando.

Despedirse del ser amado no siempre es fácil.

10. Y con este temor mi lengua prueba a razonar con vos, oh dulce amigo, del amarga memoria de aquel día en que yo comencé como testigo a poder dar, del alma vuestra, nueva y a saberla de vos del alma mía.

La amistad es un tesoro inigualable.

11. La vida es corta: viviendo todo falta, muriendo todo sobra.

Hay que vivir cada instante que nos regala la vida.

12. Siento el dolor menguarme poco a poco, no porque ser le sienta más sencillo, más fallece el sentir para sentillo, después que de sentillo estoy tan loco.

Existen dolores que a pesar de que disminuyen, nunca se acaban.

13. Cuando me paro a contemplar mi estado y a ver los pasos por dó me ha traído, hallo, según por do anduve perdido, que a mayor mal pudiera haber llegado.

Mirar atrás, resulta en muchas oportunidades algo doloroso.

14. Yo acabaré, que me entregué sin arte a quien sabrá perderme y acabarme, si quisiere, y aun sabrá querello.

Muchas veces nos enamoramos de la persona equivocada.

15. Y así se quedan tristes en la puerta hecha, por mi dolor, con esa mano que aun a su mismo pecho no perdona.

El sufrir por amor es algo que vivimos por lo menos una vez en la vida.

16. Amor, amor, un hábito vestí el cual de vuestro paño fue cortado; al vestir ancho fue, más apretado y estrecho cuando estuvo sobre mí.

El amor tiene muchas aristas.

17. Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

El sufrimiento siempre está presente.

18. Si alguna parte queda por ventura de mi razón, por mí no osa mostrarse; que en tal contradicción no está segura.

La razón a veces no es tan sabia.

19. Dentro de mi alma fue de mí engendrado un dulce amor, y de mi sentimiento tan aprobado fue su nacimiento como de un solo hijo deseado.

El amor verdadero siempre llega.

20. No me aprovecha verme cual me veo, o muy aventurado o muy medroso, en tanta confusión que nunca oso fiar el mal de mí que lo poseo.

Verse uno mismo como realmente somos es una tarea muy difícil de lograr.

21. Echado está por tierra el fundamento que mi vivir cansado sostenía.

Dejar a un lado lo que nos hace daño, es muy importante para seguir.

22. Vuelve y revuelve amor mi pensamiento, hiere y enciende el alma temerosa, y en llanto y en ceniza me deshago.

El amor es un sentimiento tan hermoso como hiriente.

23. Mi vida no sé en qué se ha sostenido, si no es en haber sido yo guardado para que sólo en mí fuese probado cuanto corta una espada en un rendido.

Siempre saldremos victoriosos en todas las circunstancias que nos pone la vida.

24. Estoy muriendo, y aun la vida temo; témola con razón, pues tú me dejas; que no hay, sin ti, el vivir para que sea.

El sentirse herido por no ser correspondido es un sentimiento muy profundo.

25. En este amor no entré por desvarío, ni lo traté, como otros, con engaños, ni fue por elección de mi albedrío: desde mis tiernos y primeros años a aquella parte m’enclinó mi estrella y aquel fiero destino de mis daños.

El verdadero amor llega cuando menos lo esperamos.

26. El sol tiende los rayos de su lumbre por montes y por valles, despertando las aves y animales y la gente: cuál por el aire claro va volando, cuál por el verde valle o alta cumbre paciendo va segura y libremente.

La libertad es comparable con la inmensidad del sol.

27. Hasta que aquella eterna noche oscura me cierre aquestos ojos que te vieron, dejándome con otros que te vean.

Esta frase es una referencia sutil hacia la muerte.

28. Si para refrenar este deseo loco, imposible, vano, temeroso, y guarecer de un mal tan peligroso, que es darme a entender yo lo que no creo, no me aprovecha verme cual me veo, o muy aventurado o muy medroso, en tanta confusión que nunca oso fiar el mal de mí que lo poseo.

Reprimir los sentimientos es algo casi imposible e incluso poco saludable.

29. ¡Oh cuánto bien se acaba en solo un día! ¡Oh cuántas esperanzas lleva el viento!

Evocar los buenos momentos trae consigo tristezas y alegrías.

30. ¡Oh bienaventurado, que sin ira, sin odio, en paz estás, sin amor ciego, con quien acá se muere y se suspira, y en eterna holganza y en sosiego vives y vivirás cuanto encendiere las almas del divino amor el fuego!

Aquella persona que no tiene en su corazón un mal sentimiento y vive lleno de amor y feliz con lo que tiene es completamente dichoso.

31. Yo, porque voy sin otra compañía, sino la que me hace el desatino, ella, porque la lleve aquel que vino a hacerla decir más que querría.

El desamor camina con nosotros.

32. ¿Qué culpa tengo yo del desvarío de mi lengua, si estoy en tanto mal, que el sufrimiento ya me desconoce?

Cuando estamos tristes podemos decir cosas que después podemos arrepentirnos.

33. No me podrán quitar el dolorido sentir, si ya primero no me quitan el sentido.

Siempre vamos a sentir dolor por cualquier motivo.

34. ¡Oh, celoso temor! ¿a quién pareces? ¡que la envidia, tu propia y fiera madre, se espanta en ver el monstruo que ha parido!

El miedo es un sentimiento que tenemos a nuestro lado.

35. Aplica, pues, un rato los sentidos al bajo son de mi zampoña ruda, indigna de llegar a tus oídos.

Hay que cerrar los oídos a las palabras necias.

36. Un rato se levanta mi esperanza: mas, cansada de haberse levantado, torna a caer, que deja, mal mi grado, libre el lugar a la desconfianza.

La esperanza no debe perderse nunca.

37. Por ásperos caminos he llegado a parte que de miedo no me muevo; y si a mudarme a dar un paso pruebo, y allí por los cabellos soy tornado.

El miedo nos puede paralizar, pero necesitamos seguir adelante y avanzar.

38. Yo no nací sino para quereros; mi alma os ha cortado a su medida; por hábito del alma mismo os quiero.

Nacemos del amor, somos amor y repartimos amor.

39. Ella en mi corazón metió la mano, y de allí me llevó mi dulce prenda: que aquel era su nido y su morada.

Cuando damos el corazón, lo hacemos verdaderamente.

40. Señora mía, si yo de vos ausente en esta vida turo y no me muero, paréceme que ofendo a lo que os quiero, y al bien de que gozaba en ser presente.

El dejar a la persona amada es muy doloroso.

41. En esta diferencia mis sentidos están, en vuestra ausencia y en porfía, no sé ya qué hacerme en tal tamaño.

Extrañar al ser querido entristece el alma.

42. No pierda más quien ha tanto perdido, bástate, amor, lo que ha por mí pasado; válgame agora jamás haber probado a defenderme de lo que has querido.

El amor tiene el poder de cambiarlo todo.

43. Mas yo haré que aquesta ofensa cara le cueste al ofensor, ya que estoy sano, libre, desesperado y ofendido.

Al final, el que ofende es quien termina con más daño.

44. D’ornamento y gracia va desnuda; más a las veces son mejor oídos el puro ingenio y lengua casi muda, testigos limpios d’ánimo inocente, que la curiosidad del elocuente.

Hay momento en que callar es lo correcto.

45. Cuanto tengo confieso yo deberos; por vos nací, por vos tengo la vida, por vos he de morir, y por vos muero.

Tener alguien a quien amar es el sueño de todos.

46. Del sueño, si hay alguno, aquella parte sola, que es imagen de la muerte, se aviene con el alma fatigada.

La muerte es una realidad que algún día alcanzaremos.

47. Movióme a compasión ver su accidente; díjele, lastimado: «Ten paciencia, que yo alcanzo razón, y estoy ausente»

La compasión es un sentimiento que debemos cultivar.

48. Veré colgada de un sutil cabello la vida del amante embebecido en su error, en engaño adormecido, sordo a las voces que le avisan dello.

La vida del amante no siempre es color de rosa.

49. Cuanto del largo cielo se desea, cuanto sobre la tierra se procura, todo se halla en vos de parte a parte.

Se refiere a lo hermoso y grande que es la tierra.

50. Culpa debe ser quereros, según lo que en mí hacéis, más allá lo pagaréis do no sabrán conoceros, por mal que me conocéis.

El querer no siempre es recíproco.

51. De tus rubios cabellos, ¿dónde, ingrata mía, hizo el Amor la cuerda para el homicida?

Resalta la belleza de la cabellera fémina.

52. Estoy continuo en lágrimas bañado, rompiendo el aire siempre con sospiros; y más me duele el no osar deciros que he llegado por vos a tal estado.

Llorar demuestra valentía ya que dejas que los demás vean tus sentimientos.

53. Y si quiero subir a la alta cumbre, a cada paso espántanme en la vía, ejemplos tristes de los que han caído.

Sentir dolor por los problemas ajenos nos hace más humanos.

54. En tanto que de rosa y azucena se muestra el color de vuestro gesto, y que vuestro mirar ardiente, honesto enciende el corazón y lo refrena.

Es una comparación entre la hermosura de las flores con la de la mujer.

55. Tu templo y sus paredes he vestido de mis mojadas ropas y adornado, como acontece a quien ha ya escapado libre de la tormenta en que se vido.

Haciendo referencia a la desnudez humana.

56. Ausente, en la memoria la imagino; mis espirtus, pensando que la vían, se mueven y se encienden sin medida.

La imaginación permite alcanzar cualquier sueño.

57. El corazón dispone a la alegría que vecina tenía, y reserena su rostro, y enajena de sus ojos muerte, daños, enojos, sangre y guerra.

La alegría es una emoción que alegra la vida.

58. Mas luego a la memoria se m’ofrece aquella noche tenebrosa, escura, que siempre aflige esta ánima mezquina con la memoria de mi desventura.

Los temores siempre vienen a visitarnos.

59. Mas infición del aire en sólo un día me quitó el mundo, y me ha en ti sepultado, Parténope, tan lejos de mi tierra.

Estar lejos del lugar en donde nacimos nos llena de nostalgia.

60. Y aún no se me figura que me toca aqueste oficio solamente en vida; mas con la lengua muerta y fría en la boca pienso mover la voz a ti debida.

Hacer lo que no nos gusta, es muy común en la vida.

61. Pensando que el camino iba derecho, vine a parar en tanta desventura, que imaginar no puedo, aún con locura, algo de que esté un rato satisfecho.

Vamos por un camino que, a medida que avanzamos, puede transformarse.

62. Mas la fortuna, de mi mal no harta, me aflige, y de un trabajo en otro lleva; ya de la patria, ya del bien me aparta; ya mi paciencia en mil maneras prueba.

La vida nos pone pruebas a veces sencillas, mientras otras son difíciles de pasar.

63. Pero por más que en mí su fuerza pruebe no tomará mi corazón mudable; nunca dirán jamás que me remueve fortuna de un estudio tan loable.

Nuestras fuerzas pueden acabarse.

64. De aquella vista buena y excelente salen espíritus vivos y encendidos, y siendo por mis ojos recibidos, me pasan hasta donde el mal se siente.

La pasión es parte del ser humano.

65. Lo que puedo te doy, y lo que he dado, con recibillo tú yo me enriquezco.

Debemos dar solamente aquello que podemos.

66. El mal es que me quedan los cuidados en salvo de estos acontecimientos, que son duros, y tienen fundamentos en todos mis sentidos bien echados.

El mal también forma parte de la vida.

67. Que o no podréis de lástima escucharme, o convertido en agua aquí llorando, podréis allá despacio consolarme.

Se refiere a lo horrible que es sentir lastima.

68. Verte presente agora me parece en aquel duro trance de Lucina.

Ver a quien amamos nos trae alegría.

69. ¿Dó están agora esos claros ojos que llevaban tras sí, como colgada, mi alma doquier que ellos se volvían?

Los ojos son el espejo del alma.

70. Ya de volver estoy desconfiado; pienso remedios en mi fantasía; y el que más cierto espero es aquel día que acabará la vida y el cuidado.

El volver a empezar causa temor y miedo.

71. Aquella voz divina, con cuyo son y acentos a los airados vientos pudieran amansar, que agora es muda, me parece que oigo, que a la cruda, inexorable diosa demandabas.

El sonido de la voz del ser amado es música que queremos escuchar.

72. Libre mi alma de su estrecha roca, por el Estigio lago conducida, celebrando t’irá, y aquel sonido hará parar las aguas del olvido.

Siempre estamos en la búsqueda de algo que nos ayude a olvidar.

73. De cualquier mal pudiera socorrerme con veros yo, señora, o esperallo, si esperallo pudiera sin perdello.

Hace referencia a que debemos ayudar a los demás sin esperar nada a cambio.

74. Escrito está en mi alma vuestro gesto, y cuanto yo escribir de vos deseo; vos sola lo escribisteis, yo lo leo tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En el alma se queda escrito el nombre del ser amado.

75. Más a las veces son mejor oídos el puro ingenio y lengua casi muda, testigos limpios de ánimo inocente, que la curiosidad del elocuente.

Es mejor oír y callar que hablar sin estar en lo correcto.

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