Los 8 tipos de estilo de vida (y sus características)

Existen tantos estilos de vida como individuos en la Tierra. Te contamos ciertas corrientes comunes de acuerdo a patrones de conducta determinados.
Tipos estilo vida

El término “estilo de vida” engloba una serie de intereses, comportamientos, opiniones y orientaciones que adoptan un individuo, agrupación o cultura a lo largo de su existencia. Se trata de una combinación de elementos tangibles e intangibles, pues algunos de los hábitos propios pueden cuantificarse, mientras que las creencias, percepciones y aprendizajes son propios y no aplicables al resto de personas.

Sin duda, las variables demográficas y geográficas influyen de forma significativa en el estilo de vida, y cabe destacar que estas son relativamente aplicables a los núcleos poblacionales comunes. Por ejemplo, estadísticamente un niño será más activo que un anciano, y una persona que viva en los trópicos tenderá a llevar ropa más corta que otra que habite en Finlandia.

Estas son algunas de las variables tangibles que dictaminan el estilo de vida, ya que la temperatura ambiental, habitar en una zona rural o los condicionantes fisiológicos siguen patrones de conducta similares de forma convergente. Por otro lado, los aspectos psicológicos del individuo (valores, creencias, juicios y experiencias personales) son intransferibles y únicos, aunque en todos los casos vienen influenciados por el entorno social. Con base en estas interesantísimas premisas, hoy te mostramos los 8 tipos de estilo de vida y sus características.

¿Cuáles son los estilos de vida a nivel general?

Como el estilo de vida es un constructo social etéreo y subjetivo, no podemos brindarte los estilos de vida típicos según una serie de parámetros infalibles y aplicables en todos los casos. Por ello, te presentamos algunos estilos de vida llamativos que se ven definidos por parámetros como la salud, corrientes de pensamiento, concepción social y otras muchas variables heterogéneas. No te lo pierdas.

1. Activista

El activismo es un término que designa las conductas basadas en promover, impedir, direccionar o intervenir en ámbitos económicos, políticos, sociales y/o ambientales con el fin de conseguir un “fin mayor” percibido. El activismo no es únicamente acudir a una manifestación un día al año, sino que también requiere de la puesta en práctica de lo predicado en el día a día, de la forma que más ética o conveniente crea el individuo.

Por ello, una persona que se autopercibe como activista es aquella que se guía por una serie de parámetros morales en su día a día, en consecuencia a sus creencias y predicamentos. Por ejemplo, una persona vegetariana lleva un estilo de vida basado en el activismo, pues su ingesta calórica diaria depende de sus creencias y de una finalidad mayor, sea esta a nivel de evitar el sufrimiento animal, la conservación ecosistémica o ambas.

Activismo

2. Asceta

El estilo de vida asceta busca la purificación del espíritu en un marco religioso, mediante la negación autoimpuesta de los placeres físicos o psicológicos. Una persona ascética puede decidir abandonar el núcleo social en el que se encuentra con el fin de perseguir sus prácticas o, en su defecto, permanecer como parte de la población, pero siempre con la austeridad como bandera.

El ascetismo pone especial atención en el rechazo de los placeres sexuales con la finalidad de lograr salvación, redención o una espiritualidad más profunda. Las constricciones autoimpuestas, para quienes las practican, suponen una liberación en varias áreas tanto físicas o emocionales, o al menos así lo perciben estas personas. Prácticamente todas las religiones de la Tierra muestran alguna traza de ascetismo en sus doctrinas.

3. Primitivista

Entramos en temáticas un poco complejas, pues son altamente subjetivas y dependen de un bagaje de conocimiento un poco difícil de circunscribir en unas pocas líneas. El primitivismo es una corriente filosófica que aboga por una “vuelta a la naturalidad”, criticando fuertemente a las características de la civilización moderna, llena de estímulos, problemas y cada vez más lejos de los parámetros que nos modelaron como especie.

Las personas con un estilo de vida y enfoque primitivista ven en todo lo natural (y por ende, pre-civilizado) características genuinas y positivas, mientras que consideran como dudosas las “conquistas” o imposiciones a nivel colonialista, sociológico, tecnológico y de conocimiento científico. En resumen, esta corriente de pensamiento aboga por “la vuelta a las bases”.

4. Bohemio

Una persona con un estilo de vida bohemio es aquella que lleva una rutina poco convencional, generalmente en núcleos sociales de gente afín y con pocas constricciones a nivel de relaciones y/o bienes materiales. Generalmente, se asocia la bohemia a personas vagantes, excéntricas y aventureras, sin miedo a explorar los límites de la sociedad mediante medios musicales, literarios, pictóricos y otras corrientes artísticas o espirituales.

Las personas bohemias se han asociado históricamente a puntos de vista sociopolíticos poco ortodoxos o de tipo antisistema, pues salirse de la norma suele implicar romper con ciertos constructos a nivel legal. Por ello, suele presentar connotaciones de bajo poder adquisitivo, pocos bienes materiales y planes de futuro escasos.

5. Nómada

Tradicionalmente, el término nomadismo se ha asociado a la infancia del ser humano, concretamente a períodos de la prehistoria como el Paleolítico, donde pequeñas tribus se desplazaban a diferentes lugares de las regiones con el fin de acompasarse a la máxima producción alimenticia. A día de hoy, este término ha adquirido otras muchas connotaciones.

En el siglo XX, la proporción de nómadas “clásicos” en la Tierra ha disminuido notablemente, pero aun así se han estimado un total de 30-40 millones de personas nómadas en el año 1995. Existen relictos poblacionales que aún abrazan el nomadismo como estilo de vida predilecto, sobre todo en zonas climáticas inclementes como la tundra o el desierto. Esto tiene un claro sentido evolutivo, ya que estos terrenos no son aptos para el cultivo y asentamiento permanente.

A día de hoy, se ha acuñado el término “nomadismo” para designar a las generaciones de jóvenes que buscan probar suerte en distintas regiones, sin una residencia fija. Las connotaciones, como podrás imaginar, son muy diferentes, y hasta cierto punto se trata de otra herramienta más para romantizar o aceptar la precariedad.

6. Frugalista

Una persona con estilo de vida frugalista se caracteriza por maximizar los recursos disponibles. Según las personas que siguen esta corriente de pensamiento, el frugalismo no se trata de tacañería, sino de consumir de forma económica comida, tiempo y dinero con el fin de lograr una meta a largo plazo.

El frugalista no prescinde de las actividades que le otorgan placer ni se priva de los bienes mundanos, sino que los consume de forma esporádica con la finalidad de disfrutarlos al máximo de forma consciente, sin caer en caprichos y ostentosidades innecesarias. A nivel filosófico, el frugalismo se caracteriza por no confiar en los mercados globales y la tendencia social consumista, prefiriendo la austeridad y adquisición a nivel local.

Frugalismo

7. Tradicionalista

El estilo de vida tradicionalista, en realidad, está completamente ligado al movimiento del catolicismo, siendo conceptos prácticamente intercambiables. El tradicionalismo católico aboga por el mantenimiento de la estructura familiar a los ojos de Dios, la conservación y práctica de las tradiciones (formas litúrgicas y devociones) y una actitud moderada ante los cambios sociales.

Por otro lado, el tradicionalismo político suele vincularse con un ideal reaccionario y/o conservador, es decir, volver a la organización política de tiempos pasados o evitar que se produzcan modificaciones profundas a nivel social. Por desgracia, esto suele significar que los desfavorecidos sigan siéndolo y las minorías continúen estando oprimidas. En una sociedad cambiante y cada vez más interseccional, la figura tradicionalista tiene poca cabida.

8. Back to the land (de vuelta a la tierra)

Este último curioso estilo de vida carece de una traducción nominal al español, pues apareció como un movimiento social norteamericano durante las décadas de los 60 y los 70. Las personas que lo llevan a cabo defienden la vida sencilla en el medio rural, el ocio al aire libre, disfrutar de lo que nos brinda la naturaleza y ser respetuosos con el medio ambiente.

La agricultura ecológica, la producción para la sustentación y estructuras como las ecoaldeas se basan en la semilla otorgada por este movimiento. En resumen, se trata de estar en paz con la naturaleza, produciendo lo que se consume, sin aspiraciones demasiado ostentosas que dañen al planeta en su realización.

Resumen

Estos son algunos de los estilos de vida más llamativos desde un punto de vista práctico y filosófico, pero existen muchos más. Debes tener en cuenta que estamos ante un constructo social y, por ello, existirán tantos estilos como personas en la Tierra.

De todas formas, seguro que te has visto identificado en alguna de estas líneas o en una combinación de ellas. Las creencias nos hacen como individuos, pues estas definen nuestra manera de actuar y de relacionarnos con el entorno. Y tú, ¿qué estilo de vida llevas?

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