Los 30 mejores poemas sobre la esperanza

La esperanza es lo último que se pierde y estos poemas lo demuestran. Este fuerte sentimiento ha inspirado a grandes poetas a lo largo de la historia.
Poemas esperanza

La esperanza es aquello que nos ayuda a salir adelante, que nos motiva y que nos ayuda a mejorar cuando parece que todo está perdido. Esto se debe a que siempre estamos esperando un nuevo mañana o un futuro más prometedor, pero sobre todo, nos enseña a confiar en nuestras propias habilidades y a esperar lo mejor de ello. Es por esa razón que ha sido una fuente inagotable de inspiración para grandes artistas y personajes de la literatura que han plasmado en sus obras el lado más luminoso y más desesperadode este sentimiento.

Mejores poemas sobre la esperanza

En estos poemas que traemos a continuación, cuyo enfoque principal es la esperanza, podremos ver cada lado de la misma ya que nada es de color rosa, ni siquiera uno de los sentimientos más puros de la humanidad.

1. Lanzar los dados (Charles Bukowski)

Si vas a intentarlo, ve hasta el final.

De otra forma ni siquiera comiences.

Si vas a intentarlo, ve hasta el final.

Esto puede significar perder novias,

esposas,

parientes,

trabajos y,

quizá tu cordura.

Ve hasta el final.

Esto puede significar no comer por 3 o 4 días.

Esto puede significar congelarse en la banca de un parque.

Esto puede significar la cárcel.

Esto puede significar burlas, escarnios, soledad…

La soledad es un regalo.

Los demás son una prueba de tu insistencia, o

de cuánto quieres realmente hacerlo.

Y lo harás,

a pesar del rechazo y de las desventajas,

y será mejor que cualquier cosa que hayas imaginado.

Si vas a intentarlo, ve hasta el final.

No hay otro sentimiento como ese.

Estarás a solas con los dioses

y las noches se encenderán con fuego.

Hazlo, hazlo, hazlo.

Hazlo.

Hasta el final,

hasta el final.

Llevarás la vida directo a la perfecta carcajada.

Es la única buena lucha que hay.

  • Un poderoso poema que nos recuerda que siempre hay que dar el cien por ciento de nosotros en todo lo que hacemos, sin temer al fracaso, pues este nos enseña a seguir adelante.

2. Poema de esperanza y consuelo (Mariano José de Larra)

No llorar, Miguel; que la

Esperanza

torna el busto del dueño

malogrado.

Si bien la semejanza,

por no afligirte el alma,

conmovida,

del artista el cincel disimulado

dentro en la piedra la dejó escondida.

  • La esperanza crece dentro de nosotros cada día, pero toma fuerza a medida que somos capaces de creer en nosotros mismos.

3. Nunca es tarde (Benjamín Prado)

Nunca es tarde para empezar de cero,

para quemar los barcos,

para que alguien te diga:

-Yo sólo puedo estar contigo o contra mí.

Nunca es tarde para cortar la cuerda,

para volver a echar las campanas al vuelo,

para beber de ese agua que no ibas a beber.

Nunca es tarde para romper con todo,

para dejar de ser un hombre que no pueda

permitirse un pasado.

Y además

es tan fácil:

llega María, acaba el invierno, sale el sol,

la nieve llora lágrimas de gigante vencido

y de pronto la puerta no es un error del muro

y la calma no es cal viva en el alma

y mis llaves no cierran y abren una prisión.

Es así, tan sencillo de explicar: -Ya no es tarde,

y si antes escribía para poder vivir,

ahora

quiero vivir

para contarlo.

  • Aquí se nos habla sobre empezar de nuevo sin importar el tiempo que lleve. Nunca es tarde para comenzar algo que dejamos pendiente.

4. El olvido (Adelardo López de Ayala)

¿Por qué me has olvidado? ¿Por qué, ingrata,

niegas tu corazón a mi gemido,

y, afligiendo mi pecho comprimido,

tu inhumano silencio se dilata?

No le roba la muerte al que arrebata,

ni el nombre ni el recuerdo agradecido...-

¡Tumba sin epitafio es el olvido,

que traga al muerto y hasta el nombre mata!-

¡Háblame, por piedad; aunque al hablarme

destruyas mi esperanza y sea mi suerte

vivir llorando tu rigor eterno!...

Acuérdate siquiera de matarme;

que odio más el olvido que la muerte,

y más temo la nada que el infierno.

  • A veces es necesario que esa persona que amamos mate nuestra esperanza de un futuro juntos, cuando el amor no es correspondido.

5. Dice la esperanza: un día… (Antonio Machado)

Dice la esperanza: Un día

la verás, si bien esperas.

Dice la desesperanza:

Sólo tu amargura es ella.

Late, corazón... No todo

se lo ha tragado la tierra.

  • Un corto poema que dice que la esperanza es un contrato a largo plazo, donde la paciencia es la mejor virtud para conquistar eso que anhelamos.

6. La hoja de laurel (José Tomás de Cuellar)

Al leerte unos versos, de tus ojos

Vi una brillante lágrima brotar.

Hay de común al alma una esperanza.

Hay un Dios, y una fé y una verdad.

La lágrima que brota á mis acentos

De alguna flor del alma es dulce miel;

Cuando la arranco, avara el alma mía

La guarda como una hoja de laurel.

  • La fe y la esperanza van de la mano y, aunque todo parezca desafortunado, es posible volver a encender la llama con un pequeño incentivo.

7. Invictus (William Hentley)

Más allá de la noche que me cubre,

negra como el abismo insondable,

doy gracias a los dioses que puedan existir

por mi alma inconquistable.

En la azarosas garras de las circunstancias

no he gemido ni llorado.

Sometido a los golpes del azar

mi cabeza sangra, pero está erguida.

Más allá de este lugar de ira y llantos

yace sino el horror de la sombra,

Y aún la amenaza de los años

me halla y me hallará sin temor.

No importa cuán estrecha sea la puerta,

cuán cargada de castigos la sentencia,

soy el amo de mi destino,

soy el capitán de mi alma.

  • Este es un poema muy especial, pues fue hecho en homenaje a los años en prisión que sufrió el presidente Nelson Mandela.

8. Madrugada (Juan Gelman)

Juegos del cielo mojan la

madrugada de la ciudad violenta.

Ella respira por nosotros.

Somos los que encendimos el amor

para que dure,

para que sobreviva a toda soledad.

Hemos quemado el miedo, hemos

mirado frente a frente al dolor

antes de merecer esta esperanza

Hemos abierto las ventanas para

darle mil rostros.

  • Es necesario dar un paso hacia delante para dar paso a eso que deseamos hacer realidad, pues las cosas no vendrán por sí solas.

9. Ay del triste (José Zorrilla)

¡Ay del triste que consume

su existencia en esperar!

¡Ay del triste que presume

que el duelo con que él se abrume

al ausente ha de pesar!

La esperanza es de los cielos

precioso y funesto don,

pues los amantes desvelos

cambian la esperanza en celos.

que abrasan el corazón.

Si es cierto lo que se espera,

es un consuelo en verdad;

pero siendo una quimera,

en tan frágil realidad

quien espera desespera.

  • La espera nunca es fácil, estamos en constante tentación de rendirnos y sucumbir ante la desesperación. Pero hay que recordar que eso nunca trae resultados favorables.

10. La flor de mi esperanza (Manuel del Palacio)

Yo vi en una mañana

Serena y deliciosa,

Brillar en la pradera fresca rosa

Espléndida y galana.

Sus hojas de colores

Al albo Sol hería,

Era la reina de las otras flores,

Era la flor de la esperanza mía.

Las amorosas brisas la mecieron

Llenando de perfume su capullo,

Vida y color la dieron,

Yo lozana la ví del prado orgullo;

Mis ayes de quebranto

Sólo ella cariñosa comprendía,

¡Cuántas veces mi llanto

Regó la flor de la esperanza mia!

Yo la conté mis sueños,

La historia le expliqué de mis amores,

Ella feliz rió de mis ensueños,

Y lloró desgraciada mis dolores.

  • Siempre existirá alguien que aprecie tanto nuestras fortalezas como nuestras desventuras y con quién podemos compartir la esperanza de un mañana.

11. El cielo ya no es una esperanza (Roberto Juarro)

El cielo ya no es una esperanza,

sino tan sólo una expectativa.

El infierno ya no es una condena,

sino tan sólo un vacío.

El hombre ya no se salva ni se pierde

tan sólo a veces canta en el camino.

  • Un corto y duro poema que manifiesta cómo se ve la pérdida de la esperanza.

12. Madrigal (Armando Nervo)

Por tus ojos verdes yo me perdería,

sirena de aquellas que ulises, sagaz,

amaba y temía.

Por tus ojos verdes yo me perdería.

Por tus ojos verdes en lo que, fugaz,

brillar suele, a veces, la melancolía;

por tus ojos verdes tan llenos de paz,

misteriosos como la esperanza mía;

por tus ojos verdes, conjuro eficaz,

yo me salvaría.

  • La eterna esperanza de un amor eterno, de una promesa que se manifiesta en los ojos de aquel a quien amas.

13. El amor después del amor (Derek Walcott)

Un tiempo vendrá

en el que, con gran alegría,

te saludarás a ti mismo,

al tú que llega a tu puerta,

al que ves en tu espejo

y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro,

y dirá, siéntate aquí. Come.

Seguirás amando al extraño que fuiste tú mismo.

Ofrece vino, Ofrece pan. Devuelve tu amor

a ti mismo, al extraño que te amó

toda tu vida, a quien no has conocido

para conocer a otro corazón

que te conoce de memoria.

Recoge las cartas del escritorio,

las fotografías, las desesperadas líneas,

despega tu imagen del espejo.

Siéntate. Celebra tu vida.

  • Este hermoso poema nos hace una reflexión sobre el amor propio y la importancia de cultivarlo con el tiempo, pues de allí se recogen las cosechas de la esperanza.

14. Esperanza (Alexis Valdés)

Cuando la tormenta pase

Y se amansen los caminos

y seamos sobrevivientes

de un naufragio colectivo.

Con el corazón lloroso

y el destino bendecido

nos sentiremos dichosos

tan sólo por estar vivos.

Y le daremos un abrazo

al primer desconocido

y alabaremos la suerte

de conservar un amigo.

Y entonces recordaremos

todo aquello que perdimos

y de una vez aprenderemos

todo lo que no aprendimos.

Ya no tendremos envidia

pues todos habrán sufrido.

Ya no tendremos desidia

Seremos más compasivos.

Valdrá más lo que es de todos

Que lo jamás conseguido

Seremos más generosos

Y mucho más comprometidos

Entenderemos lo frágil

que significa estar vivos

Sudaremos empatía

por quien está y quien se ha ido.

Extrañaremos al viejo

que pedía un peso en el mercado,

que no supimos su nombre

y siempre estuvo a tu lado.

Y quizás el viejo pobre

era tu Dios disfrazado.

Nunca preguntaste el nombre

porque estabas apurado.

Y todo será un milagro

Y todo será un legado

Y se respetará la vida,

la vida que hemos ganado.

Cuando la tormenta pase

te pido Dios, apenado,

que nos devuelvas mejores,

como nos habías soñado.

  • Después de la tormenta indudablemente llega la calma y con ella una nueva forma de percibir nuestra realidad, ser agradecidos y olvidar las penas. Este poema es especial ya que muestra la realidad tras la pandemia.

15. Soneto IV (Garcilaso de la Vega)

Un rato se levanta mi esperanza,

más cansada de haberse levantado,

torna a caer, que deja, a mal mi grado,

libre el lugar a la desconfianza.

¿Quién sufrirá tan áspera mudanza

del bien al mal? Oh corazón cansado,

esfuerza en la miseria de tu estado,

que tras fortuna suele haber bonanza!

Yo mismo emprenderé a fuerza de brazos

romper un monte que otro no rompiera,

de mil inconvenientes muy espeso;

muerte, prisión no pueden, ni embarazos,

quitarme de ir a veros como quiera,

desnudo espíritu o hombre en carne y hueso.

  • Un crudo poema que nos recuerda encender una llama de esperanza en los momentos más oscuros, porque es muy fácil perderla.

16. ¿Qué les queda a los jóvenes? (Mario Benedetti)

¿Qué les queda por probar a los jóvenes

en este mundo de paciencia y asco?

¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?

también les queda no decir amén

no dejar que les maten el amor

recuperar el habla y la utopía

ser jóvenes sin prisa y con memoria

situarse en una historia que es la suya

no convertirse en viejos prematuros

¿qué les queda por probar a los jóvenes

en este mundo de rutina y ruina?

¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?

les queda respirar / abrir los ojos

descubrir las raíces del horror

inventar paz así sea a ponchazos

entenderse con la naturaleza

y con la lluvia y los relámpagos

y con el sentimiento y con la muerte

esa loca de atar y desatar

¿qué les queda por probar a los jóvenes

en este mundo de consumo y humo?

¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?

también les queda discutir con dios

tanto si existe como si no existe

tender manos que ayudan / abrir puertas

entre el corazón propio y el ajeno /

sobre todo les queda hacer futuro

a pesar de los ruines de pasado

y los sabios granujas del presente.

  • La esperanza de un futuro grandioso perdido por las frivolidades y el materialismo de las nuevas generaciones.

17. Nuestro miedo más profundo (Marianne Williamson)

Nuestro miedo más profundo no es el de ser inapropiados.

Nuestro miedo más profundo es el de ser poderosos más allá de toda medida.

Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que nos asusta.

Nos preguntamos: ¿Quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?

Más bien, la pregunta es: ¿Quién eres tú para no serlo?

Eres hijo del universo.

No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.

Nacemos para poner de manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros, como lo hacen los niños.

Has nacido para manifestar la gloria divina que existe en nuestro interior.

No está solamente en algunos de nosotros: Está dentro de todos y cada uno.

Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo.

Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.

  • Es común perder la esperanza en nosotros mismos y dejarnos caer en la inseguridad. Pero hay un momento en que debemos elegir si quedarnos en el fondo o crear ese futuro deseado.

18. Décimas de nuestro amor (Xavier Villaurrutia)

Apenas has vuelto, y ya

en todo mi ser avanza,

verde y turbia, la esperanza

para decirme: “¡Aquí está!”

Pero su voz se oirá

rodar sin eco en la oscura

soledad de mi clausura

y yo seguiré pensando

que no hay esperanza cuando

la esperanza es la tortura.

  • Hay ocasiones en que tener esperanza nos hace más daño que bien, cuando esperamos obtener algo de alguien que nunca podrá darnos lo que queremos.

19. Esperanza plañe entre algodones (César Vallejo)

Esperanza plañe entre algodones.

Aristas roncas uniformadas

de amenazas tejidas de esporas magníficas

y con porteros botones innatos.

¿Se luden seis de sol?

natividad. Cállate, miedo.

Cristiano espero, espero siempre

de hinojos en la piedra circular que está

en las cien esquinas de esta suerte

tan vaga a donde asomo.

Y dios sobresaltado nos oprime

el pulso, grave, mudo,

y como padre a su pequeña,

apenas,

pero apenas, entreabre los sangrientos algodones

y entre sus dedos toma a la esperanza.

Señor, lo quiero yo...

¡Y basta!

  • La esperanza es siempre más poderosa que el miedo. Por ello, nos permite afrontar los tiempos difíciles, pero también nos hace altamente manipulables.

20. Epitafio (Pedro Antonio de Alarcón)

Llorad aquí los que en veloz huida

cruzáis el tiempo que a la muerte os lanza.

Contemplad en ceniza convertida

cuánta ventura a desear se alcanza;

belleza, juventud, virtudes, vida,

dicha, gracias, amor, genio, esperanza,

amiga, hermana, hija, madre, esposa...

¡Todo desvanecido aquí reposa!

  • Es en el lecho de muerte donde muchas personas se dan cuenta del tiempo que desperdiciaron en vida y entonces se aferran a la esperanza de ir hacia un mundo mejor.

21. La Esperanza (Alberto Lista)

Dulce esperanza, del prestigio amado

pródiga siempre, que el mortal adora,

ven, disipa piadosa y bienhechora

las penas de mi pecho acongojado.

Vuelve a mi mano el plectro ya olvidado,

y al seno la amistad consoladora;

y tu voz, oh divina encantadora,

mitigue o venza la crueldad del hado.

Mas ¡ay! no me presentes lisonjera

aquellas flores que cogiste en Gnido,

cuyo jugo es mortal, aunque es sabroso.

Pasó el delirio de la edad primera,

y ya temo el placer, y cauto pido,

no la felicidad, sino el reposo.

  • Una súplica casi desesperada porque se devuelva la esperanza para seguir adelante después de un suceso que ha devastado el corazón.

22. No te rindas (Mario Benedetti)

No te rindas, aún estás a tiempo

de alcanzar y comenzar de nuevo.

Aceptar tus sombras,

enterrar tus miedos,

liberar el lastre,

retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,

continuar el viaje,

perseguir tus sueños

destrabar el tiempo,

correr los escombros,

y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,

aunque el frío queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se esconda,

y se calle el viento.

Aún hay fuego en tu alma,

aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo

porque lo has querido y porque te quiero

porque existe el vino y el amor, es cierto.

Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,

quitar los cerrojos,

abandonar las murallas que te protegieron,

vivir la vida y aceptar el reto,

recuperar la risa,

ensayar un canto,

bajar la guardia y extender las manos.

Desplegar las alas

e intentar de nuevo.

Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,

aunque el frío queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se ponga y se calle el viento.

Aún hay fuego en tu alma,

aún hay vida en tus sueños.

Porque cada día es un comienzo nuevo,

porque esta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás solo, porque yo te quiero.

  • Uno de los más conmovedores poemas de Benedetti, cuyo mensaje nos impulsa a seguir adelante a pesar de todas las dificultades, pues siempre hay alguien que nos cuida, nos anima y nos quiere.

23. Se ha muerto la tiniebla en mis pupilas (Julia de Burgos)

Se ha muerto la tiniebla en mis pupilas,

desde que hallé tu corazón

en la ventana de mi rostro enfermo.

¡Oh pájaro de amor,

que trinas hondo, como un clarín total y solitario,

en la voz de mi pecho!

No hay abandono...

ni habrá miedo jamás en mi sonrisa.

¡Oh pájaro de amor,

que vas nadando cielo en mi tristeza...!

Más allá de tus ojos

mis crepúsculos sueñan con bañarse en tus luces...

¿Es azul el misterio?

Asomada en mí misma contemplando mi rescate,

que me vuelve a la vida en tu destello…

  • Este poema nos deja una gran lección: nunca dejar a un lado el amor por una mala experiencia. Hay que recordar que los fracasos son lecciones, incluidas aquellas en el ámbito del amor.

24. Al temor (Catalina Clara Ramírez de Guzmán)

Deja vivir, Temor, a mi esperanza,

que apenas nace cuando a penas muere;

y si no ha de lograr, deja que espere,

ya que está el bien del mal en la tardanza.

No tengo en sus promesas confianza,

más le agradezco que adularme quiere;

no estorbes que me engañe si pudiere,

fingiendo que en mi mal habrá mudanza.

Si esperar la esperanza me entretiene,

deja tan orto alivio a mi tormento

que por lisonja el gusto lo previene.

No me niegues,Temor, tan corto aliento;

ya sé que el concederte me conviene,

que es seguir la esperanza asir el viento.

  • Generalmente lo que mata la esperanza es el miedo constante que nos acecha y al cual dejamos que nos controle. Por ello, para poder mantener la esperanza, es necesario deshacernos del miedo.

25. Rima LXXVIII (Gustavo Adolfo Bécquer)

Fingiendo realidades

con sombra vana,

delante del deseo

va la esperanza.

Y sus mentiras

como el fénix renacen

de sus cenizas.

  • No todas las esperanzas que caen a nuestro lado son buenas, pues pueden venir de la mano de aquellas personas que solo buscan utilizarnos.

26. Amor sin esperanza (Cruz María Salmerón Acosta)

Allá donde se besan mar y cielo,

la vela del navío tan lejano

finge el último adiós de tu pañuelo

que aleteó, cual pájaro en tu mano.

Te fuiste ayer de mi nativo suelo

para otro suelo que se me hizo arcano,

y sufro todavía un desconsuelo,

desesperado de esperarte en vano.

A cada vela errante me imagino

que a mis brazos te atrae, o que el Destino

hacia la playa donde estoy te lanza.

De nuevo la nostalgia me tortura,

pensar en que tendré la desventura

de morirme de amor sin esperanza.

  • Este es un claro ejemplo de esas esperanzas que no hacen más que dañarnos. La espera de un amor que no regresará o que nunca podrá ser y no podemos aceptar.

27. Un tiempo me sostuvo la esperanza (Hernando de Acuña)

Un tiempo me sostuvo la esperanza,

y Amor lo consintió porque sintiese,

cuando al estado en que estoy viniese,

que fue para mayor desconfianza.

En gran fortuna me mostró bonanza

y aseguróme porque conociese,

cuando nuevo dolor menos temiese,

que en su seguridad hay más mudanza.

Pasé con este alivio mi cuidado,

hasta que he conocido de hora en hora

que todo fue color para más daño;

y con haberme ya desengañado,

conozco que hay en mí de nuevo ahora

más aparejo para nuevo engaño.

  • Cuando las cosas parecen mejorar en un romance turbulento, se crea la esperanza de un mejor futuro. Pero cuando da paso a la desilusión es muy difícil confiar de nuevo en un amor.

28. Esperanza (Ángel González)

Araña negra del atardecer.

Tu paras

no lejos de mi cuerpo

abandonado, andas

en torno a mí,

tejiendo, rápida,

inconsistentes hilos invisibles,

te acercas, obstinada,

y me acaricias casi con tu sombra

pesada

y leve a un tiempo.

Agazapada

bajo las piedras y las horas,

esperaste, paciente, la llegada

de esta tarde

en la que nada

es ya posible...

Mi corazón:

tu nido.

Muerde en él, esperanza.

  • La esperanza siempre encuentra su propio camino para crecer dentro de nosotros.

29. Sufre la tempestad el que navega (Lope de Vega)

Sufre la tempestad el que navega

el enojoso mar, y el viento incierto

con la esperanza del alegre puerto,

mientras la vista a sus celajes llega.

En la libia calor, hielo en noruega,

de sangre, de armas y sudor cubierto,

sufre el soldado; el labrador despierto

al alba el campo cava, siembra y riega.

El puerto, el saco, el fruto, en mar, en guerra,

en campo, al marinero y al soldado

y al labrador anima y quita el sueño.

Pero triste de aquel que tanto yerra,

que en mar y en tierra, helado y abrasado,

sirve sin esperanza al ingrato dueño.

  • Este poema nos deja una valiosa reflexión en medio de sus metáforas, la cual es aprender a ver los obstáculos como retos para poner en práctica nuestras habilidades y que nos dejan nuevas lecciones que servirán para el futuro.

30. El peligro de la esperanza (Robert Frost)

Es justo allí

a mitad de camino entre

el huerto desnudo

y el huerto verde,

cuando las ramas están a punto

de estallar en flor,

en rosa y blanco,

que tememos lo peor.

Pues no hay región

que a cualquier precio

no elija ese tiempo

para una noche de escarcha.

  • Un poema que nos anima a mantenernos en alerta constante ante los peligros inminentes que rondan, incluso en medio de la felicidad.
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Literatura
Amanda Martín

Amanda Martín

Fisioterapeuta

Amanda nació en 1991 en Buenos Aires. Es Graduada en Fisioterapia por la Universidad del Rosario, y sus pasiones son las terapias manuales, el cine y la escritura. Ha trabajado como fisioterapeuta y masajista en diferentes centros de fisioterapia y balnearios, y dedica gran parte de su tiempo libre a escribir, sobre todo con el objetivo de divulgar temas relacionados con la fisioterapia, el deporte y los hábitos saludables.